Los Carpinteros

Faro Tumbado, 2006. Copia en exhibición 2015. Materiales varios. 800 x 160 cm (314 61/64 x 62 63/64 pulgadas). Prestado por el Fondo Americano para la Tate Gallery. Cortesía del Comité de Adquisiciones de América Latina 2006. ©Los Carpinteros.

Monografíadic 2015 - feb 2016· Por Rocío Cárdenas Pacheco

Los Carpinteros

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey - MARCO

Colectivo integrado en 1992 por Marco Castillo y Dagoberto Rodríguez en el Instituto Superior de Arte de La Habana, integrado en ese momento por Alexandre Arrechea, quien decidió seguir trabajando de manera individual desde 2003. El nombre de Los Carpinteros nació mientras colaboraban junto a su maestro, René Francisco. Su poco ortodoxo método de enseñanza fue uno de los factores que los llevaron a interactuar con su entorno bajo tres aspectos fundamentales: la economía, la improvisación y la precariedad. Desde sus inicios se han dado a la tarea de recuperar tradiciones artesanales que casi han desaparecido. No sólo participando en nuevas dinámicas de producción artística desde el arte contemporáneo, sino revisando conceptos cómo participación y democracia bajo la actual sociedad revolucionaria cubana (o lo que queda de ella) desde la década de los noventa. Pertenecen a una generación de artistas cubanos que se formaron bajo una serie de tensiones políticas y económicas (1989-1998).

Monografía: Los Carpinteros — imagen 1
Sala de Lectura Estrella, 2015. 276 x 700 x 700 cm (108 21/32 x 275 19/32 pulgadas). Fotografía: Roberto Ortiz Giacomán. Cortesía Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, MARCO. En las paredes: Tomates, 2013. Instalación, tomates en cerámica. Dimensiones variables.

Los Carpinteros generan obras de transiciones múltiples a través de los objetos y el mundo material que los rodea, creando un marco para dar una idea central en torno a la cual se genera todo un proyecto. En este sentido, la experiencia de recorrer la exposición está basada en una selección agrupada en la disposición escultórica de las instalaciones, que posibilita al espectador pensar nuevos sentidos y cruces entre las obras. Las piezas reunidas bajo la curaduría de Gonzalo Ortega son recientes y abarcan un periodo comprendido entre 2006 y 2015. En la primera sala del museo podemos observar el protagonismo la instalación Candela, de 2013, siluetas de flamas iluminadas por luces LED de color rojo, contraste paradójico entre la frialdad de las lámparas de cátodo frío y la calidez de una fogata, acompañada de un zumbido permanente creado por los generadores automáticos que alimentan este infierno.

Sin desconocer el carácter occidental de su cultura, este colectivo cubano reivindica el hecho de que buena parte de la especificidad de su obra proviene de elementos no occidentales, fundamentalmente africanos: religión, música, mitos, danza, folklore y magia, por mencionar sólo algunos. Presencia de elementos cotidianos desde la vida diaria dentro de la Isla, que se adulteran bajo resonancias de nuevos territorios ante la distancia y el exilio, donde la artificialidad parece borrar ese pasado, bajo la presencia estética de dinámicas de consumo emancipadas de ideologías revolucionarias, ante el universo voraz de las políticas neoliberales.

La conga irreversible, Bienal de La Habana 2012 (video/registro de un performance), nos muestra una comparsa que bajo el ritmo de una conga baila hacia atrás. Tradición carnavalesca y puesta en escena que nos permite ser espectadores de un diálogo caótico, confuso y divertido bajo una referencia irónica que recuerda el proyecto de ley firmado hace unos años, donde se estipulaba que el socialismo en Cuba es irreversible.

En las paredes de la primera sala del museo podemos observar obras bidimensionales (acuarelas y dibujos) como Celosía poliédrica posada I, de 2015; Cabilla, cabilla, tríptico de 2014, y Penumbra I, de 2008. Referencias claras a una influencia fuerte de la arquitectura como parte de la generación de ideas, bocetos y referencias en sus propuestas artísticas. Faro tumbado, de 2006, es otra pieza fundamental dentro de la curaduría de esta muestra. Fanal, cuya función de servir de guía y de luz abriéndole caminos al navegante en medio de la tormenta, se vuelve obsoleta en medio de una sala del museo. Recuerdo de la caída de Fidel Castro, al término de un discurso, hacia 2004. Los hombres, revolucionarios o no, caen y la historia no se detiene.

Sala de lectura (2015) es una instalación realizada en madera, referencia a las prisiones panópticas de finales del siglo XVII, las cuales fueron adoptadas en Cuba en los años veinte. 17 metros (2015) obra realizada bajo la colaboración de Ivorypress Madrid, donde doscientos trajes negros, con una estrella perforada al centro, cuelgan de una barra de metal de 17 metros de largo. Clavos oxidados (2013) es una instalación construida con múltiples esculturas metálicas esparcidas en el piso del museo. Tomates (2013) es la instalación más lúdica de la exposición. Constituida a partir de la acción de tirar jitomates en la pared blanca, dejando un rastro de salsa diluida, que se vuelve permanente cuando sobredibujan el rastro con acuarela, para luego colocar tomates de porcelana.

El trabajo de Los Carpinteros genera situaciones fascinantes bajo una mística de humor y reflexión, explorando el papel del ser humano inmerso en el laberinto del tiempo y la historia.

ROCÍO CÁRDENAS PACHECO

Investigadora en Arte Contemporáneo, critica y curadora.

Los Carpinteros, por Rocío Cárdenas Pacheco | artnexus