Art Miami celebró su decimoquinto aniversario con nuevos expositores, nuevos patrocinadores y nuevos dueños para presentar una de las ferias más dinámicas y cercanas a su público en muchos años. En un esfuerzo por ampliar el carácter de la feria, con el fin de que incluyera artistas y galerías internacionales, la directora Ilana Vardi desvió el énfasis que tenía anteriormente hacia Latinoamérica, para representar una mezcla de galerías más amplia, con más arte contemporáneo estadounidense y europeo, aunque un gran número de extraordinarios artistas latinoamericanos estuvieron representados para complacer las expectativas del público. Pintura, fotografía, escultura, instalaciones y, tan notables como el año anterior, las obras en vidrio, tanto de reconocidos maestros como de artistas emergentes, eran de excelente calidad y se distribuyeron en una forma muy atractiva, con nueva iluminación y muros más altos.

La artista Carolina Sardi, nacida en Miami, creó varias esculturas de metal, site specific, que sirvieron como piezas para la entrada y fuerza unificadora para otras grandes esculturas distribuidas en la plazoleta de las esculturas y otros lugares estratégicos. A pesar de que la escultura de gran tamaño no fue particularmente dominante en esta feria, había numerosas esculturas pequeñas que iban desde obras maestras de Soto en Durban Segnini, de Miami, hasta las de artistas más conocidos para el público internacional como Urbán, en Kreisler Galería de Arte, de Madrid; los serruchos de Daniel Florida y los objetos de Patrice Girard en Lelia Mordoch, de París; Bleu Klein LXXVI/XC, de Arman; elegantes obras en bronce, de Pollés, en Mark Hachem, de París, y la maravillosa obra de Jorge Marín en Galería L.A., de El Salvador. Archipelago, de Kcho, en Juan Ruiz, de Venezuela, daba por sentado “quién se va” y “quién se queda”. Las obras en bronce y mármol de Jorge Jiménez Heredia estuvieron entre obras maestras de Botero, Lam y Sandro Chia, en Santa Giusina, de Italia. Las extraordinarias pinturas y objetos de Manuel Mendive fueron presentados por Pan American Gallery, de Texas, con una obra maestra de Wifredo Lam y dos pequeñas joyas de témpera sobre papel de Amelia Peláez.

La instalación de obras de Charles Matton en Forum Gallery, de Nueva York, fue definitivamente lo más destacado. Esta extraordinaria exposición individual de extrañas y meticulosas construcciones de cajas en medios mixtos era un canto al arte y los artistas y al enigmático dominio de los misterios de la vida. Cada caja captaba el ambiente y la memoria mediante escultura, pintura, imágenes holográficas y sorprendentes detalles de ilusión óptica. Otra importante instalación individual presentada por Salander-O’Reilly Galleries, de Nueva York, en un project space presentó tres obras de la artista brasileña Ana María Pacheco: Dark Night of the Soul, Memória roubada y Study of Head I & II. Dark Night of the Soul (1999) era un grupo de 19 extraordinarias figuras en madera, muchas de las cuales superaban el tamaño natural, arregladas en un cuarto oscurecido, alrededor de la figura arrodillada de un hombre enmascarado atravesado por flechas. El dramático evento, basado en rituales de la Semana Santa católica, estaba lleno de misterio y era una experiencia perturbadora.

En esta ocasión hubo otras experiencias únicas para el visitante, quien podía encontrarse con lo inesperado en obras de Asia, Rusia, China y tierras exóticas donde los artistas exploran conceptos y materiales en formas con frecuencia novedosas y desconocidas. En Khankhalaev, de Moscú, se vio la escultura en metal del artista Buryata Dashi, acompañada de un músico en vestido tradicional que tocaba un violín mongol cuyo brazo va tallado con la forma de la cabeza de un caballo. El paño de una falda china en William Siegal Galleries, de Santa Fe, era una pieza maestra color-field que creó el marco para algunos de los objetos más hermosos e históricos de la feria, desde cerámica precolombina y textiles de pluma hasta un extraordinario sombrero zulu, pasando por una presentación de cestas wounaan llamadas Hösig Di, de los pueblos indígenas de la selva del Darién, en Panamá. Todo esto prueba que el arte trasciende tiempo y lugar y resiste todo intento de categorizar únicamente por la vía del estilo.

