Exposición Individualdic 2015 - feb 2016· Por Ricardo Arcos Palma

Oscar Murillo

David Zwirner Gallery

Al llegar a Londres nos encontramos con la portada del especial de Frieze: London Evening Standard, dedicada a Oscar Murillo, así como un buen artículo que narra su regreso, luego de su paso por el MoMA de Nueva York, por el Museo de Arte de la Universidad Nacional en Bogotá y por la Bienal de Venecia. Murillo realiza su exposición individual “binary function” en la Galería de David Zwirner en Londres. La exposición se abre con una pintura al óleo, binary # 1 (2015), que reproduce un mantel rojo que parece tener manchas de comida. Sobre el mantel que cubre toda la superficie del cuadro existen unas fichas de dominó donde el blanco y el negro le dan consistencia no solamente al juego sino a las reflexiones conceptuales y los desarrollos formales de sus obras. Función binaria alude a las relaciones matemáticas, pero en este caso, dichas relaciones se extienden a las relaciones formales de la obra de arte pero también a las relaciones humanas. Por supuesto, Murillo nos ha demostrado su capacidad para abordar un problema tan complejo como el de las relaciones entre grupos sociales.

Exposición Individual: Oscar Murillo  — imagen 1
Oscar Murillo. Catalyst 1987 (Catalizador), 2015. Clay, c-print, y madera. 80 x 32 x 14 cm (31 1/2 x 12 5/8 x 5 1/2 pulgadas). Cortesía del artista y David Zwirner, Nueva York/Londres.

Su exposición está compuesta por pinturas, instalación y una videoproyección. En su pintura material alignment # 18 (2013-2015), realizada con óleo, con espray que reproduce una especie de tablero de ajedrez, pero extendido a dieciséis casillas de cada lado en vez de ocho. Bien sabemos lo que significó el tablero de ajedrez para los artistas de las vanguardias tanto literatos como escritores, desde Lewis Carroll, quien se inspiró en le juego para desplegar sus novelas sobre Alicia, hasta Marcel Duchamp, quien hasta último momento estuvo jugueteando con todas las posibilidades que tiene este juego, pasando por Bertrand Russell, que con sus Impresiones de África, entre otros textos, logró articular el juego con sus narraciones. Pero estas telas de Murillo que incorporan la famosa cuadrícula no solamente aluden al juego en sí, sino también quizá a los pisos y baldosas que decoraban las casas coloniales. En esta dimensión que las vanguardias de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX veían como verdadero campo de batallas, Murillo parece encontrar una serie de tensiones donde el blanco y el negro desbordan los límites rígidos que los separan, y parecen dejarse contaminar alterando cada uno de sus espacios. Es así como vemos en la superficie pictórica recuadros blancos que ya no son tan blancos y recuadros negros que ya no son tan negros. Como insistiendo en esa fusión binaria celular, donde la mezcla termina eliminando los esencialismo de toda índole.

Otra de las piezas que compone la muestra y logra atrapar nuestra atención es la instalación titulada meandering-black Wall (2014-2015). Aquí encontramos piezas que nos recuerdan Condiciones aún por titular (2015), expuesta en Bogotá. Grandes telas negras con huellas de blanco se encuentran colgadas de un hilo metálico como en un tendedero. Pero estas piezas, compuestas por retazos cocidos entre sí, parecen pieles. Las telas así extendidas crean una especie de cortina-muro. Otras de esas telas se amontonan en el piso dobladas y apiladas. Si deseamos continuar experimentando la exposición, nos toca inevitablemente pisar las telas que se encuentran distribuidas también en el piso. Vemos algunas estructuras metálicas a manera de camillas que también contienen las telas; estas estructuras, por su dimensión, no dejan de aludir a lo corporal. Algunos recipientes metálicos que se usan para lavar contienen elementos de cemento y ladrillo molido que, compactados, parecen estructuras rocosas. La instalación parece enmarcada por otras telas de gran formato, éstas sí enmarcadas. Detrás del “muro negro” reposa oculta a los ojos de los espectadores una pintura que recrea una tela que representa a un niño negro que vende pescado. Esta tela se encuentra en un espacio con paredes tapizadas y un mueble de madera tallada que sostiene objetos finos como jarras y otros elementos de un ambiente burgués bogotano. De hecho, la imagen que se representa en la pintura fue expuesta en su muestra en Bogotá como detonante del conflicto racial en nuestro país.

La otra pieza que deseo destacar es la videoproyección de 1:16 minutos titulada meet me! Mr. Superman (2013-2015). Esta obra se desarrolla en el ambiente de un primero de enero en La Paila (Valle). Los habitantes del lugar, en su mayoría negros, bailan celebrando el Año Nuevo. Hay una euforia, hay alegría, la cámara en ocasiones se posa en detalles como el estampado de una camiseta al mejor estilo del cómic americano, donde vemos a Superman volando para tomar en sus brazos a una chica que cae. U otros primeros planos donde vemos el coqueteo entre hombres y mujeres. Poco a poco, la cámara hace unas focalizaciones en las botellas de alcohol y se posa en una campaña publicitaria que vende el mismo producto: Aguardiente Blanco del Valle. Una vez más, Murillo señala sin miramientos el asunto del racismo implícito en nuestro país. Su obra, así, logra afirmarse mucho más allá de un formalismo estético para indagar sobre asuntos políticos complejos de nuestras sociedades.

RICARDO ARCOS-PALMA

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