Christian Bendayán, artista realista de arte Pop y autodidacta, presenta la exhibición llamada Luz, se llama así porque los 7 cuadros de gran formato tienen la luz como tema. Nos presenta las diferentes formas de luz, la luz natural, luz de un bar, luz íntima de un dormitorio y la luz en funerales. También el artista quiere mostrar “la idea de lo efímera que es la vida y el paso del hombre por ella”. Bendayán nativo de Iquitos la ciudad más grande de la selva peruana y residente de Lima, viajó a Iquitos en busca de temas e inspiración para hacer esta exhibición.

Las imágenes de Bendayán te hacen sentir lo que ves, te impactan. En la obra Párvulo se ve un ataúd blanco de un bebé. No se sabe el sexo del niño porque no hay colores rosado o azul que definan el sexo de la criatura. Lo único que se ve es una foto de la madre con el bebé en sus brazos. La foto con marco anaranjado que es el color más fuerte de la obra, está colgada en un crucifijo detrás del ataúd. Pegado a la foto hay un pequeño león peluche que era juguete del bebé. Aunque no sabes el sexo, ni la identidad del bebé, te conmueve ver el cuadro, da pena y quieres que sea un cuadro inventado, que no sea realidad. Pero con tantos detalles y la foto te das cuenta que es real. La escena es de día porque no hay sombras y la luz aunque está prendida no ilumina. La pared, las losetas del piso, las cortinas y el ataúd son blancos para simbolizar al espíritu puro de la criatura. El artista juega con el espacio, esta obra es simétrica, hay orden visual y el féretro está en el centro. En lo más alto está el crucifijo como diciendo no te preocupes está en buenas manos. El artista quiere hacernos recordar que la vida es temporal y que nuestras vidas no están compradas, la muerte nos puede suceder en cualquier minuto.
En Aguardiente hay dos jóvenes en un bar, uno de ellos prende un cigarrillo que le ilumina la cara en el ambiente oscuro. El bar es tan pobre que no hay cenicero en la mesa y la decoración en la pared es un papel y una tarjeta pegados. Los jóvenes vestidos humildemente uno tiene una camiseta sin mangas y el otro una camiseta de un equipo de fútbol. Estos dos muchachos trabajan como estibadores en el puerto del río Amazonas, ganan poco dinero y son explotados porque tienen que cargar en sus espaldas cajas grandes y pesadas. Este cuadro representa la perdición de muchos jóvenes lugareños que trabajan para pagar sus vicios y viven pobremente. La luz juega un papel importante aquí, la poca luz que entra es natural de una ventana, porque entra por el costado y no de arriba, pero la cara de uno no se puede ver por la poca luz del ambiente y la del otro se ve porque está prendiendo un cigarrillo. La poca luz y siendo de día demuestra la clase baja del sitio y de la gente que lo habita. La obra está bien realizada y parece que el sujeto que está prendiendo el cigarrillo se va a mover. El joven con la cara oscura tiene una botella en la mano, pero uno no sabe si acaba de tomar, te está invitando o se está sirviendo dado que solo hay un vaso en la mesa y el vaso está frente al otro joven. Las personas son de tamaño natural porque el cuadro mide 2 metros de ancho entonces es más impresionante. Al ver el cuadro, das gracias a Dios que no estás allí en ese mundo. Te das cuenta que la falta de educación y metas en la vida es indispensable para un ser humano.
Es un día muy soleado, en la obra Mediodía hay un parque grande y vacío con un muchacho de más o menos 17 años tirado en el suelo durmiendo en el primer plano. El no tiene pantalones, sólo su calzoncillo, un sweater y está descalzo. El muchacho está tan borracho que se ha quedado dormido, se le ve cómodo echado con su cuerpo y cabeza en el suelo, durmiendo como en su cama. Para esta obra, el artista tomó varias fotos al parque y después encontró al muchacho durmiendo en otra parte, luego él unió las imágenes de las fotos para hacer esta obra. No hay nadie en el parque, esto para significar la soledad espiritual del joven. Bendayán trabaja con el estereotipo de la clase social explotada que consume alcohol y nos las presenta sin filtrar nada. La obra es casi simétrica por dos columnas que hay en el parque, pero el sujeto durmiendo está en la parte izquierda, significando que su comportamiento no es centrado. La sombra de su mano invade nuestro espacio, por esta razón el artista pone al sujeto al frente y en los pies del espectador. El artista comenta, “pinté el cuadro Mediodía para referirme a aquellos caminos que se ven interrumpidos por el infortunio, a la gente que se pierde y se acerca tanto a la soledad, al vacío y a la muerte cuando la vida, representada aquí en el día, sólo ha llegado a la mitad”.
La otra luz natural de esta exhibición está en un cuadro que mide 2 X 5 metros, llamado Cielo, donde hay un atardecer con nubes oscuras, azules y violetas pero también hay nubes claras, amarillas y anaranjadas. En el cielo hay cientos de aves volando en todas direcciones. Aquí el artista hace metáfora de la vida aquí con el color de las nubes oscuras y claras, significando lo bueno y lo malo. Las nubes oscuras cubren un 60% del cuadro. Y las aves, que son la gente yendo en todas direcciones, tal como lo hacemos en este mundo. Esta obra representa los caminos que cada uno de nosotros tomamos, el bueno o el malo. Como es de esperar hay más aves volando en las nubes oscuras que en las claras, casi igual como la gente en el mundo real.
En esta muestra en cierto aspecto su obra urbana y popular causa shock al espectador. Pero los medios de comunicación nos dan noticias de shock continuamente y los artistas son un producto de la sociedad en que viven. Uno se pregunta cómo otros artistas no pintan las cosas crudas que pasan en este mundo. Porque es bueno que nos hagan ver esas cosas, para no hacerlas. La mayoría de veces los artistas pintan en contra de algo y Bendayán es uno de ellos. Toda la obra de este artista está basada en su tierra natal de Iquitos y la presenta de forma cruda y chocante pero real. A pesar que varias de las obras son fuertes tienen presencia y estética y su obra ha tenido bastante aceptación que ha expuesto en Lima, Buenos Aires, Santiago de Chile y Miami en los últimos 5 meses.
Bendayán con esta exhibición nos hace pensar cómo vive alguna gente caída por el vicio y la ignorancia y que todos llegamos al mismo final, la muerte. Sus cuadros de funerales son un recuerdo a donde todos vamos a llegar un día. Sus cuadros de los borrachos son para hacernos ver que somos débiles. La presentación de las obras es magistral y causan impresión al observador. Sus cuadros, más que tomas de la vida que nos rodea, son temas impresionantes y eso es lo mejor de su obra.
AUGUSTO CHIMPEN
