Exposición Individualdic 2010 - feb 2011· Por Argelia Castillo

Jan Hendrix

Centro Cultural Clavijero

La exposición intitulada Quince vistas reúne recientes exploraciones del tema de la naturaleza realizadas por Jan Hendrix, artista de origen holandés radicado en México desde 1978.

Esta muestra, instalada en la espaciosa sala principal de la institución museística localizada en la capital michoacana, alberga alrededor de 250 piezas, adscritas a los ámbitos del grabado, la fotografía, el dibujo, y el de los trabajos en metal y aluminio.

A la nutrida cantidad de obras incluidas, se suma la calidad de estas en cuanto a su capacidad para hilvanar un discurso coherente y pleno de sentidos, lo cual permite al espectador adentrarse en la poética del artista, conocido por su destacada trayectoria en la disciplina de la gráfica.

Dicha poética resulta sin duda de peculiar inspiración, puesto que indaga en un territorio escasamente favorecido por la plástica de las últimas décadas, concentrada a menudo en los contextos urbanos.

Exposición Individual: Jan Hendrix — imagen 1
Jan Hendrix. LO, 2008. Aluminio recortado y laqueado en blanco. 400 x 400 x 400 cm. (157 ½ x 157 ½ x 157 ½ pulgadas). Foto: Luis Fernando Ceballos.

Así, ante los trabajos poblados de elementos vegetales, como el Capítulo 2 de Huntington Gardens (2010), que abre la exposición, surge la tentación de tender un cordel de plata entre su autor y los célebres exponentes de la pintura paisajística holandesa del siglo XVII.

No obstante, más allá de compartir con tan insigne progenie la insistencia en el abordaje del mundo natural, se advierte de inmediato que la producción de Hendrix se decanta hacia una concepción y un lenguaje absolutamente contemporáneos.

De ahí que, por ejemplo, los Dibujos Lanzarote (2006) no den cabida a representaciones panorámicas de la isla del archipiélago canario, sino al trazo a base de lápiz litográfico de la morfología de tallos arborescentes, ramas espinosas y demás especímenes de la flora silvestre del lugar. 

Por ende, tal como se evidencia a lo largo del recorrido expositivo, la estrategia vertebradora del artista, nacido en Maasbree, en 1949, es la deconstrucción del paisaje, cuya impronta analítica conduce a la descomposición del todo en sus partes.

Esta operación consistente en enfocar la atención en el detalle, sirviéndose de una gramática por completo minimalista en la aguatinta After Nature I-X (2006), donde formas muy simples estampadas en rojo son suficientes para revelar el entorno físico. 

Semejante economía de medios manifiesta su eficacia al vehicular nociones relativas al plano de la esencia que posibilitan el desplazamiento en dirección inversa, a saber, el que va de lo particular a lo general: una estructura con imagen de fondo describe al Paricutín –volcán de la sierra michoacana–, en la pieza creada ex profeso por Hendrix para esta exposición.

Así, en la producción de quien fuera distinguido en España con el Premio Internacional 2008 a las Aportaciones e Innovaciones en Arte Gráfico por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la parte no es sólo remisora del todo sino también, en virtud de la reconfiguración sintética, constructora de nuevos todos, signados por el movimiento rítmico derivado del alto contraste y la secuenciación.

Dispuestos a manera de mosaico, los múltiples paneles se explayan en la expresión de las cualidades áridas y pétreas del terreno (Malpaís, 2006), o bien en la investigación impresa en metal esmaltado acerca de la repetición del fragmento y la escala (Fractal Series, 2010).

Otro aspecto interesante de la exposición, curada por Mónica Villegas, reside en la importancia otorgada a la fase procesal. Obras como Bitácora Inconclusa (1979-1986), serie de 44 cajas de collages compuestas de polaroids SX 70, hojas, flores, varas, plumas, conchas, raíces, semillas, piedras, huesos, trozos de mapas, bocetos y anotaciones en neerlandés, aluden al trabajo de campo que Hendrix lleva a cabo en diversos ambientes naturales del mundo, donde recolecta muestras orgánicas y registra a través de fotografías y dibujos la experiencia perceptiva y vivencial, en cuanto material sujeto a reacomodos y transformaciones ulteriores en su taller de la ciudad de México. 

Asimismo, en la muestra moreliana se presentan varias piezas en un soporte alternativo, el aluminio recortado y laqueado en blanco. En ellas, el metal calado con láser configura tejidos botánicos a modo de complejas tramas coralinas que, al estar despegadas del muro, proyectan sombras con las cuales interactúan y adquieren tridimensionalidad.

Estas sugerentes celosías devienen en un bosque de encaje vegetal, intervenido por el juego de luces y la proyección de siluetas sobre las paredes del recinto, en la instalación LO (2008), pieza de gran formato que se despliega en espiral, permitiendo su tránsito por el espectador.

Con dicha obra remata la exposición que permaneció abierta hasta noviembre, donde la estética depurada de Hendrix hace del paisaje un laboratorio, un asunto de memoria y un espacio sin tiempo ni jerarquías y en constante expansión, esto es, una metáfora rizomática.

ARGELIA CASTILLO

Jan Hendrix, por Argelia Castillo | artnexus