¿Quién es Mami Wata? La mayoría de los visitantes del Mall de Washington, D.C., quizás nunca hayan oído hablar de ella, al menos no cuando se le llama Mami Wata. Tal vez es más conocida como una sirena, una encantadora de serpientes, una extraña criatura compuesta que aparece en muchos lugares del mundo con diversas personalidades, algunas simpáticas, y otras que se han convertido en sueños y fantasías. Ese es su encanto: puede ser muchas cosas, adaptarse a tantos contextos que abarcan desde lo real hasta lo ritual, atraer a jóvenes y viejos, hombres y mujeres, inocentes e iniciados. Es un híbrido que aparece en muchas formas distintas en muchas partes del mundo, en especial en África, donde probablemente nació, y las Américas, adónde fue traída por esclavos e inmigrantes que atravesaron sus sagradas aguas. Mami Wata o Mammy Water o Mama Wota o La Sirène tiene muchos nombres, y los artistas que la veneran la interpretan en variados estilos. Es admirada por su belleza, su larga cabellera y sus cautivadores ojos. Lleva un espejo para asegurar su conservación, y se peina al ritmo de las olas. Es un espíritu de las aguas y amansa las serpientes de la Tierra y el mar, que se envuelven alrededor de su cuerpo o coronan su cabeza, atraídas por sus encantos y siempre bajo su control. Ella conquista a sus serpientes de la misma forma en que conquista los corazones y las almas de sus seguidores, e incluso a aquéllos que quizás no crean pero que deben admitir que sienten una cierta fascinación por sus habilidades.

La exposición dedicada a ella, instalada de manera apropiada bajo tierra, en los nichos interiores del Museo de Arte Africano, fue organizada por Henry John Drewal, profesor de Historia del Arte y Estudios afro-americanos de la Universidad de Wisconsin, quien admite haber estado bajo el hechizo de Mami Wata por más de 30 años, desde que la conoció en Ghana durante un viaje de investigación. Desde entonces lo ha atraído a muchos lugares y él ha dominado su historia, si bien no sus secretos (algo que ella nunca permitirá). Tomó años descubrir, recolectar e investigar los muchos objetos que constituían esta notable selección de 110 obras de arte, cultura popular y rituales que contaban su historia.

El sonido del oleaje impregnaba la quietud de los espacios a medida que una pantalla gigante colocada encima de las galerías mostraba las cambiantes aguas marinas en Watertime, una instalación de video de los artistas californianos David y Hi-jin Hodge que captó diseños cambiantes de olas, colores, luz y reflejos del mismo tramo de océano durante todo un año. Otros videos creaban el contexto ritual de su culto desde Bahía hasta Santo Domingo y hacían que la exposición cobrara vida. Los objetos, pinturas, altares, ofrendas y trajes abarcaban, en tiempo y lugar, desde África, donde los aspectos del culto tradicional del espíritu acuático se manifiestan en figuras talladas, pequeños objetos de ofrenda y adivinación, hasta las cromolitografías alemanas del siglo XIX que Drewal cree fueron la inspiración para los aspectos de su personalidad relacionados con el encantamiento de serpientes, pasando por las interpretaciones conciliadas que surgen de combinaciones con santos cristianos y diosas hindúes, y las costas de las Américas, donde una nueva generación de artistas cayó víctima de su encanto.

“Mami Wata, a menudo representada con la cabeza y el torso de una mujer y la cola de un pez, es a la vez hermosa, celosa, seductora y potencialmente mortal”. Una de las primeras figuras de la exposición, y del catálogo, era la de Dona Fish, una criatura de madera, procedente de Angola, que evocaba temor y poder atrayente y marcaba la pauta de sus misteriosos y seductores poderes. Una selección de figuras de altar, máscaras, tocados y objetos rituales reproducía muchas facetas de su personalidad. Complementos históricos provenientes de Europa o influenciados directamente por tradiciones europeas incrementaban su complejidad, particularmente evidente en una figura decorativa de una vasija que partió de las costas de África Occidental dentro de un sepulcro. La sirena es apropiada y africanizada dentro del contexto de espíritus marítimos locales y se convierte en otra imagen de . Las muchas manifestaciones de ésta en todo África revelan sus interpretaciones locales y sus similitudes. Como es lógico, el mismo fenómeno ocurre cuando ella llega a las costas de Estados Unidos, las islas del Caribe, y Brasil.

Mami Wata descendió de la historia cultural para convertirse en una personalidad en verdad moderna, de múltiples formas, con numerosos nombres y un magnetismo innovador. La exposición contaba la historia mediante creaciones de sus seguidores, y con un excelente catálogo que la ubicaba en un contexto histórico y social nos hacía volver al presente (incluso con un capítulo dedicado a Mami Wata en la Internet). Artistas contemporáneos de África, Europa, Norteamérica y el Caribe todavía la encuentran fascinante a medida que tratan temas actuales de género, raza, moralidad, identidad, economía, medio ambiente y política por medio de su historia y la de sus consortes y otras divinidades acuáticas. El hermoso lienzo Yeye Idi (Mother Water), 1996, del artista nigeriano Bolaji Campbell, le rendía tributo a Oshun, la diosa de las aguas frías, y abrió la puerta a muchas otras interpretaciones de su poder en la siempre ingeniosa mente del artista.
Y su historia continúa. Precisamente cuando está en permanente cambio y adaptación, su imagen y su constructo ritual han llegado y siguen llegando a otras costas y otras naciones. Uno espera que el profesor Drewal también continúe ampliando la narrativa y que organice otra exposición que incluya las extraordinarias figuras sincréticas afrocubanas que son las primas de disfrazadas de Yemaya y Ochun en Cuba y en la Diáspora. La belleza de esta exposición se encontraba en los fascinantes objetos y su historia y en el carácter sugestivo de la propia Mami Wata, que dejaba al espectador con deseos de más.
La exposición fue organizada por el Museo Fowler, de la Universidad de California en Los Ángeles, y viajará al Iris & B. Gerald Cantor Center de la Universidad de Stanford (del 4 de agosto de 2010 al 2 de enero de 2011).
CAROL DAMIAN

