Exposición Individualabr 2005 - jun 2005· Por Belgica Rodríguez

Ani Villanueva

Sala Alternativa/Elvira Neri Galería de Arte

Si de algo se ha ocupado, la Galería Alternativa ha sido de los nuevos lenguajes y de las aportaciones más experimentales de jóvenes artistas venezolanos y latinoamericanos. En este sentido, ha llenado un importante espacio en su difusión, asumiendo una responsabilidad un tanto difícil en cuanto al mercado de arte se refiere, al dirigir sus esfuerzos más hacia un nivel intrínsecamente de arte y no a fines lucrativos. Una de las últimas exposiciones correspondió a Ani Villanueva (Venezuela, 1954), artista polifacética que se inicia en los años ochenta como preformista, hace videoarte e incursiona en la actuación teatral, partiendo de su formación en danza contemporánea. Es a partir de los noventa cuando experimenta con la pintura, siendo figurativa, como ella misma se confiesa, casi fauve, pop y abstracta, para finalmente proyectarse hacia otra dirección, más dentro de lo que podría definirse como conceptual y espacial, en un trabajo que experimenta, analiza y sobre el cual reflexiona, desde hace aproximadamente tres años. Podría decirse que su interés se centra no sólo en las posibilidades expresivas de un material (el plástico), sino también en sus posibles cualidades de conducir y proyectar la luz hacia cambios en el color y en su estabilidad en el espacio; en este sentido, hablamos de una novedosa propuesta cinética.

Exposición Individual: Ani Villanueva — imagen 1
Ani Villanueva. Caso 6, 2004. Instalación de 36 piezas, ensamblaje. 8 cm de diámetro. (3 1/5 pulgadas).

A partir de múltiples experiencias, Ani Villanueva llega a sus últimas exploraciones expresivas en el campo sensible de los objetos más “deleznables” de la vida cotidiana. Es decir, platos, vasos, copas, flejes o cintas de seguridad, esponjas, objetos de piñatas, pelotas, todo de plástico, para con ellos construir las “obras” que conforman la muestra Casos de cosas que presentó a finales de 2004 en la Galería Alternativa. Un cúmulo de experiencias se anida desde la infancia. Nieta e hija de artistas, ella aprecia su entorno y su cotidianidad con mirada sensible para localizar “nuevas armonías” que le permitan “encontrar lapsos creativos, donde disfrutar y crecer”, así como darse “la oportunidad de transgredir lo convencional”. Es precisamente esto último lo que hace en el trabajo que presenta en Casos de cosas. Pero aquí, el apropiarse de una “chatarra” de consumo masivo no conduce a pensar en un nuevo pop art, puesto que la artista transforma de tal manera los “objetos” que construye una realidad inscrita en un lenguaje absolutamente formalista del arte. Por ejemplo, la cortina de platos de plástico de color plateado se convierte en una superficie cinética donde lo que importa es el juego espacial de luces y sombras. A pesar de ser “objetos” que ocupan un espacio en su condición tridimensional, no puede obviarse su condición “pictórica”, en el sentido de proyectar color, sombras, perspectiva y movimiento. Es entonces en la ambivalencia de lo tri y lo bidimensional donde podrían percibirse los aportes de esta nueva faceta creativa de esta artista venezolana, faceta en la que el factor lúdico juega un papel importante.

La toma del objeto readymade, tan ya convencional ayer y hoy, se convierte, en las manos de Ani Villanueva, en la exploración de un acercamiento ético y estético al contexto contemporáneo del Ser; el material plástico lo envuelve, tanto exterior como interiormente; en consecuencia, debe apropiarse de él y convertirlo en un “objeto espiritual” que lo acerque a su esencia y lo aleje de la banalidad y frivolidad de su presente. No se trata de un asunto de consumismo. Es un problema más bien existencial. Es la vida que debe conservarse a pesar del plástico. Por ello es importante propiciar la transformación de la cotidianidad banal en una realidad históricamente humana. Cuando Ani Villanueva eleva la “ordinariez” del objeto-material plástico a una condición artística, cualquiera de sus obras (Unnaturals anemonies 1, serie Manimals, serie Casos) se presenta al espectador en una desbordante sencillez, a la vez que propicia una reflexión sobre la realidad que le envuelve. Es el entorno y el Ser lo que importa en esta obra que, sin pretensiones retóricas, pero profundamente alegórica al presente histórico, ofrece pausas para reflexionar sobre el ayer y el ahora.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

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