Exposición Individualabr 2005 - jun 2005· Por Graciela Kartofel

Rimer Cardillo

Samuel Dorsky Museum of Art

Un discurso que reconociendo las miradas del pasado se expresa con lenguajes de una modernidad diferente, de una modernidad surgida de los avatares de la invasiva postmodernidad, se desmonta en Impresiones (y otras imágenes de la memoria) [Impressions (and other images of memory)], la exposición cuasi-retrospectiva de Rimer Cardillo en el Museo de Arte Samuel Dorsky de New Paltz. Cardillo es un artista que sabe del final de las utopías, conoce la significación de las latitudes y ejerce una antropología de nueva data. Como artista maduro, no se centra en estos factores ni los explota, sino que elabora las tragedias latinoamericanas desde la óptica de las contradicciones. Tal vez la primera de las contradicciones que se debe señalar en esta exposición es que un grabador se manifiesta en papel, pero a partir de la “incisión” crea un camino que abunda en naturalezas, conceptos y materiales diferentes. El artista operó en áreas diversas desde el objeto hasta la instalación, desde el detalle diminuto y la perfección hasta el rescate de materiales, creando nuevas lecturas y nuevos formatos. Al fin y al cabo, en eso consiste ser un artista del presente.

Rimer Cardillo nació en Uruguay, donde estudió estampa, ampliando su formación en Europa; desde 1979 vive en Nueva York. No es el suyo un diálogo de exiliado; él ha jerarquizado las responsabilidades a la distancia, entendiendo y desarrollando en su obra las situaciones de desplazamiento y reconstrucción. La aceptación internacional de la existencia de lo latinoamericano ha sido un bumerán que no muchos han captado en su real dimensión. En esta frase se usa la palabra bumerán porque atiende a una condición física de movimiento complejo que no se gesta sólo en una dirección, que tiene giros sobre su misma órbita, y también retorna a su lugar de origen, hasta que vuelve a salir, o sea, a ser lanzado nuevamente. Rimer Cardillo no fue literalmente lanzado fuera de Uruguay, pero los agentes de perturbación social, las limitaciones, los riesgos de vida y las libertades coartadas son algunos de los aspectos que determinaron el impulso de salida, así como las sucesivas salidas y retornos. Las situaciones políticas y sociales en América Latina han destruido utopías y han gestado otras. En el caso de Cardillo, trabajar desde los márgenes del reconocimiento y fuera de los cánones del marketing equivale a haber despuntado otro tipo de lucha y asumir las responsabilidades sociales y culturales.

Exposición Individual: Rimer Cardillo — imagen 1
Rimer Cardillo. Chicharras y mariposas nocturnas, 1973. 78,7 x 58,4 cm. (31 x 23pulgadas).

En la exposición se advierte que el artista está alejado de las tradicionales interpretaciones metafóricas. Su praxis de la figuración detallada no ignora los procesos de síntesis; él está abocado a aspectos de lo local que a la vez son de lectura universal. Está inmerso en lo artístico y es convocado por lo científico, y trabaja tanto lo diminuto como lo monumental. La exposición revela una personal conceptualización acerca de la obra en papel y las técnicas de estampación, que se manifiesta en originales únicos y algunos pocos originales numerados en tirajes muy bajos. Es en gran medida una retrospectiva de obra en papel. No se puede llamar obra sobre papel porque este material no es usado de manera ortodoxa. A partir de la estampa, Rimer Cardillo extiende el concepto de esa técnica utilizando lo aprendido para crear nuevas formas, vectores diferentes y latitudes que superan la relación fondo-figura. En cuanto al concepto de “repetición individual” propio de la estampa, lo ejerce para expandir la técnica y los materiales a fronteras habitualmente no transitadas.

Aunque predomina la obra bidimensional, hay relieves resueltos en intaglio y collage, hay construcciones y esculturas. En el uso de la técnica, la exposición es una sinfonía de combinatorias propias. A lo largo de los años, el artista ha venido transfiriendo el concepto de estampar a otros materiales y circunstancias estéticas. Por extensión, ha “impreso” volúmenes exentos en barro, en papel, en bronce. Estas resultantes se ven aisladas como pequeños satélites dispersos en el espacio de exhibición; o se ven en acumulaciones del orden tupí; o en instalaciones como Charrúas y Montes criollos (1991); o bien en ordenamientos de nueva significación como en Cupí degli Uccelli, 2001, en la Bienal de Venecia.

