Mauricio Alejo (Ciudad de México, 1969) mantiene como línea constante en su trabajo la de fotografiar objetos cotidianos a veces olvidados o descuidados. Al hacer esto y jugar con sus dimensiones, cualidad que la fotografía favorece, cambian de contexto y ahora la forma no dicta la función como sucede comúnmente, sino que muta para evidenciar su cualidad estética. Mauricio Alejo opta por los formatos grandes, transita entre las imágenes a color o blanco y negro según sea conveniente, dependiendo de la serie y para expresar un punto específico.

En Seis imágenes para un mundo mejor, Alejo eligió blanco y negro y, al contrario de sus series anteriores, donde aparece el objeto en cuestión, sólo en el universo fotográfico con un fondo neutro, ahora las figuras de plástico están rodeadas de similares, haciendo difícil saber cuál es el protagonista y cuáles los acompañantes. En Seis imágenes para un mundo mejor, Alejo capturó imágenes de moldes y juguetes de plástico que evidentemente evocan la infancia. Las figuras, tanto las terminadas como los moldes de los cuales nacerán los juguetes, por su misma naturaleza están dotadas de una carga nostálgica, así como de añoranza del pasado. En esta muestra, Alejo utilizó objetos producidos masivamente que no han sido utilizados todavía, ya que se encuentran en estado de fabricación y sin salir todavía al mundo exterior, por lo que aún no cuentan con historia personal o anécdotas. Este valor hace que las figuras elegidas representen la idea de los objetos más que los objetos en sí. Una vez más, aquí, Alejo recurre a otra de las constantes en su trabajo, la de buscar el ideal platónico de las cosas. Es decir, el objeto que es genérico, el que los representa idealmente a todos. En esta serie, este punto parece más presente, ya que al mostrar las imágenes de los moldes y de las figuras en proceso, no se están dando las características propias de cada uno, sino la idea de la masividad, la falta de individualidad y de la producción en serie, la cual desencadena la producción de estos objetos, que al ser puestos en el mundo gracias al mercado, conseguirán sus propias historias y, a partir de éstas, los rasgos que los hagan únicos y no sólo parte de una fabricación en línea. Sin embargo, y por esta razón, Alejo me hace pensar en que a lo mejor la posible existencia de un mundo mejor es en objetos o seres que no han sido corrompidos por el uso, que no han tenido historia porque se encuentran en una especie de estado no nato.
Cada una de las seis imágenes presentes tiene un tema que lleva título. A partir de éstos es que se podrá acceder a este mundo mejor al que Alejo nos invita con su propuesta plástica: belleza, heroísmo, edén, orden y paisaje como paraíso. Para facilitar la lectura de sus imágenes y alcanzar su cometido, Alejo creó, para esta serie, un manual de apoyo, en el cual los valores que se tratan de resaltar se evidencian en los pasos a seguir por el observador para que a través de estas seis imágenes e ideas, la posibilidad de un mundo mejor éste más al alcance. El observador: 1 Considerará los usos y beneficios de la violencia. 2 Meditará sobre la idea de orden. 3 Meditará sobre la idea de progreso. 4 Relacionará la idea de orden y la idea de progreso en sus dos únicas permutaciones posibles. 5 Procurará neutralidad sexual en sus relaciones amistosas. 6 Meditará, reflexionará, comparará y presentará resultados.
De esta manera, Alejo nos da un parámetro para entender no sólo sus imágenes, sino para incitar a la reflexión del presente a través de los pasos a seguir; sin dar juicios de valor, nos exhorta a meditar y reflexionar sobre estos temas, que pueden significar el monstruo o la esperanza de la humanidad.
La técnica de Alejo es sorprendente: su manejo de la luz, la composición de las piezas y su estructura conceptual hablan de un artista sumamente comprometido con su trabajo. A través del trabajo que ha mostrado anteriormente, y que con esta exposición se continúa, Alejo demuestra una tenacidad e individualidad destacables.
FRANCISCA RIVERO LAKE
