Exposición Individualdic 2010 - feb 2011· Por Autor no disponible

Raúl Martínez

Magnan Metz Gallery

América Latina es un diversificado vergel de talentosos artistas visuales. Se los caracteriza por épocas, tendencias, conceptos, y también por zonas geográficas. En estas tres décadas –1980 a 2010–, además de los grandes maestros, los movimientos y el surgimiento de una fuerte interacción de las artes visuales con lo económico (creando un importante mercado de arte), se han recortado fuertes perfiles latinoamericanos, individuales y cartográficos. Dentro del concepto de ‘continente’, lo ‘insular’ cobró una vigencia sintomática. Estas dos últimas palabras tienen especial carga de sentido, expresando “vigencia” aquello que estuvo y aún está en vigor en este momento; y significando “sintomática” indicio o señal, y también como síntoma, un algo revelador de una enfermedad. En todos los casos, y en este, en lo ‘insular’, la enfermedad produce cierto escozor. El diagnóstico indica que sólo se torna grave si se abusa de los mismos recursos una y cien veces. La obra de Raúl Martínez no tiene ese peligro. Hasta aquí la introducción a la primera exposición del artista en territorio de Estados Unidos. 

Exposición Individual: Raúl Martínez  — imagen 1
Raúl Martínez. La conquista, 1986. Collage sobre madera. 51,4 x 72,8 cm. (20 1/4 x 28 ¾ pulgadas).

En las actuales circunstancias económicas es poco frecuente este tipo de exposiciones de treinta y cuatro obras que plantean una investigación acerca de un autor. Hay muchos artistas cubanos buenos, conocidos y dispersos pero faltan los enfoques que ubiquen el panorama histórico. Esta exposición es un importante aporte en ese sentido. La curadora del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, Corina Matamoros, realizó esta labor. La galería Magnan Metz –dedicada a artistas emergentes– entró a la arena de lo histórico con algo que enriqueció la escena neoyorquina permitiendo ver el amplio espectro de Martínez, quien fue una figura significativa en Cuba. Estas obras pertenecen a la colección de Abelardo Estorino, el escritor teatral cubano que fue la pareja de Martínez. Este artista manifiesta la influencia de la estética del cartel social, revela rasgos de la pintura tribal en cuerpo y rostro, e intercala rasgos del pop y trabaja también la fotografía. Además, no faltan diferentes trabajos en la línea mural, con conceptos diferentes a los de los murales tradicionales; en estos, se acerca al pop y a lo conceptual al unísono. Raúl Martínez también es autor de sugestivas abstracciones, un tanto oníricas y pictóricas. En lo abstracto trabajó por más de una década. Lo más importante de leer para entender la originalidad de estas obras abstractas, como en Fiesta e Isla Inquieta, es que manifiestan ecos de la densa humedad del Caribe. 

Nacido en 1927, cursó estudios en las escuelas de San Alejandro; en 1952 obtuvo una beca de estudio para el Chicago Design Institute. Martínez no sólo realizó pintura, también le interesaron el cine, el teatro, la literatura; como visionario gestor cultural apoyó la creación y desarrollo de la Casa de las Américas, del Instituto Cubano del Film y del Cartel, entre otras actividades. Dentro de las diversas series y etapas que trabajó, hay algunas fechas que corresponde señalar. En 1966 comenzó a desarrollar una iconografía que revela el interés por elementos de las artes populares, y por el . Recordemos que “el inicio del pop” acontece en Gran Bretaña entre 1952 y 1955. Raúl Martínez incorpora lo histórico y lo social, haciendo del pop una herramienta emocional. En ocasiones, a la Warhol, están los casilleros y el módulo con alguna modificación, lo que acontece, por ejemplo, en el acrílico sobre madera Los animales, ¿nosotros?,  de 1970. 

En este 2010 en que la historia en América Latina señala cinco aniversarios coincidentes, al hablar de la independencia, es muy apropiado mencionar su serie La Conquista. Son obras notables, todas así tituladas; algunas se identifican con el año de realización, como la de 1986, la de 1990; otras, como La Conquista No.4, con una zona del tipo marco de madera de bote de pescador, pintado con tiburones que rodean el cuadro, evocan los peces que realmente rodean la Isla, y también simbolizan a esos otros “peces” verticales de raza humana, que vigilan las costas, que ‘devoran’ con armas, esposas y deportaciones. En toda esta serie el artista conjuga técnicas mixtas en su lenguaje, que ya ha asimilado el Pop, pero tamizado por lo conceptual. Desde personajes actuales hasta soldados con corazas de aquellos siglos, indígenas de ropajes ricamente bordados, escenas religiosas, niños del momento en que Martínez hace el cuadro, figuras de Disney, grecas y dibujos de la planta del maíz. 

Hambriento Espero, es un lápiz sobre tela que da título a la exposición. Es una obra planteada que esquematiza un grupo festivo. Se percibe el planteo aún sin terminar, como proyecto, porque carece de las cargas habituales de dobles y triples contornos que caracterizan el hacer de Raúl Martínez, ya sea en pinturas o en otras técnicas. Contornos multiplicados y secciones rellenadas con líneas consecutivas muestran que lo lineal y gráfico se mantuvieron en diversas experiencias plásticas. Algunas de las obras así tratadas aportan imágenes mágico-tribales, como en Sin título (Muchacha), una fotografía en blanco y negro pintada con acrílico de colores; o bien, Sin título (El abanderado) de 1970, donde el dejo cartelístico y la utopía propagandística revolucionaria se filtran en este acrílico sobre madera. Además de los aspectos individuales analizados, de la exposición se entiende que la historia reúne y explica a los seres. Mientras que los artistas visuales transmiten la historia y sus propias historias.

GRACIELA KARTOFEL

Raúl Martínez: Magnan Metz Gallery | artnexus