La cantidad y complejidad de la obra realizada demuestra la concentración del artista. Rimer Cardillo no sólo es un artista nacido en Uruguay, se percibe en la exposición una punta de lanza que une sutiles aspectos latinoamericanos. Curiosamente, él trabaja en Estados Unidos aunque ligado a la campiña -los campos que lo vieran nacer y la zona de New Palz donde reside. La naturaleza, y lo orgánico que ha puesto de manifiesto desde sus primeras obras, nos ofrece metalecturas sociológicas, políticas y propias de la emigración. En Impressions (and other images of memory), se revela el desarrollo de su decir postconceptual creando un lenguaje universal a partir de su entorno cotidiano —como lo hicieron, entre otros, Rufino Tamayo y Joaquín Torres García. Rimer Cardillo es un artista motivado por la vida en sus diversas facetas. La vida manifiesta en sus insectos, en las formas que él entiende como abstractas aunque permiten una lectura celular, generativa, de cigoto, realizando iconografías propias con precisión de orfebre y libertad creadora. En comentarios incisivos acerca de la percepción y la experiencia, confluyen en su trabajo lo indígena y lo científico, la naturaleza y la contracultura,

Neil C. Trager, director del Museo Dorsky, en la introducción del catálogo, dice: “El apuntalamiento conceptual que guía la programación de arte contemporáneo del Museo de Arte Samuel Dorsky está enraizado en la exploración de artistas que encuentran puntos en común entre la calidad técnica y el desafío en los contenidos”. Coincidencia de objetivos y resultados entre el museo y el maestro-artista. En el catálogo bilingüe hay una secuencia de textos que enfocan la obra de Cardillo con perspectivas de diferentes especialistas acerca de temáticas fundamentales para el artista, como las referencias autobiográficas debidas al entomólogo uruguayo Carlos S. Carbonell, el ensayo de Karl Emil Willers, curador de la exposición, y un análisis acompañado de diálogo de Arnd Schneider —con Chris Wright— y Cardillo.

La mirada retrospectiva se presenciaba desde el inicio de la exposición. Así desfilaban, entre otras —unas tituladas en español, otras en inglés—, los Óvalos —litografías de 1966—, Chicharras y Mariposas nocturnas —serigrafías de 1973—, Insectos —dibujos de 1973/1974—, Sublime orfebrería —uno de los varios alardes de magistral combinación de técnicas de estampación y algunos pocos objetos encontrados, 1978/1979—, Baroque Suite —1980/1988—, White Box, Ritual Box y Collection Boxes (de puros), realizadas entre 1982 y 1985. De ese año son los cuatro monotipos con grafito y pastel sobre papel titulados Caribbean Rounds. Los ocho dibujos/propuestas para el New York State Council on the Arts (1988), la escultura Memorial Diptych un año más tarde, a continuación el Latin American Memorial y otras obras en técnicas mixtas, los Archeological Prints—fotoserigrafías, 1991/1992—, las ocho serigrafías São Paulo Biennale Project —1995—, y las xilografías En la Estancia, —1997/1998—. Aproximándonos al presente, los trece bronces patinados titulados Bronze Casts —1999/2001—, y Birds from Gardiner—2003—, y las veinte fotoserigrafías multicolores en edición única, dan una demostración de que para Rimer Cardillo la estampa es un medio verborrágico. Aunque esta lista es amplia, no abarca el total de los títulos de las series expuestas, y recordemos que dentro de cada serie habitan varias obras. Así se confirma la constancia de un creador infatigable a través de elaboraciones técnicas sumamente exigentes, originales y desarrolladas como vehículos de sus preocupaciones antropológicas, sociales, referidas a las especies animales, nutridas por tradiciones campiranas y profundamente enraizadas en la natura. Aves, animales, insectos capturan la atención del artista. Desde una elaborada colección de cajitas integradas a una caja-valija —asociables con las ideas de exilio, migración, viaje—, se pasa a obras de gran formato en papel o también combinadas con madera. Esta mención de las diferentes dimensiones en que el artista trabaja señala la amplitud de su concepción y la elaborada resolución de sus emprendimientos artísticos. En muchos sentidos, para Rimer Cardillo la estampa es una herramienta para desarrollar preocupaciones humanistas y estudios culturales.

GRACIELA KARTOFEL

Rimer Cardillo, por Graciela Kartofel | artnexus