Exposición Individualabr 2005 - jun 2005· Por Carlos Antonio de la Sierra

Rafael Lozano-Hemmer

OMR

En días pasados se presentó el trabajo más reciente del artista mexicano Rafael Lozano-Hemmer (México, DF, 1967), radicado en Canadá, en la Galería OMR de la Ciudad de México. La exposición constó de cinco obras contrastantes, algunas de ellas nunca exhibidas. Considerado a sí mismo como un “artista electrónico”, Lozano-Hemmer realiza, asimismo, una breve explicación de cada una de sus piezas en las referencias informativas de las salas de exhibición.

Caguamas sinápticas (Subescultura 3, 2004) son una sucesión de treinta botellas de cerveza “tamaño caguama” ubicadas horizontalmente en una mesa de madera. Cada botella tiene incorporado un motor controlado por algoritmos de simulación neuronal, y la opacidad de su color hace pensar en lo enigmático de la mente. Así, a manera de representación de un estado mental, las botellas se mueven sobre la mesa con un sistema peculiar: cambian su rotación aleatoriamente, ora se apuntan entre ellas, ora se alinean, ora se contraponen. La obra pretende representar el caos del pensamiento y cómo aun en la abstracción puede haber un orden determinado.

Exposición Individual: Rafael Lozano-Hemmer — imagen 1
Rafael Lozano-Hemmer. Basado en hechos reales, El ángel, 2004. Edición 1/3 + 1 prueba de autor. Impresión cromogénea y DVD. 100 x 120 cm. (39 1/3 x 47 1/5 pulgadas).

Circuito cerrado (2004) incluye dos cámaras de vigilancia con receptores de microondas apuntando a un espacio llamado Circuito cerrado; éste, a su vez, está delimitado en paredes y piso por una cinta amarilla impresa con la inscripción circuito cerrado. Hay también dos monitores en los que aparece el video captado por la cámara; dicho de otro modo, las imágenes se presentan como irrupción o transgresión de ese circuito cerrado. Esta instalación se puede interpretar, asimismo, como la imposibilidad del ser humano para salir de los límites convencionales y el padecimiento perenne que representa ser observado constantemente. Las imágenes como marco de decrepitud.

La colección Basado en hechos reales es una serie de fotografías a partir de imágenes captadas por cámaras de vigilancia en distintas partes de la Ciudad de México. Las fotos tienen como peculiaridad la captura del momento en que una mano “anónima” mueve de alguna forma la cámara de vigilancia. Los lugares de la ciudad en donde fueron tomados los videos van desde la Universidad Iberoamericana hasta la zona de Santa Fe, pasando por Plaza Meave o Reforma. La técnica es C-print y DVD, y las dimensiones de las fotografías son de 100 por 120 centímetros. Asimismo, se muestra el video en que las imágenes fueron captadas: el obturador al servicio del azar del movimiento.

El único trabajo no reciente de Lozano-Hemmer es la pieza intitulada Tensión superficial. Ésta consiste en la imagen de un ojo en una pantalla de plasma (el tamaño puede ser variable), que tiene incorporados una computadora y una cámara de visión nocturna. El ojo parpadea al pasar frente a él. Es probablemente la única obra que no armoniza con las demás.

Quizás el proyecto más ambicioso de Lozano-Hemmer sea Standards y doble standards (Subescultura 3, 2004), una secuencia de diez cinturones amarrados (no entre ellos) y suspendidos en el aire de manera horizontal por hilillos casi imperceptibles. Cada cinturón tiene incorporado en la hebilla un sensor de movimiento que detecta cualquier moción en el cuarto y hace que la hebilla apunte hacia el origen de esa convulsión. Esto sucede gracias a un sistema de motores ubicado en la parte superior de la sala. La explicación de la obra es: “una instalación robótica con 10 cinturones suspendidos, sistema de vigilancia computarizada y algoritmos de contagio”. El autor aduce que eligió el cinturón porque es el “fetiche de la autoridad paternal”. Así, al haber demasiados objetos en movimiento, los cinturones adquieren una modulación caótica y anárquica, como de alguna forma es el funcionamiento de las sociedades actuales. En una pantalla se detallan las oscilaciones y las direcciones de los cinturones y el resultado es verdaderamente desconcertante.

CARLOS ANTONIO DE LA SIERRA

Rafael Lozano-Hemmer, por Carlos Antonio de la Sierra | artnexus