Exposición Individualdic 2015 - feb 2016· Por Ricardo Pohlenz

Martín Soto-Climent

Proyectos Monclova

El artista Martín Soto Climent ha dado de qué hablar después de que abrió, junto con el curador Chris Sharp, Lulú, un espacio en la Colonia Roma que privilegia proyectos independientes. Ahora tuvo una exposición en otro espacio emblemático del barrio, Proyectos Monclova, dedicado desde mucho antes a lo mismo. La obra de Soto Climent se ha caracterizado, por una parte, por la exploración (aunque también podría usarse el calificativo explotación) del espacio como imagen, que convertida en pliegue tensa, rearticula y resignifica sus materiales (que tienden a ser, también, sus temas), y, por otra, coquetea con estrategias de proyección y sustitución a partir de las cuales crea una narrativa inherente a la obra, que se desdobla para convertirse en una multiplicidad de narrativas. El doblez, de hecho, cumple un papel muy importante en su obra; es a partir de esto que distorsiona y crea nuevos significantes, tanto en términos formales como conceptuales, para darle cualidades añadidas a un objeto sin que éste pierde su primera naturaleza.

Exposición Individual: Martín Soto-Climent — imagen 1
Martin Soto. Marea de espuma, 2015. Piezography sobre papel Hahnemu¨hle Papel de la lona del artista poli - algodón y madera de nogal. 146.1 x 97.1 x 5.85 cm (57.52 x 38.23 x 2.3 pulgadas). Edición 1 de 3 más 2AP..

Soto Climent desarrolló está exposición a partir de una pieza anterior suya, un monedero rojo que ha sido manipulado en sus pliegues para asemejar (o remedar) una vulva. Según lo ha referido a varias publicaciones especializadas, se trata de una obra en colaboración realizada con Caramel Huysmans, uno de varios personajes que ha creado y con el que lleva –un poco en el espíritu decimonónico del diálogo con personajes– una comedia humana personal, si se quiere, personajes a los que confiere realidad con gestos muy semejantes a los que usa en su obra para sugerir una doble naturaleza (una perversión). Huysmans es, de hecho, el autor de Al revés, novela que rompe definitivamente con el naturalismo francés para servir de modelo al decadentismo. Soto Climent dobla –o pliega– la referencia, para convertirla en algo completamente distinto, una confitura conceptual que brilla entre lo frívolo y lo perverso como fetiche originario. En los términos en los que la “vulva monedero” es un primer fetiche, pero también es el punto de partida de una revisión o derivación o comentario que busca hacer el artista desde afuera, como una provocación que es –y no es– narcisista y esquizofrénica. No soy yo, es alguien más, es otro. Según sus propias palabras (traducidas del texto de Daniel Garza Usabiaga publicado en Terremoto.mx): “son el resultado de un diálogo entre Caramel Huysmans y yo mismo. Empezamos un cortejo a distancias y ahora invité a Caramel a ser el creador de este proyecto […] Mi exposición es un gesto afectivo que narra la historia del amor ideal”.

Debe ser intencional que la exposición luzca empequeñecida dentro de la nave inmensa de Proyectos Monclova. Este alejamiento le confiere el dramatismo inherente que constituye su hilo conductor, invita a un acercamiento a los objetos que cuelgan (o han sido puestos) contra las paredes para revisar con minucia los detalles revelados por el primer golpe (que hace Gestalt) de los elementos compositivos y gestuales de las obras, para luego quedar prendados del juego de luces y texturas, de composición y sentido, que existe dentro del juego orgánico de los pliegues, siempre entre el horror y la fascinación de su doble naturaleza (son y no lienzos; son y no esculturas) como gesto que sirve de hiato –de ausencia– entre la primera y la segunda impresión. El sentido de la obra está entre lo que vemos y lo que creemos ver, como fantasma o aparición.

Los objetos creados por Caramel Huysmans son de distintos formatos, según el tema o el material, están alineados en las distintas paredes, a distintas alturas. Destacan, por su gran tamaño, dos obras, donde brillan, entre violetas y amarillos, los pliegues que confieren una cualidad casi liquida a las formas que, por una parte, sugieren una lectura casi pop de los lugares comunes con los que es vendida la ropa de cama, y por otra, hacen abstracción de cuerpos, posturas y genitales. Los colores y los materiales que usa Soto Climent son, de por sí, una provocación; una materia que está en lugar de la materia y que viene a sustituirla como objeto (del deseo). El juego entre sensualidad y procacidad que construye a partir de estas sustituciones (sea a partir del fetiche o del personaje) apela, de forma más que evidente, al imaginario del que se valen las marcas de lujo para convertir sus productos en la parafernalia de la cotidianidad de un estilo de vida inasible. Eso que se escapa, como sublimación, pero que puede ser capturado, por ejemplo, por alguien como Avendon. Puede que sólo sea mi propia especulación, pero el fotógrafo es, sin duda, uno de muchos referentes dentro de la cultura visual, que acaban sintetizados en la obra de Soto Climent.

El monedero-vulva tiene un lugar prominente en la exposición, sobre un pequeño pedestal con el fondo negro, dispuesto bajo una luz cenital.

RICARDO POHLENZ

Martín Soto-Climent, por Ricardo Pohlenz | artnexus