El 9 de diciembre de 2009 fue inaugurada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, la muestra Gordon Matta-Clark: deshacer el espacio. Las curadoras Tatiana Cuevas (Museo de Arte de Lima) y Gabriela Rangel (Americas Society, Nueva York) realizaron un trabajo de edición extraordinario, que de modo eficiente habilitó dos sistemas de articulación –horizontal y vertical– del diagrama de la muestra.
Una situación trascendental sostiene la realización de esta exposición en el lugar indicado: Museo Nacional de Bellas Artes. Deshacer el espacio tiene lugar en la sala Matta del museo, que comenzó a ser construida en 1971. Roberto Matta visitó Chile para asistir a la transmisión del mando presidencial de Salvador Allende. El museo estaba en reforma y Matta aprovechó la ocasión para emplear a los yeseros en la confección de telas de arpillera que cubrir con barro, yeso y paja, soporte sobre el que realizar las nicas pinturas matricas de su producción. Esto lo realiza en el hall del museo. Meses después, Gordon Matta-Clark realiza una intervención paradigmática en el subsuelo de dicho hall. Padre e hijo trabajan en el mismo sitio, pero no se encuentran. Allá donde el Matta padre ilustra el discurso del socialismo, Gordon Matta-Clark pone en crisis la noción de representación pictórica, interviniendo los cimientos del edificio que la clase social de su padre había levantado para celebrar su centenario a la cabeza de la República.

Tatiana Cuevas y Gabriela Rangel trabajaron con esta polémica de base, sabiendo que la fama creciente de Gordon Matta-Clark en el espacio estadounidense supone la desactivación de sus postulados políticos ms elementales. En este sentido, reconocen la importancia referencial de la Intervención del MNBA, siendo la primera obra de envergadura que Matta-Clark realiza en que la acometida sobre el canon beauxartiano de la arquitectura anticipa la critica radical al rol de la especulación inmobiliaria como construcción de ciudad, en una ciudad de Santiago actualmente subordinada a la conmemoración determinante de los bienes raíces, en la perspectiva del bicentenario de la misma República. De este modo, la exposición de Matta-Clark es un acto de relevancia política que ni la propia escena plástica chilena dimensiona, carcomida por la endogamia.
Lo primero que el espectador enfrenta es un panel que acoge dos obras que conectan la universalidad y la singularidad de la obra de Gordon Matta-Clark. A mano izquierda, se extiende el registro fotográfico de las condiciones de ejecución de Splitting (1974), que introduce al visionamiento de la proyección en gran formato de la película originalmente producida en súper 8 y transferida a video, que dura 54 minutos, terminada de editar en 1976. Este es el inicio del recorrido por la universalidad, mientras que la singularidad referida a la Intervención del MNBA (1971) está dispuesta a la derecha del panel inicial, consignando seis impresiones en gelatina de plata de este proceso. La ficha sealtica indica, además, que estas impresiones constituyen la donación de Jane Crawford y el legado de Gordon Matta-Clark a la colección del propio museo. En este sentido, el cuerpo de obra de Matta-Clark ha sido repatriado y se aloja en el mismo lugar que lo acogió en 1971.
En el resto de recorrido hay dos obras que inmediatamente concentran la atención, por la cercanía temporal y conceptual con la Intervención de 1971. Se trata de Food (1972) y de Subsuelos de París (1977), dos obras que señalan el interés de Matta-Clark por lo que hoy se denomina producción de ciudadana, fortalecido por un gesto metodológico que lo acerca a las artes de la excavación. Esta denominación se forja en 1971, durante la Unidad Popular, y apunta a exponer la posición situacioncita de Gordon Matta-Clark, que pone en crisis la representatividad edificatoria de la oligarquía. Posteriormente, la preocupación por los subsuelos apunta a reproducir los elementos infraestructurales de la imagen del cuerpo.
El panel inicial y estas dos obras ponen en contacto el recorrido horizontal por las obras, al tiempo que ordenan los estratos de obras que dan a conocer a Gordon Matta-Clark como un artista capital en al menos tres dominios: el cine estructuralista, las acciones corporales y los cortes analíticos; es decir, en el terreno de la reposición del cuerpo mediante coreógrafas cotidianas des/narrativas, en que el desmantelamiento diagramático de la vivienda, a través de la suspensión del significante casa, pone en cuestión la propia habitabilidad del arte contemporáneo.
Es así como el panel inicial se revela como una portada que distribuye el acceso a dos núcleos de obra, ubicados en su reverso, haciendo aparecer dos cubículos que ocupan el centro de la sala y que acogen el motor de la exposición. En este punto, las curadoras han propuesto nuevas aproximaciones al estudio de la obra de Gordon Matta-Clark, que redimensionan su carácter: en el primero, obra sobre papel; en el segundo, los registros de acciones significativas que tienen lugar entre 1971 y 1973. Sostengo la hipótesis de que ambas han privilegiado los conjuntos de obras cercanas a la intervención del MNBA, donde los happenings, los performances y las iniciativas de intervención social en las comunidades de población vulnerable ya están presentes de manera paralela en los dibujos con tinta y rotulador (Energy Forms) realizados en 1972 y 1973, pero que Tatiana Cuevas y Gabriela Rangel exhiben acrecentando la autónoma dinámica de los diagramas de flujo, como correlatos de un pensamiento gráfico programado para desmantelar los hábitos de trabajo y los procesos que legitiman unas prácticas artísticas limítrofes –entre arte y no/arte– en las que podemos encontrar, hoy día, una cierta plataforma minoritaria para nuevas producciones de subjetividad ciudadana.
** MALI organizó la muestra en conjunto con el Museo Nacional de Bellas Artes, y Barros & Errázuriz fue coorganizador en Chile.
JUSTO PASTOR MELLADO
