Exposición Individualmar 2010 - may 2010· Por Lisa Blackmore

Ángela Bonadíes

Periférico Caracas/Arte Contemporáneo

Hannah Arendt decía de Walter Benjamin que, como coleccionista, él rescataba los objetos de la vida cotidiana. En su archivo personal los objetos (o las cosas), que antes eran definidos por su utilidad, se transfiguraban y su función y existencia adquirían otro tipo de valor. Algo parecido ocurrió en Las personas y las cosas, la exposición de Ángela Bonadies (Caracas, 1970) que tuvo lugar en la Sala 1a de Periférico Caracas/Arte Contemporáneo, cuyo tema principal fue el archivo, sus empleados, el contenido y los dispositivos de almacenamiento que organizan el patrimonio para así formar la memoria y escribir la historia. La muestra contó con más de 80 fotografías de diversos archivos y colecciones públicas y privadas como la Colección Mercantil, el Museo de Ciencias, el Archivo Fílmico y el Banco Municipal de Sangre de Caracas. Las fotografías –hechas en película e impresas en diversos tamaños– fueron agrupadas y exhibidas según subtemas establecidos por Bonadies, que incluían Cosas que miran y se oyen, Cosas que crecen, Cosas en escena, Cosas recostadas, Vistas exteriores y Paisajes enmarcados. Las imágenes incluían retratos de los empleados o coleccionistas en el hábitat del archivo, estantes, gavetas y otros elementos del mobiliario tras los bastidores del espacio expositivo. En vez de mostrar la arquitectura del espacio, las fotografías aludían a cómo la artista pudo curiosear entre los archivos y registrar cómo sus empleados “domesticaban” su entorno.

Exposición Individual: Ángela Bonadíes — imagen 1
Ángela Bonadíes. Cosas que hablan: boca arroz arte Murano, 2009. Impresión digital. 180x120 cm (70 3/4 x 47 1/4 pulgadas).

La artista confiesa que la motivación detrás de la muestra y la categorización de sus imágenes responden a un interés personal que ella misma define como capricho. Dado que uno podría entender el capricho como el terreno de la comodidad, el no-compromiso y una negación de la crítica, el espectador se pregunta si los temas aparentemente anodinos, como Cosas en escena o Cosas recostadas, serán capaces de organizar un filo crítico en el recorrido que fuera capaz de decir más del archivo como parte de una arquitectura del saber local y lo conectaría de una manera significativa a las preocupaciones contemporáneas en la cultura. Es más, los panoramas críticos internacional y local invitan a una reflexión crítica, o a veces una denuncia, del manejo del archivo, su utilidad ideológica y su arquitectura impermeable de autoridad. En Venezuela existen casos en los que las “cosas” son útiles –y pasan a ser vistas, exhibidas, adquiridas o resguardadas por las instituciones– cuando cumplen una función ideológica, y hoy en día muchos archivos, museos y colecciones manejados por el Estado venezolano padecen políticas de no-adquisición de nuevo contenido y una fuerte mengua de presupuesto. Por lo tanto, es extraño encontrarse en una exposición que trata un tema tan político y politizado –como lo es el archivo– desde una posición que se declara caprichosa. 

LISA BLACKMORE

Ángela Bonadíes, por Lisa Blackmore | artnexus