XXVIII edición de FIAC

Saint Phalle, Niki de: Niki de Saint Phalle. Petit autel (Pequeño altar), 1963-1995. Bronce dorado en oro, 160 x 111 x 18 cm. JGM Galerie.

Feriaene 2002 - mar 2002· Por Christine Frérot

XXVIII edición de FIAC

París

La edición 2000 de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo había optado por consagrarse, a través de 200 exposiciones personales, a la relación esencial que vincula la galería con el artista. Pese a las opiniones divididas del medio profesional, la opción impuesta del one-man show logró la unanimidad por el nivel de calidad propuesto. 

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LiuYe. El Papa rescata a un pequeño cerdo, 2001.Acrílico sobre tela. 102 x 102 cm. Chinese Contemporary Ltd.

La reciente edición 2001 se realizó entre el 10 y el 15 de octubre, bajo el signo de un consenso blando, porque la selección de las obras fue hecha con cierta prudencia (el mercado obliga), aunque se preservó el nivel de calidad y la dirección de la FIAC hizo un esfuerzo de apertura hacia el arte actual. Su imagen de modernidad quedó reforzada con la invitación al "Sector Perspectivas" de siete jóvenes galerías (entre ellas ShangArt de Shanghai, The Maze de Torino, Shine de Londres y Steinek de Viena), así como con un espacio reservado al video llamado Video Cubo. Al mismo tiempo, la FIAC recibió por primera vez a galerías mayores como Micheline Szwajcer de Bélgica, Waddington de Gran Bretaña y Metro Pictures de Estados Unidos. En general, las opciones artísticas aspiraban a ser "tradicionalmente modernas", en un equilibrio en el que tanto el riesgo como la seguridad permanecían dentro de los límites de la mesura. 

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Philippe Bradshaw. Tornado sin fin, abrilde2001.Vistadelainstalación. Foto: Charles Duprat. Galerie Thaddaeus Ropac.

Pero las nuevas modalidades de funcionamiento han sido consideradas unánimemente por la prensa como demasiado elitistas: el alza disuasiva del precio de la entrada (más de veinte por ciento de aumento, lo que significó para el público un boleto de cerca de US$12, los galeristas quejándose de que la feria atraía demasiados paseantes), la drástica selección de las galerías participantes (de 200 el 2000 a 163 el 2001), así como la lujosa acogida a 500 VIP rigurosamente seleccionados, coleccionistas, marchantes y dirigentes de museos. Durante toda la FIAC se organizó un "recorrido privado" para sumergir literalmente a estos invitados en la actualidad artística parisina: visita de exposiciones como Dan Graham (Museo de Arte Moderno de la ciudad de París), inauguración de París-Barcelona, de Gaudí a Miró (Galerías Nacionales del Grand Palais), Tunga (Galería Nacional del Jeu de Paume), Jenny Holzer (Capilla San Luis del Hospital de La Salpêtrière), Un arte popular (Fundación Cartier para el Arte Contemporáneo) y The Modelwife (Les Égéries), en la Casa Europea de la Fotografía, para limitarnos a algunas. La inauguración de la primera gran exposición personal en Europa de la fotógrafa norteamericana Nan Goldin no pudo realizarse a causa de una huelga en el Centro Georges Pompidou. 

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José García Cordero. Bienvenidos al Caribe, 2001. Acrílico sobre lienzo. 190 x 230 cm. Galerie Patrice Trigano.

El anuncio de la próxima inauguración de prestigiosas fundaciones privadas dedicadas al arte contemporáneo también debía reforzar la imagen, algo desteñida, de París como capital del arte, bajo la consigna de una "identidad en movimiento" (como lo planteaba la FIAC en uno de sus documentos oficiales): la Fundación Pinault en el sitio industrial de Billancourt, 2004; la Fundación Salomón en Annecy; la apertura de un espacio dedicado al arte contemporáneo en el barrio de La Bastilla (2.500 metros cuadrados, bajo el impulso del coleccionista Antoine de Galbert), y la Fundación Hamon en Issy-les-Moulineaux. Con cerca de 70.000 visitantes, pese al clima de tensión e inquietud generado por los atentados del 11 de septiembre y la guerra en Afganistán, los compradores se manifestaron escogiendo la calidad (en el sector refinado del modernismo clásico) y los precios abordables, con la compra de obras de jóvenes artistas. Un acontecimiento ha confirmado que pese a la depresión del mercado, una nueva generación de coleccionistas comienza a afirmarse: la organización de una subasta pública, la tarde de la clausura de la feria, fue considerada como una de las más importantes, por el volumen de ventas, de los últimos 10 años. El auge de nuevos coleccionistas franceses, surgidos de las clases medias holgadas, a los que se denomina "BoBo" (bohemios-burgueses), ha mostrado su apertura al arte actual y a obras efímeras, incluso a veces restrictivas, como la del francés Christophe Cuzin que interviene in situ y modifica el espacio personal del espectador. 

