Exposición Individualdic 2015 - feb 2016· Por Mónica Kupfer

Pilar Moreno

Centro Cultural de España

El cruce entre las artes y el análisis de la mente humana sin duda produce creadores muy particulares. Este es el caso de Pilar Moreno, española residente en Panamá, quien antes de dedicarse al arte ya contaba con un agudo ojo observador y un título en Medicina con especialización en Psiquiatría. Desde su primera exposición individual en 2009, Moreno ha creado trabajos en dibujo, pintura, fotografía, performance y animación que, más allá de documentar experiencias y presentar obras de fascinante riqueza visual, reflejan sus meditaciones sobre el comportamiento de la sociedad que la rodea.

Exposición Individual: Pilar Moreno — imagen 1
Pilar Moreno. La invasión de las ratas, 2015. Diorama de collage. 53 x 22.5 x 40 cm (205 5⁄64 x 85 5⁄64 x 15 3⁄4 pulgadas). Foto cortesía Dominique Ratton.

Su más reciente colección, a la que Moreno dio el ambiguo título de Bestial (cuyo significado fluctúa desde grandioso y extraordinario hasta brutal o irracional), está compuesta por diez pequeños dioramas que hacen eco de sus reflexiones sobre la capital panameña. En la exposición, presentada en julio de 2015 en el Centro Cultural de España, en la parte antigua de la ciudad de Panamá, llamaba la atención el montaje de una serie de cajas de madera distribuidas sobre las paredes blancas (una de las cuales permaneció extrañamente vacía). Resultaba irresistible acercarse a las piezas para observar sus interiores sutilmente iluminados, en algunos casos, por una pequeña ranura abierta que deja entrar la luz, y en otros, por un vidrio en toda la parte superior.

Cada caja contiene un mundo diferente: escenas domésticas o sociales, bodegones o paisajes urbanos, siempre poblados por una multiplicidad de personajes y objetos. Técnicamente, se basan en recortes de ilustraciones y fotografías de revistas, que la artista colecciona de manera metódica. Utiliza los recortes para crear collages, que posteriormente combina en ensamblajes dentro de las cajas. Para el observador, las cajas funcionan como pequeños escenarios, con protagonistas y actores secundarios que interactúan frente a escenografías que transmiten un sentido de lugar.

Moreno presenta una interpretación aparentemente lúdica e inocente, pero también analítica e irónica, sobre la vida cotidiana, la cultura material y las costumbres de los panameños, así como una crítica social que enfatiza a través de sus títulos. De los moradores, ya sólo quedan cuatro gatos, obra compuesta por tres dioramas de casas humildes cuyos habitantes humanos tienen cabezas de felinos, se refiere al desalojo injusto de personas de pocos recursos, debido al desarrollo urbano desenfrenado. En La invasión de las ratas vemos un ambiente urbano inundado de basura, con la consecuente presencia de roedores, en medio del cual un padre de familia y sus dos hijos (gatos-gente) posan con incongruente dignidad. Observan la situación dos figuras con cabezas de ave, una como un niño triste y la otra con pose reclinada y mirada desafiante.

Impacta la manera en que Moreno utiliza la técnica del collage para infundirles actitud y carácter propio a sus personajes teriocéfalos. La práctica de combinar cuerpos humanos con cabezas de animales ha caracterizado diferentes momentos de la historia del arte: fue característica del arte egipcio y del período medieval, pero también se da en el arte moderno y contemporáneo. El surrealista Max Ernst, por ejemplo, pobló sus collages con hombres-aves armados a partir de recortes, y la artista inglesa Charlotte Cory transforma retratos victorianos con cabezas zoomorfas. Los ensamblajes de Moreno también hacen pensar en las cajas surrealistas del norteamericano Joseph Cornell, así como los fotomontajes de la dadaísta Hanna Höch y la fotógrafa alemana residente en Argentina Grete Stern. Moreno se incorpora con ideas propias a una rica tradición artística. Su enfoque en detalles idiosincráticos y culturalmente específicos les da a sus obras pertinencia local y sentido crítico, tal como lo hicieron los dadaístas en su momento. Combina la complejidad de un collage de Höch y el impacto psicológico de uno de los Sueños de Stern, para dar vida a escenarios tridimensionales que transmiten un mensaje de agobio y frustración, o incluso de lo absurdo que resultan algunas de las realidades sociopolíticas de su entorno.

Corredor Sur presenta una imagen llena de vehículos y personas atrapadas en un tranque sobre la vía costanera que prometía aliviar los serios problemas del excesivo tráfico urbano en la ciudad de Panamá. Sobre los techos y motores de los autos aparecen sus conductores híbridos (hombre-águila, mujer-perico, etcétera) sentados, esperando, leyendo o tejiendo para pasar el tiempo. Más allá, vemos cerros de autos amontonados unos sobre otros, contra un fondo de rascacielos: en esta nueva carretera no fluye nada. Siguiendo una vena paralela, en Guayacanes en flor la artista muestra cómo de estos árboles tan populares de flor amarilla brotan retroexcavadores y camiones ambarinos, en directa referencia al desmedido crecimiento inmobiliario en esta ciudad.

Aunque en muchas de sus obras Moreno saca a la luz temas preocupantes como el fracaso de las promesas políticas, la omnipresencia de la basura y las difíciles vidas de la población de bajos ingresos, en otras enfoca temas curiosos con tono mordaz. Por ejemplo, en Dim Sum explora la extraña relación que tienen los ciudadanos de este país de tránsito con su herencia y población chinas; y en Queremos tanto a Messi, el amor que muestran los panameños por el fútbol. No cabe duda de que Pilar Moreno logra un balance entre la estética y el autoanálisis en sus dioramas, en los que cada observador inevitablemente encontrará reflejado algo de sí mismo.

MÓNICA KUPFER

Pilar Moreno, por Mónica Kupfer | artnexus