Exposición Individualdic 2009 - feb 2010· Por Joaquín Rodríguez del Paso

Francisco Valdés

Galería Jacob Karpio

Coincidiendo con la celebración de los 50 años de vida del siempre inefable galerista costarricense Jacobo Karpio, el artista chileno residente en Londres, Francisco Valdés (Chile 1968) inauguró su primera muestra en Costa Rica. A simple vista, y considerando que existen hasta 18 años de diferencia entre algunas de las piezas, se puede caer en la tentación de pensar que la muestra es una retrospectiva. Pero no es así: más bien se trata de una confrontación entre obras de diferentes momentos de su producción artística.

Valdés, al igual que una gran mayoría de artistas contemporáneos, no limita su práctica artística a una sola técnica: inclasificable como pintor; también se sirve de la instalación, del dibujo y del video. Entre sus influencias tempraneras se encuentran el pintor Sigmar Polke, y la utilización de los ben-day dots. Esta técnica, inventada por el ilustrador Benjamin Day y muy difundida por Roy Lichtenstein, difiere de la tradicional retícula de halftones, en la medida en que esta varía los tamaños de los puntos, mientras que los  son siempre del mismo tamaño. Así, en Lo-Fi,  Valdes “imita” este acabado de la industria publicitaria —los puntos y su superposición están hechos a mano— permitiéndonos distinguir la imagen cuando nos alejamos de ella, pero haciéndola indistinguible conforme nos acercamos.

Exposición Individual: Francisco Valdés — imagen 1
Francisco Valdés. Sin título, 2008. Técnica mixta. 165 x 150 cm. (65 x 59 pulgadas).

Esta obra y el planteamiento que hace Valdés constituyen, de alguna manera, una buena pista para discernir la propuesta general del artista chileno. Su indagación esta orientada hacia los procesos de reproducción, lo cual involucra prototipos originales y artículos producidos masivamente que dejan de serlo. Por cierto, Lo-Fi utiliza como “imagen” una felación, con lo cual el artista comenta de una manera sutil acerca de la industria pornográfica y su obsesión con el acercamiento. Paradójicamente, y en ello reside el guiño burlón de Valdés mientras más nos acercamos a  menos distinguimos la imagen que nos cautiva.

En otra pintura, Prototype II, se distingue claramente el casco de un personaje de Star Wars. Técnicamente, la obra está resuelta en franjas que alternan pintura con el lienzo en blanco. El casco en realidad es el prototipo original fabricado en algún taller encargado de producirlos, y es bueno recordar que en la trama de la película, los soldados que utilizan estos cascos son “clones”. Es decir, la dialéctica entre lo que es original y lo que es copia y cómo distinguir entre ambos, es claramente uno de los temas centrales en la propuesta de Valdés.

Todo ello comenta de manera tangencial acerca de la originalidad de la “obra de arte”, de la difusión de la misma y del énfasis fetichista que se pone en el objeto de arte como tal. Valdés utiliza códigos bastante herméticos en sus obras, y lo que a primera vista pareciera ser una cosa, termina siendo otra tras un minucioso análisis.

Tal es el caso de su video instalación Reagan 1973. Se trata de un video-loop compuesto a partir de una serie de dibujos realizados a lápiz, basados en una de las secuencias de la película El exorcista de 1973. A primera vista estamos ante un pastiche ejecutado “artesanalmente”: un remake de la secuencia del exorcismo de Regan McNeill, la niña poseída por el demonio. El 11 de septiembre de 1973 el presidente Allende fue asesinado en un nefasto golpe militar auspiciado por el gobierno de los Estados Unidos.

Ambos eventos aparecen desconectados y la asociación no es fácil de discernir; además, Valdés no brinda mayores pistas. Únicamente sabemos que ambas cosas ocurrieron en 1973 : el exorcismo de Regan y el violento “exorcismo” que lleva a cabo el ejército chileno (para acabar con el “demonio” del comunismo que se había metido en Chile) se dieron en el mismo año. Por extensión, también podríamos leer esta obra como la actual demonización de los países musulmanes que llevan a cabo desde hace más de una década los gobiernos de Estados Unidos (desde Bush padre hasta Bush hijo), y el consecuente exorcismo-invasión para acabar con el “demonio”.

Una obra tridimensional, Carpets & Rugs, utiliza acetatos opacos impresos con anuncios de alfombras costosas, que se apilan sobre algún soporte que permanece oculto.La impresión es en blanco y negro, y la superposición de los acetatos recuerda la manera en que se apilan las alfombras. Una lectura simplista parecería hacer alusión a la cultura del Medio Oriente -célebre por sus alfombras- y, el apilamiento podría interpretarse como el derrumbamiento de dicha cultura. No obstante, resulta que Valdés ha mezclado tanto alfombras persas como europeas medievales, invalidando por completo la lectura más obvia. Sirviéndose metafóricamente de la opacidad (poca transparencia), la yuxtaposición y la repetición, el artista alude más bien a políticas y prácticas inmemoriales que vienen practicando los pueblos de Occidente contra los de Oriente: desde las Cruzadas medievales en busca del Santo Grial hasta la invasión de Irak, en busca del Santo Petróleo.

JOAQUÍN RODRÍGUEZ DEL PASO

Francisco Valdés, por Joaquín Rodríguez del Paso | artnexus