Bartomeu Marí

Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), 2008. © Rafael Vargas.

Entrevistadic 2009 - feb 2010· Por Cristián Segura

Bartomeu Marí

"El MACBA no necesita giros copernicanos"

Bartomeu Marí (Ibiza, 1966) fue nombrado director del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) hace un año, luego de que el jurado del concurso internacional conformado para tal fin lo escogiese por unanimidad. Su designación se formalizó el 14 de abril de 2008, después de su ratificación por el Consell General del Consorcio del MACBA.

El jurado de este concurso estuvo integrado por una comisión de expertos, con representantes de las instituciones que forman el Consorcio del MACBA y de la sociedad civil: Lynne Cooke (directora del DIA Center for the Arts de Nueva York), Maria de Corral (comisaria de exposiciones), Chris Dercon (director del Haus der Kunst de Munich), Vicente Todolí (director de la Tate Modern de Londres)—miembros estos del Comité asesor del Macba--, Carles Duran (galerista), Pere Portabella (artista), Xavier Antich (profesor de filosofía), Vicenç Altaió (representante del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya), Ainhoa Grandes (representante de la Fundación MACBA) y Marta Clari (representante del Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona).

Según la valoración del jurado, entre las 16 candidaturas, la de Bartomeu Marí es la que aportaba más experiencia y ambición, la que presentaba un proyecto más completo y riguroso y la que ofrecía más solvencia para proyectar el futuro del MACBA en las condiciones de esta nueva etapa.

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Bartomeo Marí. Director del MACBA. © GuiDo BonFiglio.

Cristian Segura: Cuando asumió el cargo de director del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) hace un año dijo que el museo no necesita “giros copernicanos”.

Bartomeu Marí: El MACBA no necesita “giros copernicanos”, puesto que el museo funciona muy bien. Se trata de un museo joven, con un equipo preparado y motivado, con unos resultados anuales de público y de gestión positivos. El cambio generacional con respecto a mi predecesor se notará poco a poco en el programa de exposiciones y en la Colección MACBA. He introducido la figura del jefe de exposiciones temporales (Friedrich Meschede), quien acompañará a la conservadora jefe (Chus Martínez) para reforzar el aspecto más debilitado con los cambios: paradójicamente, el Departamento de Exposiciones. Los cambios los verá el público antes que nosotros: no me planteo los proyectos pensando si serán diferentes o no, sino en términos de calidad y de singularidad.

C.S.: Una diferencia que se distingue entre usted y su antecesor, Manuel Borja-Villel, tiene que ver con la formación. Él es doctor en Historia del Arte y usted estudió Filosofía y se ha formado casi de forma autodidacta, trabajando directamente con los artistas. ¿De qué manera cree que esto se verá reflejado en el museo?

B.M.: El museo debe trabajar también con artistas, no sólo con obras de arte. Y esto no es sólo una figura retórica. El compromiso que el museo tiene con la historia no debe hacerle perder la perspectiva del presente, del espíritu de riesgo y de la inventiva con proyección en el futuro. El MACBA es el museo mejor situado para leer los significados del paso del siglo XX al siglo XXI. Y las exposiciones y la Colección reflejarán esta apuesta. Los resultados serán apreciables, quizá, dentro de veinte años...

C.S.: Como responsable de exposiciones del MACBA durante cuatro años, tiene usted una aprehensión especial de los espacios del museo, en particular de sus posibilidades expositivas. ¿Cómo encuentra el edificio proyectado por Richard Meier en relación con las necesidades de funcionamiento del museo?

B.M.: Las salas de exposiciones del edificio Meier están muy “maquilladas”. Se ha intervenido profundamente en su apariencia, para ir limando las asperezas y contrasentidos originales. No hay espacios difíciles para el arte si hay buenas ideas. Es probable que invirtamos más en proyectos específicos que tengan que ver con la colección y los discursos del museo, es decir: no vamos a decorar el edificio, sino a hacer que éste sea de goma, maleable, flexible… El museo creció en 2006 con la Capella MACBA como espacio de exposición. También creció en 2007 con el Centro de Estudios y Documentación MACBA como apuesta por el conocimiento y la investigación. A mí me tocará, pronto, decir que el MACBA se ha quedado pequeño y que hay que crecer en nuevos espacios, posiblemente fuera del centro de Barcelona.