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MacDermott y MacGough. De la exposición "Momento Morí" .Al asir la flor se le despoja de su florecer IV, 1890, 1990. Paladio. Fotografía numerada 3/3 de una edición de 3, y 3 pruebas de artista. 61 x 51 cm. Galerie Jerome de Noirmont.

Veinte de las ochenta y cinco galerías que presentaban exposiciones de grupo optaron por exposiciones temáticas, explorando los movimientos y sus contextos históricos o las problemáticas contemporáneas: los años pop, con El arte norteamericano de los años 60 en la Galería Beaubourg, París y El objeto escultura de los años 60, en JMG, París. En el campo del arte actual, se destacaba La vanguardia china, en la Chinese Contemporary Gallery de Londres, y La joven creación francesa, en Antón Weller, París. Los latinoamericanos se hallaban presentes en una opción más bien clásica de figuras históricas, Mirada sobre el arte latinoamericano, en la Galería Trigano, París (Botero, Lam, Tamayo, Matta...) y también un muy bello Francisco Toledo de la década de 1960, y nuevos lienzos con imágenes muy estructuradas del dominicano José García Cordero. 

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Jacques Villon. Maternité bleue (Maternidad azul), 1949. Óleo sobre tela. 82 x 65 cm. Galerie Louis Carré y Cié.

La galería Jérôme de Noirmont (París) se destacó con la presentación de una magnífica muestra, con una impresionante escenografía con muros negros y una iluminación muy estudiada que dramatizaba la atmósfera. Para ilustrar su temática en torno a la muerte y el cráneo, la exposición colectiva Memento Mori, reunía excelentes piezas de Jean-Michel Basquiat (pintura), Andy Warhol (acrílico y tintas serigrafiadas), fotografías de los norteamericanos MacDermott y MacGough, esculturas humorísticas del inglés David Mach, fotografías de los franceses Pierre et Gilles, así como Tony Oursler, A. R. Penck y Francesco Clemente. Un accrochage digno de una sala de museo. 

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Pierrick Sorin. La Douche (La ducha), 2001. Videoinstalación (3D), estructura metálica, fuente. 150 x 160 x 100 cm. Galerie Rabouan Moussion.

Respecto a las exposiciones individuales, opciones seguras y clásicas en la Galería Marwan Hoss (París), que presentaba un homenaje a Louise Nevelson con dos esculturas, collages y magníficos dibujos de 1932 a 1985. Por lo demás, dos muestras individuales consagradas a artistas franceses merecen atención particular. La Galería Louis Carré et Cie (París) ofrecía una larga muestra de telas de Jacques Villon (1875-1963), hermano de Marcel Duchamp, construidas en la dulzura de colores acidulados. En una vena diferente, Jeanne Bucher (París) mostraba, como el año pasado, obras de Paul Rebeyrolle (1926) con paisajes atormentados y terribles, verdaderas guerras con la naturaleza en las que guijarros, madera y arena se mezclan con la pintura. También se destacaban otras muestras individuales sorprendentes, con artistas reconocidos, como Meret Oppenheim (1913-1985) y sus objetos chiflados, por ejemplo una jarra de cerveza con asa de cola de ardilla (Galería Lévy de Hamburgo); Mimmo Rotella (1918) en Zonca&Zonca de Milán o el belga Panamarenko (1940) y sus artefactos no identificados en Deweer (Otegem, Bélgica). 

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Pep Guerrero. Maleta y bolsos, 2000. Objetos pintados en técnica mixta. Yvonamor Palix.

Dos artistas llamaron la atención del público. El norteamericano Philippe Bradshaw en Thaddaeus Ropac (París), con un conjunto de paráfrasis plásticas en torno a la Gioconda, Hokusaï y Pollock, en las que la suspensión vertical de pequeñas cadenas de colores creaba una trama a la fotografía y al video para convertir la instalación en un juego vibratorio, cinético y virtual, con efectos espectaculares. La Galería Rabouan-Moussion (París) también causó sensación con las nuevas instalaciones videoholográficas del francés Pierrick Sorin (1960), cuya dimensión satírica e irrisoria de la vida cotidiana tratada como una mecánica repetitiva y, en consecuencia, humorística (de su propia vida cotidiana, puesto que él es el único personaje de sus short stories) añade la calidad de renovación infinita a una obra muy inventiva. Al mismo tiempo, la galería presentaba fotografías del ucraniano Oleg Kulik (1961). 

