Con el título genérico Désirs (Deseos), Carlos Motta presenta, en la Galerie Mor-Charpentier, un video del mismo nombre y una instalación intitulada La puissance et la jouissance (Potencia y goce), acompañada de un libro de artista. Todas las obras de esta primera exposición en Francia datan de 2015. El trabajo multidisciplinario del artista colombiano, nacido en Bogotá en 1978 e instalado en Nueva York desde hace largos años, se inscribe en una reflexión tanto intelectual como política e iconográfica, de la que este conjunto da cuenta en una justa tonalidad. Con gran finesa de reflexión y análisis, con sentido poético y una nota de humor, nos presenta un cuestionamiento sobre los discursos convencionales dominantes en torno al sexo, sus imágenes, sus prácticas y tabúes, así como también sobre las nociones de género y la relación de estos temas con la historia. En efecto, a Motta le gusta extraer sus temas e imágenes tanto del pasado de la cultura y el arte como de internet (sitio Grindr1), para construir una reflexión temporal e iconográfica que sacude los clichés y expresa las bases de su compromiso como ser humano pensante, ser social y artista.

La instalación, que ocupa la única sala de la galería, está constituida de pequeñas aberturas redondas, dispuestas en intervalos regulares y a la altura de los ojos, cerradas cada una por una lupa incrustada en la pared, a través de la cual se pueden observar dibujos tipografiados en miniatura (tinta negra sobre papel blanco). El visitante debe pues pegar el ojo a la lupa para descifrar la imagen expuesta, y, así, convertido en voyerista, el tabú le es entonces revelado para que pueda gozar –o no– de lo prohibido. Como factor constitutivo de la aprensión de estas propuestas, el tiempo consagrado por el observador a su observación es un elemento necesario para que lo oculto sea develado y el juego entre lo íntimo y lo público despliegue toda su potencia de goce. Cada miniatura (2,5 cm x 3,8 cm) está inspirada en una imagen de la historia del arte, transformada y pervertida para hacerla reprensible. Al modificar el modelo que le sirve de punto de partida, el artista construye una iconografía diferente: reproduce una práctica sexual desviada, la zoofilia; recupera íconos religiosos como san Sebastián o el rostro de Cristo; escenifica la sexualidad femenina; utiliza figuras eróticas de la mitología romana y retoma los hábitos sexuales del hard gay y actos de sodomía, etcétera. Es así como Goya, Peter Fendi, Robert Mapplethorpe o Miguel Ángel se codean con el Shaykh Muhammad Ibn Mustafa Al Misri (Turquía). Podría decirse que ese universo reconstituido a la luz de la historia es una especie de “infierno”, ahora accesible a todos, similar a aquel donde, repetidamente, las imágenes consideradas desviadas o tabúes por mostrar prácticas sexuales catalogadas socialmente como “anormales” fueron prohibidas al lector de la Biblioteca Nacional de Francia, en épocas de fuerte censura, y agrupadas en una sección inaccesible y maldita intitulada “El infierno”. Se pone al observador en situación de confrontación y desafío de sus propios valores y referencias, de cuestionamiento sobre el tipo y confiabilidad de las imágenes que el artista manipula y a las que, mediante la provocación, confiere un nuevo sentido.
El libro de artista, editado en cinco ejemplares con el título Potencia y goce, está constituido por una caja negra en la que se alojan veinte plaquitas también negras que soportan los dibujos en miniatura y, en un alvéolo separado, una lupa antigua. Esta edición complementa la instalación llevándola a una escala en la que el goce se sitúa estrictamente en el plano de lo privado e íntimo.
La segunda gran pieza de la exposición (en el sótano) es el video intitulado Deseos (2015, 32 minutos). Coproducido por las Galeries Mor-Charpentier (París) y Filomena Soares (Lisboa), el MALBA (Buenos Aires) y el Röda Sten Konsthall (Gotemburgo), se trata de un diálogo epistolar ficticio entre dos mujeres de países, culturas y religiones diferentes, a través de cartas que lee, por turnos, cada una en su idioma: Nour, en árabe, desde Beirut, y Martina, en español, desde Santa Fe. Víctimas de la moral social, condenadas por el ostracismo religioso, perseguidas y acusadas (Nour, por tener relaciones con el mismo sexo, y Martina, quien existió realmente, por ser hermafrodita), estas mujeres del siglo XIX pudieron sin embargo vencer esos interdictos y vivir su vida como querían. La película de Motta, donde la violencia es sobre todo la de la situación vivida por sus “heroínas”, se acompasa con la suavidad de la alternación de los dos idiomas, con el balanceo y ondulación de las imágenes de paisajes y retratos, detalles de un país que la cámara abraza con gran ternura, de una metáfora a otra, dentro de un deslizamiento a menudo poético. Las imágenes y las dos voces de la narración se acompañan (sobre todo con la guitarra) de melodías cuyos ritmos evocan simultáneamente ambas culturas, confirmando la convincente sutileza del discurso tanto intelectual como estético del artista colombiano.
NOTA
1. Grindr es una aplicación de encuentros dirigida a hombres homosexuales o bisexuales, disponible en iOS (Apple), BlackBerry OS y Android.
CHRISTINE FRÉROT
