Exposición Individualdic 2015 - feb 2016· Por Gladys Yunes

Ángel Marcano

Galería D’Museo

Desde los inicios de su carrera, Ángel Marcano ha experimentado con diferentes tipos de alambres, con los cuales elabora estructuras que transitan entre el dibujo, el relieve, la escultura y la instalación, terreno que le permite explorar las posibilidades expresivas de los filamentos seleccionados para la elaboración de su propuesta. Sus construcciones se articulan en una sucesión de entramados ingrávidos, sutiles, aéreos, livianos, calificados como “dibujos tridimensionales”, “volúmenes virtuales” o “trazos en el aire”, lo que necesariamente remite al concepto del “dibujo sin papel”, inicialmente esbozado por la creadora germano-venezolana Gego (Gertrud Goldschmidt). No obstante, en las manos del artista cumanés esta práctica adquiere otras resonancias desde el punto de vista formal y simbólico, acorde con los lenguajes renovadores llevados a cabo por la generación de jóvenes talentos a la cual pertenece Marcano.

Exposición Individual: Ángel Marcano  — imagen 1
Ángel Marcano. De la serie Gárgolas, híbrido 4, 2015. Alambre de alpaca niquelado. 43 x 16 x 26 cm (16 59⁄64 x 6 19⁄64 x 10 15⁄64 pulgadas). Fotografía: Valentina Gamero.

A partir de 2000 comienza a trabajar con cables, hilos, cauchos y, principalmente, alambres con los que desarrolla gran parte de su obra plástica, utilizados en diferentes grosores y consistencias: cobres esmaltados o cromados, alambres de alpaca bañados en oro o en níquel negro, entre otras combinaciones. Su conocimiento en el manejo de este material proviene de su formación como orfebre en pasantías y talleres realizados en Europa, además de los estudios artísticos que cursa en el país. En sus recientes producciones exhibidas, entre el 21 de de junio y el 2 de agosto del año en curso, en la Galería D’Museo, bajo el título Reliquias personales, se reafirman estas búsquedas en las que ha venido consolidando su discurso en el transcurso de los últimos quince años. “La laboriosidad técnica casi preciosista de las piezas –señala Susana Benko en el texto que acompaña la muestra– no opaca su voluntad de rescatar mediante la proyección de las sombras la condición escultórica y volumétrica de las figuras así como la condición de ornamento arquitectónico que algunas de ellas presentan […]”.

En efecto, el conjunto constituido por diecisiete piezas genera una atmósfera que envuelve el recinto expositivo, propiciando la contraposición de luces y penumbras que reflejan las formas delineadas sobre los muros adyacentes. Esta puesta en escena, que toma en cuenta el recurso lumínico implementado en exposiciones anteriores, logra dimensionar la delicada armazón más allá de su tamaño físico real, gracias a los focos de luz direccionados en sentido ascendente, que agigantan las esqueléticas representaciones animales sobre las paredes del fondo. El autor doblega los hilos metálicos a través de ataduras y tejeduras con las cuales manufactura formas huecas, transparentes, casi inmateriales, que imitan las posturas de carneros, aves de rapiña, felinos, siervos, así como criaturas imaginarias, entre las que destacan gárgolas o dragones que suelen adornar vetustas edificaciones. La pieza perteneciente a la serie Gárgolas, híbrido 4, 2015, es un ejemplo de las visiones recopiladas durante sus recorridos por el viejo continente.

En el ejercicio de estas actividades también logra captar la fragilidad de los pequeños seres vivos que, en ocasiones, observa desde su ventana o se acercan hasta su vivienda, como el revolotear de coloridos colibríes plasmado en pequeñas figuritas, diseminadas en una red de flores esparcida a lo largo de la pared de entrada; así se advierte en Colibríes, de 2014-15, una instalación hecha en cobre esmaltado. Con esta misma idea recrea un grupo de escarabajos, realizada en alambre de alpaca bañado en níquel negro, que parece ascender silenciosamente sobre el muro lateral; al igual que minúsculos pececillos, apenas perceptibles a la distancia, dispuestos sobre una superficie aledaña. En otro contexto, su mirada se posa sobre los ornamentos y agregados arquitectónicos fabricados por los artesanos del pasado; ya que, como artista y como orfebre, Marcano es atraído por la sinuosidad de las formas, la organicidad de los volúmenes y el diseño de adornos que luego reproduce en composiciones libres. La configuración de estas obras incita a la memoria, pues abre un amplio margen para el reconocimiento de imágenes asociadas con lo alegórico, lo histórico, lo natural, y con todo aquello donde entran en juego lo visual y lo fantasioso. “Me apropio de figuras –explica el artista–, les tomo fotos y luego las transformo en dibujos. La trama va cambiando en cada una de las piezas, mezclo lo lineal con el tejido, siempre buscando acercarme a la estética de la belleza […]”. Las particularidades de esta muestra no sólo radican en la concepción y ejecución de las piezas, sino en la conjunción de escalas y el encuentro de lo palpable con lo inmaterial, lo que activa dinámicas relacionadas con lo perceptivo, lo concreto y lo intangible. La incursión en estos planteamientos lo ha hecho merecedor de galardones nacionales como el Primer Premio del VII Salón Nacional, CANTV, Jóvenes con FIA, 2004, Primer Premio Certamen Mayor de las Artes, 2006, y el reconocimiento otorgado por la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA, Capítulo Venezuela, 2008, en la categoría de Artista Emergente, entre otros merecimientos.

GLADYS YUNES YUNES

Ángel Marcano, por Gladys Yunes | artnexus