Exposición Individualdic 2010 - feb 2011· Por Ricardo Pohlenz

Pablo Vargas Lugo

Labor

Pablo Vargas Lugo ha mantenido a lo largo de su trayectoria una discusión en su obra que contrasta una corrección y rigor formal, impecables hasta lo aséptico, con una ironía más franca que sugerente, tan helada y aun, tan llena de humor, sobre el sentido en transformación que viven los signos y los materiales. Confronta y sobrepone naturaleza y experiencia humana, geometría y antropología, para hacer abstracción de vínculos sociales y sagrados a partir de su representación en cuerpos orgánicos.

Su nueva exposición, Historis Odius, le debe su nombre a un coleóptero que habita la mayor parte del continente americano (desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina); sus alas tienen patrones rayados en ocre, amarillo y negro. Vargas Lugo toma como tema esta mariposa para hacer metáfora política y social de las contradicciones que se viven actualmente entre las naciones americanas (estuvo una larga temporada en Perú), realizado con el cuidado minucioso que lo caracteriza, proclive en sus instalaciones a una violencia sutil que vindica desde la parodia esencial a sus fuentes, desde Marcel Duchamp hasta On Kawara. Vargas Lugo sabe de la carga monumental que esconde toda maqueta, y la explota, con la ironía que supone un cuento oriental. 

Exposición Individual:  Pablo Vargas Lugo — imagen 1
Pablo Vargas Lugo. Historis Odius, 2010. Instalación en técnica mixta. Dimensiones variables.

La exposición cuenta con seis piezas. Ombligo es un muro cubierto con tela negra, con un orificio central a través del cual puede apreciarse el dibujo esencial de una vasija maya, donde se representa al dios del maíz, a la que se ha desprovisto de sus motivos (y de la que se han omitido las figuras humanas). El orificio central está dispuesto de tal modo que deba uno agacharse para poder asomarse a su interior, como un mirón que se convierte en testigo de lo que parece un sistema de tuberías, abstracción de la pintura original de la vasija. Más que una complicidad, al asomarse se descubre un vínculo con lo originario en su representación esencial.

Historis Odius es un díptico constituido por una estructura de metal diseñada a partir del logotipo de la OEA y cubierta con tela, donde se oponen la belleza del dibujo de la mariposa y los colores de su envés (verde y beige, aquellos que muestra cuando cierra sus alas y se esconde en su entorno) como trama orgánica que evoca el patrón de la ropa de camuflaje, y un dibujo caligráfico –émulo tanto del grafiti como de la escritura maya– en el que puede leerse, también en patrón de camuflaje, Historis odius. El subtexto político es evidente, hace émulo flagrante de la brecha abierta entre los ideales panamericanos y la realidad que se vive y comparte en los Estados americanos frente a la amenaza que encarna Estados Unidos en su afán de supremacía global. El afán de denuncia resulta tan evidente que pide desconfiar un poco al respecto de su verdadero objeto. En el envés de la tela del que pende la estructura metálica se descubren otros colores, naranja y negro, los colores que muestran sus alas cuando están abiertas. Lo escondido es lo evidente.

Nueva Bandera es una pieza armada con treinta cuadros de pequeño formato, donde combina el patrón de la mariposa y sus colores con formatos emblemáticos usados en banderas (barras, cruces y estrellas), que abre, resuelve y transforma en tensiones que juegan entre el sentido inherente de sus proporciones y simetrías con la alusión y sugerencia de figuras más allá de su abstracción: así, los elementos trastocados de la Union Jack británica emulan un árbol, y se reconoce el diseño de un ataúd en el hexaedro oblongo señalado entre trapezoides.

Baja Resolución es una pieza constituida por cinco monitores en el suelo; en tres de ellos se muestra el flujo continuo de patrones de mariposa en tres colores (rojo, azul y amarillo), mientras que en los otros dos se muestran acercamientos de las alas. El ritmo que determina el cambio en las imágenes ha sido hecho según la pieza musical Vexations de Erik Satie. El seguimiento que se hace en cámara del patrón de las alas se expresa como un paisaje visto por encima, un avistamiento aéreo que descubre caminos y extensiones donde quedan confundidos mariposa y entorno.

La última pieza, Transferencia Solar, enfrenta las banderas de Japón y Bangladesh, naciones que resultan opuestas y complementarias en su representación. El sol naciente para el Japón (círculo rojo sobre campo blanco) y el sol poniente para Bangladesh (círculo rojo sobre campo verde), en un juego que combina la paradoja de sus signos con su lugar y situación política. El rojo asumido en ambas banderas se convierte en peso y materia, que se mueve de su lugar para quedar vaciado literalmente sobre el suelo convertido en polvo rojo, en el que puede verse el rastro de zapatos; como invitación a pasar encima, de transgredir el color y romperlo. No puede dejar de compararse a su pieza Naked Boeing Mandala (1998). Tanto en el polvo pigmentado como material como en su intención representada (el dibujo formado por el color derramado), se descubre que Vargas Lugo ha caído en la autorreferencia.

RICARDO POHLENZ

Pablo Vargas Lugo, por Ricardo Pohlenz | artnexus