Wifredo Lam

La Jungla, 1943. Óleo sobre papel montado en lienzo. 239.4 × 229.9 cm (94 1⁄4 x 90 33⁄64 pulgadas). Imagen digital, Museum of Modern Art, New York / Scala, Florence ©Adagp, Paris 2015.

Cartadic 2015 - feb 2016· Por Elisa Rodríguez Campo

Wifredo Lam

Centro de Arte Georges Pompidou

El Centro Pompidou presenta Wifredo Lam, que pone en relación más de trescientas obras, entre dibujos, pinturas, grabados, tintas, gouaches sobre cartón, terracotas e importantes documentos hemerográficos y fotográficos provenientes de diferentes colecciones y archivos diseminados por el mundo.

Su curadora, Catherine David, junto a Cécile Zoonens, hace una lectura del complejo y nutritivo recorrido artístico que realizó Wifredo Lam, quien entreteje desde su propia vida (1902-1982) un discurso estético, emitido a partir de la segunda mitad del siglo pasado, cuando se repiensa un mundo híbrido, de efervescentes relaciones transculturales.

Lam personifica el modelo rizomático que tantea territorios, avanzando y entrecruzando espacios abiertos. Se desplaza sobre un nuevo tablero de juego, un mapa llano en el que se relativizan estatutos hegemónicos de poder.

Cinco secuencias conducen cronológicamente al visitante por la muestra, insistiendo en abrir nuevos lugares de pensamiento en torno a Lam, señalando su obra como un manifiesto poético y político en sí mismo y haciéndonos parte de estos recorridos ultramarinos junto a él, desde que viaja por primera vez desde La Habana rumbo a España (1923-1938); París-Marsella (1938-1941); Cuba y Martinica (1941-1952); París, Caracas, La Habana, Albissola y Zúrich (1952-1967); París y Albissola (1962-1982).

Dichos ámbitos desgranan deliberadamente una selección de piezas que entran en relación a diferentes escalas con los principales poetas, escritores y artistas de su generación. Desde sus años de formación en La Habana y sus estudios en la Real Academia de Arte en Madrid hacia 1923, presenciamos el desapego del artista por el rigor académico y cómo da cara a los planteamientos de maestros vanguardistas, desde Gauguin y Gris a Miró. Cabe destacar la impronta de Picasso y cómo ambos artistas beben paralelamente del arte africano alrededor de 1906: Picasso como un artista adulto que corporiza el exotismo en París, y Lam en su Cuba natal, donde entra naturalmente en contacto directo con la cultura africana por vía materna.

Una importante carga teórica e irreverente comparte con los surrealistas, realizando hermosísimos cadáveres exquisitos presentes en la muestra. Lam viajará a Martinica junto a Bretón y entrará en contacto con Aimé Césaire, el “poeta de la negritud”. Es necesario agregar que Lam se abre paso hacia un nuevo Sol de la consciencia (1956) tal y como el también poeta y filósofo martiniqueño Édouard Glissant define en su libro homónimo. En este sentido, Lam perfila un diálogo estilístico, conceptual y estético contra la marginalidad a la que tradicionalmente fueron expuestas las culturas de el Caribe y centrifuga la enorme riqueza criolla que destila esta región, de la cual se siente parte.

En el corazón de la muestra late La jungla (1943) un organismo vivo que cimienta sus bases sobre la caótica vegetación multicolor caribeña, donde diferentes personajes cobran un intenso color tornasolado, y con enormes pies insisten en afianzarse sobre la escena.

Desde referentes que le son propios, Lam construye sus composiciones sobre un afilado campo de caña de azúcar, donde la herramienta rinde culto al trabajo y donde la vegetación parece emitir una explosión de clorofila y vida que Lam absorberá y exudará. Lam sabe conjurar una escena mágica, exorcizando demonios y seres que parecen engancharse unos a otros con punzantes anzuelos, para teñirlo todo de un púrpura visceral sobre el lienzo. Sus manos también dieron forma a casi trescientas piezas de cerámica en Albissola (Italia), donde el artista fijó su residencia hasta el final de sus días, alternando con viajes a Egipto, India, Tailandia y México.

Lam testimonia el modelo del artista que, "lejos de cancelar los grandes temas de la modernidad, consigue relativizarlos". Lam se desplaza, yendo al encuentro de diversas preocupaciones de orden sociológico, etnográfico, geopolítico, y de identidad. Estos recorridos alternos por la vida y obra de Lam definitivamente consiguen revocar absolutos y etiquetas a las cuales (hasta ahora) se ha querido reducir a este genio contemporáneo.

ELISA RODRÍGUEZ CAMPO

Wifredo Lam, por Elisa Rodríguez Campo | artnexus