Exposición Individualene 2002 - mar 2002· Por Carol Damian

Ernesto Barreda

Elite Fine Art

Una de las pinturas de esta exposición de obras recientes del maestro chileno Ernesto Barreda se titula La casa del sabio, y describe, en efecto, la atmósfera embrujada que impregna toda su obra. Cada casa, patio, habitación y vista que él presenta habla del pasado en imágenes llenas de recuerdos y cargadas de desconfianza. Cada uno ha sido testigo de pasajes de la vida y ahora permanece desierto y olvidado, un simple vestigio de lo que debe haber sido alguna vez una rica y privilegiada existencia. Para el espectador, ésta es una intromisión voyeurística en la vida de alguien, que es tan provocadora como misteriosa, y sólo la casa sabe qué sucedió. 

Ernesto Barreda nunca se ha contentado simplemente con especular sobre la vida sin someterla a un escrutinio intelectual y psicológico. Sus pinturas son vehículos para algo más que exploraciones formalistas; están cimentadas en la literatura, la historia del arte, narrativas cuasi personales y visiones surrealistas del pasado en el presente. Un ambiente natural preparado para atrapar a sus ocupantes o a sus fantasmas rodea la casa de soledad que por largo tiempo ha sido el tema de su obra. Aunque hay siempre evidencia de la presencia humana, rara vez aparece alguien, y si lo hace, como en Cuando la tarde languidece renacen las sombras (2000), se pierde en relaciones imposibles y sombras obscurecedoras. Los espacios interiores y exteriores son confusiones arquitectónicas y el paisaje es siniestro y amenazador. 

Exposición Individual: Ernesto Barreda — imagen 1
Ernesto Barreda. Los libros del primo, 2001. Óleo sobre lienzo. 139,7 x 139,7 cm./ 55 x 55 in.

Los ocupantes de sus casas solitarias no abandonaron los cuartos y patios en forma ordenada. Hay evidencia de precipitación y abandono. En La mudanza (2000), los cajones están abiertos y las cajas listas en el salón iluminado por una lámpara. Una chaqueta está colgada sobre una silla, y los jardines tropicales del fondo están preparados para entrar a través de un muro abierto, como si toda la escena estuviera en el proceso de volver rápidamente a la naturaleza. Los libros están desparramados por la biblioteca y las lámparas están encendidas para un lector ausente en Los libros del primo, (2001), una obra que también hace referencia a otros temas favoritos del artista: las pinturas de Velázquez y los maestros españoles del bodegón, traídos a ambientes modernos. En otras obras, monos deambulan sin problema por salones magníficamente encortinados, para hacerse cargo de su nuevo hábitat. Una sección de La casa vacía (2001), la que alguna vez fuera una elegante casa con graciosos arcos y un solitario sofá, está tan vacía que un caballo pace dentro de sus restos y las sombras invaden como presagio de fatalidad que se cierne con anticipación a algo extraño que vendrá. 

Ernesto Barreda ha demostrado una vez más su dominio del arte del realismo mágico para presentar un repertorio de recursos metafóricos, con el fin de expresar temas de identidad cultural, nostalgia y pérdida. La atmósfera que impregna cada obra está siempre cargada de misterio e imposibilidad y un toque de tristeza por lo que alguna vez fue y nunca más será.

CAROL DAMIAN

Ernesto Barreda, por Carol Damian | artnexus