C.S.: ¿Qué desafío distinto al cubo blanco del museo presenta la Capella MACBA, de clara tradición gótica?

B.M.: Es un espacio desacralizado, pero que todavía huele a religión, a creencia y a rito. Es muchísimo más difícil que el Edificio Meier. Recuerdo con un poco de jaqueca las experiencias de “arte contemporáneo en espacios históricos” que se practicaba tanto en Francia en los años 80 y 90… Intervenir en la Capella con éxito es como formular la teoría de la gravedad. E intentar que se transforme en un cubo blanco es un gran error. Por lo tanto, la considero como el espacio de riesgo por excelencia.

C.S.: ¿Cuál será su apuesta en términos de conocimiento y formación en relación con el Centro de Estudios y Documentación MACBA, donde se ubica la biblioteca, las aulas, el archivo y una sala de exposiciones?

B.M.: El Programa de Estudios Independientes quiere situar al MACBA dentro de la línea de la formación especializada y puede funcionar también como un laboratorio de I+D en el ámbito del arte, de la cultura y de lo que el arte aporta a la vida en común. Es una apuesta meta-académica, es decir se sitúa más allá de los estudios universitarios. No es una escuela de arte ni un centro de formación de curadores o críticos, sino todo a la vez. El PEI no “trabaja” para el museo, actúa con una gran independencia, pero forma parte esencial de la institución. El MACBA no es sólo una máquina de exponer, sino un centro que genera pensamiento y opinión.

C.S.: Un museo de arte contemporáneo debe dar cuenta de lo que acontece ahora. Debe revisar constantemente el concepto de arte, el concepto de exposición, el concepto de museo. Ello supone menos distancia crítica a la hora de tomar decisiones y adquirir piezas. ¿Cuáles son los criterios del MACBA a la hora de formar su Colección cuando se trabaja más en el terreno de las hipótesis que de las certezas? ¿Cómo esto afecta a una colección que se piensa permanente?

B.M.: Uno de los retos que supone alimentar una colección de arte contemporáneo es enfrentarse al presente. Concibo la misión de la Colección MACBA como una entidad que “cose” el presente con determinadas tradiciones dentro del arte. No hay una historia del arte, sino constantes reescrituras de historias complementarias. Por lo tanto, una colección no es una entidad estable sino que deberá permitir que en el futuro puedan contarse historias muy diversas. En arte, como tú dices, no hay certezas, pero sí hay convicciones. Y es con base en esas convicciones que el museo actúa. Y es necesario acompañar estas convicciones con buenos argumentos, que es sobre lo que se puede discutir y crear disenso. Como he dicho antes, el MACBA está bien equipado para leer el paso del siglo XX al siglo XXI: la colección tiene un núcleo duro en los años sesenta y setenta, del siglo XX, que es cuando se producen las rupturas que definen lo contemporáneo (aunque podamos rastrear esas rupturas hasta las primeras décadas del siglo pasado). Mi propósito es acercar ese “núcleo duro” al presente.

C.S.: El MACBA es un modelo mixto del sector público y privado del Consorcio, y según los estatutos corresponde a las administraciones (Generalitat de Catalunya y Ajuntament de Barcelona) aportar los recursos necesarios para la construcción del edificio y su funcionamiento ordinario, y a la Fundació Museu d’Art Contemporani, los medios para configurar el fondo de arte del MACBA. Desde su experiencia profesional en Instituciones públicas y privadas, ¿qué ventajas y desventajas encuentra en este modelo?

B.M.: Por ahora sólo puedo hablar de ventajas: el consorcio es una construcción única en el ámbito museístico español. Funciona: se rige por criterios claramente objetivados y no interfiere en las decisiones científicas del equipo. Nos dejan trabajar exigiendo resultados, pero no interfieren en las decisiones curatoriales. El Ministerio de Cultura español se adherió en 2007 al Consorcio, cosa que supone un reconocimiento estatal de la importancia del museo, y nos permite realizar proyectos nuevos, como el Centro de Estudios y Documentación, y ampliar el Programa de Estudios Independientes, y ambicionar una mayor implicación en un futuro cercano.

CRISTIÁN SEGURA

Artista, curador y diseñador de exposiciones. Fue director del Museo de Bellas Artes de Tandil y recibió el Premio al Museo del Año 2001 de la Asociación Argentina de Críticos del Arte. Actualmente es director de Trip, Centro de Experimentación y Exhibición de Arte.

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