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Nadín Ospina. Guerrero, 1998. Escultura. 40 x 30 x 33 cm. Galería El Museo.

La fotografía afirma cada vez más su presencia en la diversidad: el brasileño Vik Muniz en Xippas (París), la iraní Shirin Neshat (Mennour, París); Barbara Kruger y Nan Goldin en Yvon Lambert (París), así como las dos galerías especializadas en fotografía contemporánea: Francoise Paviot (París), con un single one-man show (una foto de cada artista de la galería) y Le Réverbère (Lyon), con una muestra sobre La figura humana. 

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Enrique Martínez Celaya. Habitaciones de madera, 2001. Óleo, brea y plumas sobre lienzo. 167,6 x 182,8 cm. Galería Ramis Barquet.

En lo que respecta a la presencia latinoamericana en las muestras individuales, se destacan grandes formatos: nuevas telas rebosantes de Antonio Seguí, en Claude Bernard (París), y paisajes serenos y meditativos del cubano Tomás Sánchez, en la Galería Marlborough de Nueva York. En la Galería El Museo de Bogotá, las variaciones (un tanto repetitivas) del colombiano Nadín Ospina, que conjugan hasta la saciedad a Mickey con el arte precolombino y el humor. Por su parte, Nina Menocal (México) presentó el trabajo del fotógrafo cubano Manuel Piña, mientras que Ramis Barquet (Nueva York) escogió bellas pinturas de otro cubano, Enrique Martínez Celaya, en un accrochage de gran coherencia. 

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Vista general del stand de Galerle Jean Boghlcl: De Izquierda a derecha:Piero Gilardi. Giardino de Autuno (Jardín de otoño): Jacques Monory. Lola', Peter Saul. Niño blanco aprende la lección. Antonio Dias. Vencedor 2\ Gudmundsson Érro. Islandia; Roberto Maghalaes. Generáis; Juan Genovés. La bomba atómica. Antonio Recalcati. Toledo. En el piso: RoyAdzak. El pensador. Foto: Andre Moraln.

Vale la pena destacar a la Galería Jean Boghici de Río de Janeiro que presentó la nueva figuración de la década de 1960 con obras de artistas de Brasil y Europa. Diana Lowenstein tenía una muestra de sus artistas, entre los que se destacaba Eduardo Hoffmann quien, a su vez, tenía una muestra individual en el Centro Cultural de La Ville de Le Mans. Se impone también la mención de la Galería Yvonamor Palix (París), que presentó una colectiva de calidad (Aziz+Cucher, Orlan, Alicia Paz, Víctor Rodríguez, Ruth Gurvich, Pablo Reinoso y Pep Guerrero), puesta en escena en un espacio de muros de diferentes colores, organizada con mucho criterio. 

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Eduardo Hoffman. Sin título-2094, 2000. Técnica mixta sobre tela. 200 x 150 cm. Diana Lowensteln FineArts.

El Video Cubo fue la gran novedad de la FIAC 2001: un espacio enteramente dedicado al arte del video. Dividido en 15 módulos, el Video Cubo recibió en 500 metros cuadrados obras en video seleccionadas por un jurado de coleccionistas y expertos, sobre propuestas de las galerías; ocho artistas y obras en venta. El video es un género que ocupa cada vez más lugar en las grandes muestras de arte contemporáneo (la última Bienal de Venecia mostró cerca de 150 videos, reunidos en el Arsenal). Sin embargo, la consagración del mercado plantea al video la pregunta crucial del estatuto del objeto, tal como sucedió hace unos años con la fotografía. ¿Será el video un objeto artístico? La facilidad de su reproducción conlleva una serie de incógnitas en cuanto a los derechos de autor, al copyright, desde la noción de la primera grabación hasta el problema de la reproducción ilimitada. El BVD (Buró del Video), creado en 1995 por los franceses Nicolas Tremblay y Stéphanie Moisdon-Tremblay, tiene como objetivo abordar estos problemas y estas preguntas. El BVD vende videos de Pipilotti Rist, Thomas Hirschhorn, Carsten Holler, Claude Closky, Sylvie Fleury y otros a precios módicos (alrededor de US$ 30). Y en el corazón de este negocio, todas las contradicciones suscitadas por el mito moribundo de la obra única.

CHRISTINE FRÉROT

Historiadora de arte dedicada a la crítica, la investigación y la enseñanza. Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París.

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