Trazando recorridos es el nombre de la más reciente exposición de Andrea Di Castro (Roma, 1953), artista que vive en México desde 1966 y que incorpora a partir de los ochenta la computadora como herramienta para sus trabajos fotográficos y de video, y no sólo la computadora, sino que, en general, el artista utiliza la tecnología como soporte, estructura y resultado.
La Galería Pablo Goebel Fine Arts, en Polanco, exhibió una muy completa muestra del trabajo de este artista que consistió en fotografía, electrografía, dibujos, video y robótica.
La exposición es una excelente muestra de la estrecha relación entre arte y tecnología, relación que en los últimos tiempos se ha venido diversificando constantemente. Ejemplo de lo anterior es la serie de electrografías y dibujos realizados a partir de un GPS (Global Position System/Sistema de Ubicación Global), pequeño artefacto que indica en un mapa la posición exacta en la que un objeto se encuentra ubicado en cualquier latitud del mundo, a través de las señales enviadas vía satélite a una computadora.

Partiendo del punto donde se encuentra el artista, el cual queda registrado con absoluta precisión en un plano cartográfico, elabora una electrografía a la que incorpora la imagen de una piedra recolectada en la zona, completando la pieza con una pequeña caja, el mapa del lugar en la tapa y la piedra retratada en el interior. Esta idea de lo objetual, de recolectar algo que manifieste que se estuvo ahí, quizá a modo de fetiche o de mero registro, hace que la obra sea no sólo interesante a partir de lo visual y la propuesta tecnológica, sino que engloba un concepto en el que el artista pretende hacer partícipe al espectador del momento del registro, como un testimonio fidedigno de las tomas satelitales de Europa, Asia o cualquier parte del mundo en la que Di Castro haya estado.
Lo anterior nos da una idea de pertenencia a un concepto global, de la necesidad de una ubicación precisa, en un sentido de recrear el momento, un punto elegido en un mapa que se convierte en un suceso en un plano espacio-tiempo. En la incorporación de la tecnología como herramienta para la producción de arte, la evolución de las imágenes y de la propia narrativa se hace manifiesta.
Es así como la estructura de la obra de Andrea Di Castro cuestiona la idea de la fotografía convencional y de la relación con los medios electrónicos. La idea de convertir mapas en obras con textura matérica hace una obra única en un sentido creativo de experimentación visual en el que todos los recursos expresivos contribuyen a lograr una obra rica en expresividad, elementos formales y narrativos.
Por otra parte, los videos que acompañan la exposición están narrados por el mismo artista, hablando de todo el proceso creativo, de las diversas latitudes que ha visitado para elaborar sus piezas y, en general, de toda su obra.
La inauguración fue sumamente particular, ya que el artista, haciendo gala de ingenio, creó un robot que pinta y que estuvo elaborando obra y asombrando al público asistente.
Otra serie que mostró en la exposición fue L.A. Project, trabajo que conjunta el registro fotográfico de las alcantarillas de Los Ángeles y las electrografías satelitales, marcando los puntos donde éstas se encuentran. En 2002, Andrea Di Castro declaró que realiza este tipo de obras desde 1997, a partir de la idea de que el movimiento registrado se va convirtiendo en trazo. Para el artista, este sistema es un campo inagotable que se relaciona con los registros, con la memoria, y afirma que, como en la literatura, el sueño del desplazamiento es mantener un registro.
Así, los recursos digitales hacen que el papel del espectador cambie y tome una posición no sólo de contemplación, sino de interacción al sentirse partícipe de un momento preciso, de obtener una gran cantidad de datos visuales, técnicos, geográficos, que conformen en su panorama el suceso de mirar de una forma integral y novedosa, más allá de una presencia, sino como parte de la acción.
La obra en esta nueva relación con el espectador, lo involucra con la tecnología como plataforma para interactuar con el entorno y descubrir que los sitios no sólo son coordenadas en un plano, sino lugares ricos en texturas y evocaciones.
ISAURA RUIZ