Entre los muchos nuevos participantes de la feria de este año, las galerías de vidrio ofrecieron a los visitantes más que una selección de este popular medio. Helller Gallery, de Nueva York, Marx-Saunders Gallery, de Chicago; R. Duane Reed, de San Luis y Nueva York, llevaron obras de algunos de los más importantes artistas del vidrio. Particularmente notables fueron los vestidos de vidrio de Karen Lamonte, en Heller; y Berengo Fine Art, de Murano, Italia, les dio la bienvenida a los visitantes ansiosos de ver cómo lo tradicional y famoso se traduce a lo contemporáneo, parte de lo cual era bastante enigmático. Obras surrealistas, muchas de ellas documentos y dibujos históricos y de archivos, podían verse en Gallery of Surrealism, de Nueva York; incluidas Sphinx, de Leonor Fini, y Tarot Drawings, de Kay Sage. En Art Nouveau, de Venezuela, una exposición individual desplegó un selecto grupo de Physichromies de Carlos Cruz-Diez, que fue un punto destacado de la feria.

En Praxis, de México, a los artistas conocidos se les unió este año Claudio Gallina, cuya Recuerdos presentes series presentó una provocativa combinación de diminutas figuras en extraños lienzos narrativos. Praxis International llevó los reconocibles personajes de Iturria y obras de los artistas Rubén Torres Llorca y Gustavo Acosta, ambos de Miami, que probaron que el escenario artístico local está creciendo y está entre los mejores. En Juvelis/de la Guardia, de Florida, los maestros latinoamericanos fueron las estrellas, incluida una fabulosa Leonora Carrington. Las pinturas matemáticamente concebidas de Paul Jáuregui, presentadas en una exposición individual por la Galería Pérez, de Bogotá, eran especialmente fascinantes, y la amplia selección de artistas cubanos representados por Cernuda Arte atrajo multitudes. Arte de más alta calidad podía encontrarse en Walter Fine Art, de Nueva York, con Matta, Miró, Warhol y Stella entre su magnífica selección, y en Rudolf Budja Gallery, de Austria, con Keith Haring y Andrés Serrano entre las lumbreras.

Las 19 galerías Currents presentaron una selección internacional de obras vanguardistas que indicaba la variedad de medios y técnicas en medios mixtos que los artistas están empleando en la actualidad. Miguel Angel Giovanetti pinta con un efecto collage, mientras que Nina Surel, realmente trabaja en collage; los dos fueron presentados por la Galería GDS, de Costa Rica. Los guantes cerebrales de Antuan, en la Galería Argenta, de España, y los hombres inflables de látex de César Martínez, en la Galería Luz Osorio, de Colombia, eran particularmente curiosos.
En Kunsthaus Santa Fe, de México, la instalación en vidrio reciclado de Ana Quiroz era sólo uno de los objetos inusuales. La tecnología también era más evidente en Currents, donde había desde video hasta impresiones digitales, pasando por fotografía. Divine Intervention Series, de Magnus Sigurdarson, de impresiones digitales de Chairman Mao, con citas de Björk, atrajo la atención de los espectadores en Marina Kessler Gallery, de Miami. Project Spaces se centró en instalaciones y proyectos temáticos, logrando un contrapunto interesante a los usuales arreglos de galería. Marcus Dreisigacker creó fotos sobre aluminio tituladas Endorphine Mandalas, que se vieron en Gallery Irmgard Heyd, de Alemania, y los paisajes de Hervé Heuzés competían con cualquier fotografía.
Art Miami 2005 pudo haber tenido una gran competencia, pero estuvo a la altura de las circunstancias al presentar arte a un público que no se satisface con un solo punto de vista y se siente más a gusto con una selección de alta calidad de artistas internacionales que ofrece algo para todo el mundo.
CAROL DAMIAN
Profesora y miembro de la Junta Directiva del Departamento de Bellas Artes de la Florida International University.

