Exposición Individualdic 2015 - feb 2016· Por Meyken Barreto

Jonier Marín

Henrique Faria Gallery

Bajo el título Jonier Marín: Active Work, la galería Henrique Faria Fine Art, en Manhattan, acoge una exposición personal de este autor de origen colombiano. Pudiera decirse que se trata de una muestra de vocación antológica, pues se reúne en ella una serie de obras fundamentales en la trayectoria del artista, de manera específica, algunas de sus intervenciones conocidas como Obra activa.

En la primera sala de la galería encontramos las obras Money Art Service (1973/2015), Milano Clock (1973/2015), Neruda (c. 1973), Cosa Mentale (1972/2015) e Incommunicable (1974/2015). Hallamos en este conjunto dos tipos de obras, unas de carácter más introspectivo, enfocadas en el sujeto, como Neruda y Cosa Mentale; y otras en las que la reflexión está vinculada con la intervención urbana. Tal vez, Incommunicable resume el espíritu y las premisas conceptuales de estas últimas piezas, basadas en la acción performática y la fotografía. La colocación de un cartel en las calles de Bogotá únicamente con el texto "Incomunicable", puesto al revés, produce una relación extraña en los transeúntes, cuya reacción fue fotografiada y grabada. Lo que se exhibe en la galería son las fotos (con el texto al derecho y la escena real al revés), así como el cartel con el texto, igualmente puesto al revés. En estas obras, el performance se extiende más allá de la calle, y el hecho creativo continúa en la galería, donde el espectador se ve conminado a incorporarse e interactuar con el mismo, al ser también un sujeto que se enfrenta al estímulo del signo al que fueron sometidos los transeúntes. Por otra parte, entendemos, por la datación de las obras, su cualidad “infinita” de re-crearse en diferentes momentos, reafirmando la validez de este señalamiento en torno a la comunicación.

Exposición Individual: Jonier Marín — imagen 1
Jonier Marin. Vistas de la exposición Obra Activa en Henrique Faria Fine Arts. Fotografía: Arturo Sánchez. Cortesía del artista y Henrique Faria, New York.

En la segunda sala se exhibe la serie de dibujos Video-Pintura (1980), un conjunto de proyectos en los que se explora el doble potencial del televisor en cuanto dispositivo capaz de transmitir imágenes de video, y también como artefacto físico susceptible de incorporarse al medio escultórico y/o instalativo. Seguidamente se nos muestra la materialización de uno de estos proyectos, se trata de la videoinstalación Extravideo (1975). Una maceta que contiene una planta se encuentra colocada sobre un monitor que muestra la representación en video de sus raíces, estableciendo una integración entre ambas imágenes. Esta es una obra ejemplar de ese proceso de exploración del medio videográfico propio de la década, donde se pone de manifiesto su capacidad para transmitir en tiempo real, así como su maleabilidad para convertirse de manera efectiva en parte de una propuesta escultórica donde se conjugan lo virtual y lo físico en un ensamblaje efectivo. Una composición vibrante y de cierto lirismo en su condición de “obra viva”.

En el mismo espacio encontramos la presentación del performance Rasgar, que fue originalmente llevado a cabo en Zúrich en 1972. La obra consistió en una acción mediante la cual una mujer situada frente a una pizarra rasga en dos mitades un pliego de papel blanco colocado en ésta. En la galería se exhiben fotos que documentan el performance, siendo la última de ellas el testimonio final de la huella material del hecho (el papel rasgado). Por otra parte, se exhibe igualmente la prueba material de la reedición del performance, acontecido el día de la inauguración de la muestra. En este aspecto, el resultado final difiere, toda vez que la acción produce en cada caso un desenlace único que también se convierte en una pieza de cualidad plástica.

En medio de ambas salas encontramos la presentación del proyecto Videopost. En éste, como en otras obras, el artista establece un diálogo eficaz y aportador entre dos manifestaciones; en esta ocasión se integran el arte del correo y el video. Marín pidió a varios artistas de diferentes países que le enviaran instrucciones por correo postal para crear un video de tres minutos. Estos materiales se exhibirían luego todos juntos, reunidos en una misma secuencia de aproximadamente una hora, en 1977 en São Paulo, donde también se mostraron los proyectos para los videos. Dicho gesto constituyó una peculiar reflexión en torno a los nuevos medios y las formas tradicionales de comunicación, al tiempo que significó un interesante señalamiento en torno a la autoría y la originalidad.

Quisiera advertir finalmente la calidad de la propuesta curatorial de esta muestra, que logró exhibir de manera efectiva y fluida varios grupos de obras del artista; así lo confirman las soluciones de presentación de las obras activas, en coherencia con cada proyecto y la colocación de mesas vitrinas con información sobre las mismas.

MEYKEN BARRETO

Jonier Marín, por Meyken Barreto | artnexus