Yeso y malla metálica son los dos materiales básicos con que se construyó Neither*. Metros y metros de esta malla recubren las paredes de la galería White Cube (Cubo Blanco) en Londres, emergiendo de capas de yeso o mostrándose tal cual es cuando la vemos utilizada en campos de concentración, seguridad industrial o para demarcar espacios privados.
La idea de inclusión y exclusión que tal material sugiere produce una sensación de ambigüedad, en un complejo juego de adentro y afuera que Salcedo indaga. Como es habitual en su trabajo, esta obra es el resultado de una profunda investigación alrededor de los mecanismos de poder, del uso que quien lo tiene hace de él, siendo los campos de concentración un ejemplo de ello.

Partiendo de la realidad colombiana que es su punto de referencia central, conecta lo local con lo que sucede en otros espacios para poner en evidencia hechos como la existencia contemporánea de los campos de concentración. Estos son un aspecto de la vida con el que convivimos, acostumbrándonos a que sean parte de una cotidianidad contra la que no se reacciona y por lo tanto se permite que pase.
Foucault sostiene, al hablar de cómo la arquitectura del panóptico se convirtió en un modelo de sociedad, que estamos ante el problema de una observación constante ordenada por una mirada dominante, que tiene la pretensión de visibilidad universal, supervisada por un poder riguroso.
El campo de concentración fija a los individuos en lugares en los que son encerrados, no por lo que han hecho, sino por lo que son o por lo que piensan, volviéndose un mecanismo político útil para quien detenta el poder, ya que es un lugar donde la ley no opera. No saben si algún día saldrán, se les incluye en un espacio interior donde no hay interioridad, lo privado deja de serlo y la cotidianidad queda sometida a la mirada de quien vigila, doblegando con esos recursos al prisionero.
Neither busca articular este horror volviendo la obra una experiencia que no pasa por la observación de lo que acontece como si estuviéramos asistiendo a un espectáculo, sino que ese espacio aparentemente vacío está mostrando la imposibilidad de salir. La ilusión de escape es sólo eso, detrás de la malla hay otra malla, y luego pared. Nuevamente el juego de la ambigüedad está en el manejo plástico; el material visible es blanco, pero cubre una malla oxidada.
El dispendioso trabajo manual carga de humanidad a la obra, pero la experiencia del espacio construido refiere a la represión, a un tiempo suspendido en el que sus habitantes lo único que pueden hacer es esperar metidos en una especie de limbo, en el que el individuo asume, como mecanismo de defensa, papeles en los que no se reconoce. La humillación, la frustración y la vergüenza de sobrevivir se vuelven parte de su angustia diaria.
Esa particular relación de tiempo entre pasado y presente, es un punto central en la obra de Salcedo ya que en época de guerra buena parte de la sociedad gira alrededor de momentos de pérdida que ligan distintas temporalidades. De allí que haya una relación constante entre arte e historia y sus obras tratan de traer a la superficie la necesidad de un proceso de resistencia psicológica frente a los hechos de horror que pasaron y siguen ocurriendo, y que terminamos asumiendo como parte de nuestra cotidianidad.
Es evidente que Salcedo no cree en la libertad creativa del artista, el artista no escoge los temas, éstos se le imponen en tanto su trabajo parte de una serie de testimonios reales a los que trata de serle fiel. Una instalación como Neither hace pensar que Salcedo comparte la aseveración de Primo Levi: “Si comprender es imposible, conocer es necesario y recordar es un deber”.
* Esta instalación será ubicada de manera definitiva en un espacio especialmente construido en Belo Horizonte, Brasil.
IVONNE PINI
