Exposición Individualdic 2015 - feb 2016· Por Cláudia Fazzolari

Jandyra Waters

Gallery Almeida e Dale

Hace algún tiempo se comentaba la necesidad de una muestra antológica de la obra de la artista Jandyra Waters, especialmente en São Paulo, donde su creación se estableció y sigue presente en colecciones de instituciones formadoras como el Museo de Arte Moderno de São Paulo, MAM/SP, y el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo, MAC/USP, y también en diversas colecciones particulares.

Presentando décadas de contribución al arte brasilero, ya sea por el itinerario de etapas importantes en la afirmación del proyecto abstracto, o por la experimentación visual que la reconoce como constructora de un vocabulario geométrico investigativo y autoral, la reciente muestra Jandyra Waters. Rumbo del tiempo, realizada en la Galería Almeida y Dale, en São Paulo, evidenciaba de nuevo el sólido recorrido de la artista.

Exposición Individual: Jandyra Waters — imagen 1
Jandyra Waters. Sin título, 1978. Acrílico sobre tela. 50 x 60 cm (19 11⁄16 x 23 5⁄8 pulgadas).

En su trayectoria de investigaciones, que desde la figuración inicial encontró los rumbos de una geometría sensible, elaborada ya en la década de 1960, Jandyra Waters estructuró una investigación plástica que sitúa su obra, reconocida por la crítica de arte brasilera, junto a los fundamentos del proyecto que consolidó la abstracción en el país.

Entre episodios importantes de su carrera se pueden destacar sus participaciones en diversas ediciones del Salón Paulista de Arte Moderno –en las décadas de los cincuenta y sesenta–, como también su presencia en la IX Bienal Internacional de São Paulo, en 1967.

La exposición Jandyra Waters. Pinturas y objetos, realizada en el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de São Paulo en 1979, muestra individual importante en su historia, fue reseñada por el crítico Theo Spanudis. En el texto del catálogo, la mirada analítica de Spanudis proponía una lectura atenta de los experimentos geometrizantes que la artista desarrollaba en su obra: “[…] extremadamente sutil en sus composiciones geométricas; lírica o dramática y lúdica al mismo tiempo, desarrolla finuras y alegrías iluminadoras, y sabe dosificar sus coloridos con extrema delicadeza”.

Por medio del ejercicio intuitivo de una geometría flexible –modulada por el color– que inaugura su interés principal cuando actúa la vocación constructiva de un pensamiento sensible abierto a inquietudes, Waters reafirmó, tantas veces, las relaciones estructurales posibles entre composiciones creadas dentro de un proyecto desembarazado de recelos, pleno de una investigación consistente y alerta al entorno.

Histórica y al mismo tiempo al día con su actualidad, la muestra Jandyra Waters. Ritmo del tiempo proponía un recorrido consolidado, y luego identificaba las alternancias de un amplio proyecto constructivo expuesto con más de cincuenta obras en óleo sobre tela, acrílico sobre tela, acrílico sobre aglomerado y acrílico sobre madera y cajas en madera y acrílico, que ocupaban todo el espacio de la galería.

Pidiendo al visitante atención al vector de fuerzas que componía las diversas fases de la producción de la artista, la curaduría estableció un principio fundamental para el proyecto de la muestra: el rigor de una investigación plástica consciente de sus acciones.

Así, las pinturas, los objetos o las cajas y esculturas aéreas expuestas eran testigos materializados de las muchas insistencias formales de Waters, construidas en seis décadas de creación, asentadas en los desdoblamientos de sus prácticas.

Es importante mencionar el cuidadoso catálogo de la muestra –pensado por la curadora Denise Mattar–, que reunió imágenes de todas las obras expuestas, y no apenas una selección, como generalmente ocurre con las piezas gráficas que acompañan las exposiciones; también incluyó una cronología de la vida y obra de Waters.

Cabe destacar la mención establecida entre la obra plástica y la obra en texto de Waters, pues la artista es también autora de tres libros de poesía: Piedras desnudas (1974), Develador (1977) y Ritmo del tiempo (2001), expresión citada en la muestra. Distribuidos en las paredes de la galería, estratégicamente situados entre las obras, algunos poemas de la artista dividían la atención del visitante con la dinámica visual de las telas y los objetos y dialogaban con las voces geométricas de cada trabajo expuesto.

Entre las pinturas seleccionadas, Sin título, de 1978, en acrílico sobre tela, explicaba los intereses de la artista por los juegos cromáticos creados en una conversación simétrica entre verdes, azules y negros iluminados por el dominio amarillo de un eje central, verticalizado, a la medida de la organización de formas triangulares y rectangulares. De las formas geométricas dispuestas en esta composición sensible, la mirada del visitante paseaba por los ángulos y las ascendentes diagonales creadas por la artista en la obra.

Para la curadora, la experimentación plástica de Waters revela su cromatismo particular, modulado por la vivencia del plano y por la singularidad bidimensional de una obra intuitiva: “sin jamás usar los colores originales de los tubos, la artista crea luminosidades poco comunes, en una búsqueda compulsiva del color”.

De hecho, el ejercicio cromático construido por Waters podía seguirse en los estudios preparatorios de las telas, expuestos en vitrinas distribuidas por el espacio de la galería y que, definitivamente, completaban la comprensión de los propósitos de la muestra.

La exposición Jandyra Waters. Ritmo del tiempo, renovando el contacto del público con una producción dirigida a la inagotable vena creadora de una artista que no dejó de creer en su propio trabajo, registró con precisión matices de un significativo capítulo del arte brasilero.

CLÁUDIA FAZZOLARI

Jandyra Waters, por Cláudia Fazzolari | artnexus