Exposición Individualmar 2010 - may 2010· Por Augusto Chimpen

Rudolph Castro

Galería de Arte Pancho Fierro

El joven artista multidisciplinario Rudolph Castro (1982) muestra su primera exposición individual con trece acrílicos y técnica mixta, trece dibujos, una instalación y tres videos. La exposición se llama Mi (l) Novecientos Noventa, porque cuando tenía 8 años de edad Castro vivía la época más difícil para el Perú, el terrorismo, cuando murieron más de 69.000 personas. Cotidianamente, cuando niño, en los medios de comunicación las noticias de explosiones, muertes y destrucción eran la noticia del día. Esa experiencia diaria marcó una profunda ansiedad, y la manera de expresarla es a través de su arte. 

A primera lectura, la obra de Castro parece arte pop, porque pinta Legos, Playmobils, muñecas, el Gordo y el Flaco y juguetes de niños. En realidad, su arte es conceptual porque las ideas de las muertes, explosiones y matanzas que ocurrieron durante el terrorismo están presentes. El artista comenta: “Me gusta jugar con la ambigüedad de lo visual; en primera instancia ven los trabajos y se ven juguetes, pero cuando se lee el título de la obra se dan cuenta de que existe una historia detrás, cosas que el observador no sabe, o situaciones que hemos vivido. Y la conclusión de parte de quien lo ve como yo, es que no vuelva a ocurrir jamás"1.

Exposición Individual: Rudolph Castro — imagen 1
Rudolph Castro. 4644 - 4643 = Putis, 2009. Acrílico, técnica mixta. 100 x 170 cm (39 1/4 x 67 pulgadas).

En la obra 4644 - 4643 = Putis hay cuatro Playmobils echados en un fondo totalmente blanco. Tres están boca abajo y el que está boca arriba mira al espectador con su cara sonriente. Si observas detenidamente te das cuenta de que uno de los Playmobils no tiene un brazo, ni pelo. El significado de esto es que fue mutilado. Castro comenta: “El nombre de la obra viene de que todavía hay 4.644 fosas clandestinas por desenterrar; en la provincia de Huanta hay una fosa que acaba de ser exhumada y encontraron 92 restos humanos, que fue el resultado de una matanza por parte de las Fuerzas Armadas en diciembre de 1984. Gracias a las pruebas de ADN se logro identificar sólo a 28 cuerpos. Después se pudo determinar que 45 de los cuerpos pertenecían a niños de 0 a 17 años y que no sólo utilizaron armas de fuego sino también armas blancas para acabar con la vida de las víctimas"2. Conociendo esto, el observador se da cuenta de que la historia detrás de la belleza de estos juguetes es muy dramática. Esta obra representa la fosa desenterrada de una masacre en el pueblo de Putis, pero Castro con sutileza lo presenta de forma tan curiosa y decorativa que lo trágico pasa casi desapercibido en su obra.

En todas sus obras se encuentran solamente los juguetes, con un gran espacio vacío alrededor, y esto cumple dos funciones: una, que los juguetes sean el principal elemento de la obra y den así todo su significado y simbolismo. La otra función es crear un desbalance visual del espacio, que representa la historia y la tragedia. En una obra donde hay balance o simetría, hay armonía; aquí no puede haber eso. 

Hay dos obras con la misma historia: Comisaría de Palca y Comisaría de Palca AM. Como su nombre lo indica, la historia es de Palca, un pueblo en el departamento de Junín. Aquí Castro forma la Comisaría con dos paredes y una puerta hecha con Legos. Pero en la Comisaría de Palca AM, los Legos están en el suelo. Esta obra está basada en la realidad, porque la Comisariía de Palca fue derrumbada por los terroristas. Aquí, el fondo y el piso son gris claro, pero como en todas sus pinturas hay un vacío, porque no es un piso, ni una mesa, ni una cama donde un niño podría jugar. Es una imagen donde el espacio no tiene forma, ni fin, como el dolor de los familiares de las víctimas. Lo que puede ser la imagen de un juego de niños con Legos, es una representación dramática en la historia del Perú. 

En 12 litros de agua, el artista pone a una muñeca sentada de espaldas al espectador en un fondo azul grisáceo. Se pueden ver las sombras de la muñeca y del balde de agua. Pero a primera impresión, la sombra de la muñeca parece sangre derramada por el color rojo oscuro. Con una segunda lectura te das cuenta de que es su sombra. Pero tratándose de temas de muertes, victimas y terrorismo, la sangre está en el subconsciente del artista, y con eso en mente el artista trabaja. De esta manera, el artista pone la huella del terrorismo en esta obra inconscientemente. En esta obra Castro juega con el espacio, porque el balde esta fuera del cuadro y se ve su sombra solamente, y la sombra de la muñeca termina en nuestro espacio. De esta manera, Castro quiere que el espectador participe viendo la obra, haciéndolo pensar. El espectador se preguntará: ¿Qué hace esta obra aquí, es que Castro jugaba con muñecas? Esta obra es la historia de su novia, que le contó que cuando no había agua en la época del terrorismo, su mamá hacía largas colas y esperaba mucho tiempo para que le dieran agua, y ella llevaba su muñeca para distraerse. 

La instalación llamada Toque de queda consta de seis loncheras de niños con colores en tonos de anaranjados y amarillos, y cada una está puesta sobre una columna blanca. Cada lonchera tienen fotos a colores con textos al frente y un audífono; el observador se pone los audífonos y escucha historias de familiares de las víctimas del terrorismo. Tres de los audios están en quechua (lenguaje oficial del Perú) y los otros tres en español. Una de las loncheras tiene la imagen de una madre triste, y está inscrito: “¿Dónde está mi hijo? ¿Dónde están los hijos de las señoras? ¿Qué les han hecho? Encontré muchos cadáveres atados por la cintura… grité… ¿Arquímedes dónde estás?”. En otra lonchera hay una foto de un hombre hablando en la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Esta foto tiene el texto: “A mi padre lo mataron con silenciadores, pero yo no voy a guardar silencio”. Esta instalación es agradable visualmente, por los colores llamativos y por el efecto que hace en la gente que escucha los audios. Hay personas que ha salido llorando después de escuchar los audios.

La exposición también tiene tres videos filmados y editados, dos de ellos por el artista. Castro es multidisciplinario y está trabajando con la fotografía en otro proyecto. Un video trata de su viaje a Tarma, la ciudad donde se crió, el cual agradeció a personas que intervinieron en su crecimiento. Otro de los videos trata de su juego favorito cuando era niño: jugar los policías y ladrones, “En donde mi arma asesina son mis manos, y las balas, el sonido que sale de mis labios"3.

La obra de Castro es visualmente agradable y parece un juego de niños, porque uno mira los juguetes y recuerda haber jugado con ellos; pero su obra tiene historias dramáticas, y esa ambigüedad es lo que hace la obra de Castro más interesante e impactante. Su obra nos hace recordar que el terrorismo ya se acabó en el Perú.

NOTAS

1. Entrevista con el artista, diciembre de 2009

2. Ibid.

3. Ibid.

AUGUSTO CHIMPEN

Rudolph Castro, por Augusto Chimpen | artnexus