Exposición Individualdic 2009 - feb 2010· Por Freddy Carreño

Pedro Terán

Periférico Caracas /Arte Contemporáneo

Pedro Terán es reconocido como uno de los más consecuentes creadores del arte conceptual en Venezuela, con una amplia trayectoria a lo largo de la cual ha explorado las amplias posibilidades de la idea como medio que potencia el hacer, como constructo que se transforma en imágenes denotativas más por su intención que por su visualidad. Esta brevísima introducción nos permite “hablar” de su más reciente exposición, Casas de oro, presentada en Periférico Caracas del 16 de agosto al 13 de septiembre, reunió un conjunto de 28 piezas entre fotografías y fotocollages. 

Exposición Individual: Pedro Terán — imagen 1
Pedro Terán. Las casas de Oro (Detalle), 2008. Fotografía. 72 x 153 cm. (28 ¼ x 60 pulgadas).

En la muestra se plantean dos momentos, dos escenarios coincidentes en el espacio pero procedentes de tiempos diferenciados, de experiencias distintas: La tela y las imágenes que propiamente se identifican con el título de la exposición. Vinculadas ambas a través de la idea del velo, de esa materialidad sutil que cubre la forma, y que en este caso se asocia con una propuesta del artista para la Galería de Arte Nacional del año 1981. La intención subyacente en esas “veladuras” busca más que mostrar sugerir. En el primer caso el registro fotográfico nos muestra en sucesivas imágenes un trozo de lienzo, una tela que en su formalidad revela lo ausente, lo que no está, pero que continúa presente en todo aquello que se revela en los sutiles pliegues, en las huellas de lo que ya ocurrió. La segunda parte, la más numerosa, resulta de una experiencia realizada en la ciudad de Maracaibo, al oeste del país, como parte de su participación en la Velada de Santa Lucía, 2008; evento durante el cual el artista intervino dos casas, una de ellas con hojilla de oro, la otra con asfalto. 

El oro, material que ha dado lugar a los mitos más persistentes en la historia de las civilizaciones humanas, que cautivó y sigue apasionando a los artistas, una de las fábulas más queridas por los creadores, diría yo, tiene una presencia continuada en la obra de Terán. En respuesta a una necesidad comunicacional inagotable el artista ha reunido, estudiado y asimilado muchos de esos mitos, para convertirlos en un discurso propio, en componentes consustanciales a su obra, desde la legendaria historia del rey Midas a la no menos deslumbrante leyenda de la ciudad de Manoa, las fábulas en torno al oro inspiran el trabajo creador de Pero Terán.

La experiencia marabina le da pie para insistir en el tema, reconstruir ideas, actualizar nociones. Suerte de versión moderna y tropical del antiguo reino de Frigia, Maracaibo ha sido por décadas la capital del oro negro en nuestro país, en la que hubo un tiempo en que todo se convertía en oro y personajes que, a la manera de los legendarios príncipes de Manoa, cubrían su cuerpo con el dorado metal, pero no en el sentido ceremonial de aquel territorio de fábula, sino como expresión de riqueza y poder. 

Desde el ámbito del concepto la exposición nos muestra distintas imágenes de las casas como expresión de lo que el artista define como la presencia de dos escenarios significantes: la intervención urbana realizada en un momento y un contexto particular, y la puesta en escena, en la propuesta expositiva, de aquella idea que “reinventada” deviene en otra experiencia, en otro discurso.

En las fotografías, igualmente intervenidas, Terán incorpora otro elemento, un protagonista inesperado: el dólar, símbolo indiscutible de prosperidad y dominio, no por ello ajeno a la idea central que se debate en las imágenes, por el contrario, es su versión popularizada, la posibilidad de riqueza asequible a la multitud, a las masas, por tanto, imagen contemporánea del mito del oro.

El arte conceptual, desde su aparición, ha impulsado con pasión el que más que el cómo, se afirma en los componentes discursivos y subordina a estos los valores de la formalidad. Sin embargo, en la propuesta de Terán, en sus Casas de oro, ambos componentes alcanzan un equilibrio enriquecedor que destaca para el espectador la importancia del concepto, como reafirma la semántica de la forma, en tanto que hecho plástico y referencia a la idea. Vistas en conjunto, las fotografías resultan en una primera aproximación imágenes elocuentes por sí solas, pero que desde el espacio del arte se transfiguran en lenguajes que expresan desde la forma, así como desde el concepto que las convierte en discursos críticos. En las recreadas fachadas de las casas lucianas el encuentro metafórico entre el reluciente oro y el oscuro hidrocarburo, ambos recursos agotables, deviene en hecho estético, en una expresión plástica que se fundamenta en la regularidad de las construcciones y el contraste entre brillos y opacidades, imagen significante, tanto como lo es el frágil equilibrio que media entre forma y concepto. 

FREDDY CARREÑO

Pedro Terán, por Freddy Carreño | artnexus