Migraciones: mirando al Sur

Angel Poyón Cali. Estudios del fracaso medidos en tiempo y espacio, 2008. Instalación. Dimensiones variables.

Colectivamar 2010 - may 2010· Por Janet Batet

Migraciones: mirando al Sur

Centro Cultural Español (CCE)

Uno de los síntomas definitorios de la sociedad contemporánea es el desplazamiento de masas humanas como flujo interminable. Los motivos son disímiles, las historias –siempre personales–, irrepetibles. El destino, sin embargo, parece cimbrado desde la gracia de la brújula: siempre mirando al Norte. Y, paradójicamente, el emigrado, en esa carrera elusiva que es la búsqueda de un mejor destino, nunca deja de mirar atrás, al Sur.

Tal es la encrucijada que motiva a Migraciones: mirando al Sur, exposición colectiva curada por Rosina Cazali y posible gracias al apoyo de la red de Centros Culturales Españoles (CCE) en Centroamérica y Miami. Migraciones comprende la obra de doce artistas centroamericanos cuyas propuestas echan mano a medios expresivos contemporáneos para, desde una mirada oblicua, dialogar y evidenciar las encrucijadas y vericuetos del fenómeno migratorio de la región. 

La muestra se destaca por su solidez conceptual y la calidad de las propuestas incluidas. Es de notar que en los últimos años la calidad y variedad de discursos artísticos en el área se han hecho pujantes, y de ello es fiel exponente esta exposición, donde se vislumbran varias zonas de interés esencial.

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Donna Conlon. Coexistencia, 2006. Video.

El primer grupo se sitúa desde una perspectiva autorreferencial que emplaza el diálogo sobre el fenómeno migratorio a partir del arte. En este grupo se localizan las obras de Adán Vallencillo y Ángel Poyón Calí. La serie Remesa Republic, de Vallencillo se inspira en la lucrativa economía articulada en torno a la remesa. El artista establece un nítido paralelo entre los mundos financiero y artístico: uso del amarillo y el negro como símbolo financiero –los colores corporativos de la Western Union, la compañía más grande de envío mundial de remesas– y los lienzos como alusión al mundo artístico. El uso de herramientas museográficas –como el nivel– procuran salvaguardar el precario equilibrio artificial. 

Estudios del fracaso medidos en tiempo y espacio, de Poyón Calí es una oda magnífica al azaroso destino del emigrante. La instalación está conformada por seis relojes despertadores en cuya esfera –desprovista de agujas– se dibuja el itinerario errante –y errático– del que migra. La enrevesada cartografía resultante inspirada en dibujos de Mondrian, y habla también de la trasposición de movimientos artísticos internacionales a la escena local y su inevitable fracaso.

Jugando también con el carácter errante del emigrado asoman las propuestas de Miguel Ángel Madrigal, Betsabeé Romero y Ronald Morán. Sus universos se erigen en suertes de laberintos insondables o torres de Babel que nos obnubilan, al tiempo que nos pierden. 

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Betsabee Romero. Proyecto portería, 2008. Instalación. Dimensiones variables.

Las propuestas de Donna Conlon y el grupo La Torana se inspiran en el azar y la cartografía, al tiempo que con símbolos y clichés provenientes del Norte. El video Coexistencia, de Conlon, se apoya en la idea de destrucción como mecanismo de sobrevivencia. La artista introduce el elemento natural –la hormiga devoradora de hojas tan cara a Panamá– como agente aleatorio y pone fragmentos de papel con las banderas de las Naciones Unidas y símbolos de Paz. La nueva distribución geográfica, cambiante a cada segundo, dibuja los mapas más inverosímiles. 

Por su parte, el grupo La Torana nos propone una nueva cosmogonía en la que sui géneris constelaciones asoman guiando el destino del inmigrante, y donde religión, violencia y sexo actúan como último asidero ante la renuncia que es el camino del que migra. 

Usando la contraposición de símbolos fruto del mundo publicitario y elementos primarios –alimentos de la dieta básica vitales para la región–, se destacan las obras de Dalia Chévez y Lucia Madriz. Pop Corn, de Madriz, trae a colación la sensible problemática de la explotación del grano de maíz –ese alimento esencial y símbolo cultural mesoamericano– por parte de transnacionales que privan de derechos elementales a los agricultores locales. El título en inglés enfatiza la noción de transmutación que implica la relación vertical –en todo sentido– entre el Norte y el Sur. 

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Lucía Madriz. Popcorn, 2009. Instalación.

Las miradas de Danny Zavaleta y Regina Galindo se emplazan desde un ángulo más documental. El testimonio, en cuanto huella vívida de la experiencia migratoria, se convierte en herramienta fundamental en Retrato hablado, de Zavaleta, cuya instalación comprende la clasificación detallada de fotografía, cartas y documentos que van trazando el itinerario y destino de Carlos Portillo, un emigrante salvadoreño y retornado (calificación que se da en el área a los que regresan al país de origen). 

Regina Galindo nos sobrecoge desde la realidad de una celda donde muchas familias de inmigrantes aguardan la decisión sobre su estatus legal en Estados Unidos. La artista alquiló una de estas celdas, donde pernoctó junto a su esposo y su bebé por veinticuatro horas registrando en video un día común en la vida accidentada de estas familias.

Por último, Ernesto Salmerón nos sorprende desde una mirada poética, casi bucólica e imprescindible. Ellos no son pobres capta a niños desnudos que felices juegan en el río. El ambiente paradisíaco nos despierta del letargo y nos trae de regreso, mirando al Sur.

JANET BATET

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