Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas

Juan Cárdenas. El artista entre los espejos, 1988. Óleo sobre lienzo. 54 x 72,8 cm. Foto: Galerle Claude Bernard, París.

Monografíaene 2002 - mar 2002· Por Germán Rubiano Caballero

Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas

Un banquete para la gente conocedora de la gran pintura y el mejor dibujo de todos los tiempos y una excelente lección para los jóvenes que están comenzando a descubrir el legado indispensable de la historia del arte.

Por fin hemos tenido la oportunidad de ver en Bogotá una exposición retrospectiva de Juan Cárdenas (1939), uno de los artistas colombianos más importantes de los últimos decenios. Han sido, en total, cerca de 200 trabajos de toda su producción a partir de fines de la década de 1960. Aunque se pensó en un número más amplio y hubo algunas ausencias lamentables, el conjunto fue de todos modos sobresaliente. Un banquete para la gente conocedora de la gran pintura y el mejor dibujo de todos los tiempos y una excelente lección para los jóvenes que están comenzando a descubrir el legado indispensable de la historia del arte. 

Monografía: Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas — imagen 1
Monografía: Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas — imagen 2
Juan Cárdenas. Seven Side-Viewed Heads With Australopithecus, 1990. Charcoal pencil on paper. 14 x 17 in.*

Juan Cárdenas ha sido fundamentalmente un artista figurativo. En 1980 el artista escribió: "Si soy un pintor realista es porque esta actitud me permite tener una visión suficientemente elástica del fenómeno que opera en mi comprensión de la realidad. A favor de ello puedo integrar mejor los conceptos abstractos a la idea que tengo de los fenómenos objetivos y subjetivos. La especialización en las ciencias no autoriza una concepción global de la realidad; del mismo modo, las teorías extremistas en las artes impiden toda comprensión profunda de la naturaleza del universo". Sin embargo, el artista no ha dejado de admirar el arte abstracto y conoce bien las producciones de Mondrian y Albers. En muchas de sus composiciones es fácil descubrir junto a los personajes la organización del cuadro en términos de geometría, de estructuras, de ortogonales. A los elementos constantes de figuración o realismo y abstracción hay que agregar enseguida los variados temas que aborda y los diversos contenidos que presenta. A Cárdenas le interesan la filosofía, la ciencia, especialmente la genética, la historia en general, incluidas la historia de Colombia, la historia de la cultura: la literatura, la música y, evidentemente, las artes plásticas. 

Monografía: Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas — imagen 3
Juan Cárdenas. Estudios de esqueleto, 1995. Grafito sobre papel. 43 x 34 cm.*
Monografía: Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas — imagen 4
Juan Cárdenas. Nocturno, 2001. Óleo sobre lienzo. 46 x 183,3 cm. (Tríptico).

La muestra se exhibió por temas, a veces subdivididos para destacar diversos aspectos del mismo motivo, y áreas de trabajo. Las secciones se denominaron: "Geométricos", "Interiores geométricos", "Paisaje natural", "Autorretratos", "Grupos de personajes", "El dibujo (en dos espacios)", "Exteriores urbanos", "La caricatura (también en dos partes)", "Pintar pintando/El pintor en su taller", "La violencia", "Paisajes en secuencia", "Retratos", "Taller cubista y lo histórico". En cada uno de dichos grupos había cuadros excelentes y, claro está, llamaba especialmente la atención la abundancia de trabajos de los últimos años, incluidos varios de 1999 a 2001, así como el buen número de caricaturas posteriores a 1969 el año en que dejó de publicarlas en los periódicos del país y, por supuesto, casi todas desconocidas. Cárdenas es un magnífico dibujante y, por ende, un caricaturista sobresaliente. El colombiano pertenece a la estirpe de aquellos grandes del siglo XX relacionados con el dibujo caricaturesco: Orozco, Calder, Klee, Picasso, Dubuffet y Hockney, entre otros. Su producción puede ser graciosa y juguetona o incisiva y cargada de humor negro, incluso cuando se refiere a su propia figura. Y hay casos notables en los que borra las fronteras entre los dibujos anatómicos y la caricatura, como, por ejemplo, en Estudio de esqueleto, grafito de 1995. En varios dibujos, particularmente en aquellos que tienen que ver con la evolución Siete cabezas de perfil con Australopithecus, de 1990; Tres cráneos, dos caras y cuatro figuras, de 1999, etc., puede recordarse a Leonardo.  Cárdenas como el italiano, no sólo tiene un dibujo eficaz, sino que sus intereses por la realidad no tienen restricciones y llegan magistralmente a lo feo y a lo grotesco. 

Monografía: Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas — imagen 5
Juan Cárdenas. La carrera séptima según Rodríguez, 1976. Óleo sobre madera. 39,5 x 39,5 cm. Colección Banco de la República.
Monografía: Certidumbres y ficciones en la pintura de Juan Cárdenas — imagen 6
Juan Cárdenas. Mujer con zorros, 1979. Óleo sobre lona. 63,5 x 37 cm. Colección particular.

En el arte del país hay varios pintores y dibujantes que han hecho referencias a la historia del arte. Botero tiene prestigio haciendo citas de los grandes maestros. Cárdenas es, sin embargo, el caso más importante, tanto por la calidad y cantidad, como por la sorprendente variedad. En su producción se aprecia de todo: el arte del Renacimiento, el arte holandés del siglo XVII, algunos maestros del siglo XVIII, como Chardin; el siglo XIX en abundancia: Ingres, Manet, Degas, Whistler, Eakins, Sargent, y algunos colombianos decimonónicos como Antonio Rodríguez venido de España, Eustasio Barreto, Alberto Urdaneta y Ramón Torres Méndez. Además, y como ya se dijo: Albers y Mondrian. Con base en los títulos de algunos cuadros, se puede recordar más precisamente a Luca Signorelli, Andrea del Sarto, Leonardo, etc. Y los dibujos denominados Estudios están llenos de citas directas de Rafael, Miguel Ángel y Pisanello, entre otros. Recorrer la exposición de Cárdenas fue una hermosa experiencia. Fue ver una muestra contemporánea plena de referencias históricas. Y, además, de altísima calidad, pues, como siempre lo ha tenido claro, el artista sólo desea pintar el mejor cuadro, un trabajo como para el Louvre, y si no, lo borra y lo vuelve a comenzar, según sus propias palabras. (II apunte). Entre los temas tratados por Cárdenas sobresalen los paisajes, los retratos con muchos autorretratos y los relacionados con el taller del artista, en los que éste excepcionalmente falta o en el que hay una o varias figuras, a veces en apariencia muy concreta y otras a manera de apariciones, reflejos o imaginaciones. De los paisajes, hay varios con influencia impresionista, trabajados incluso con manchas y contornos difusos, aunque nunca con el colorido intenso y puro de Monet y su grupo. Hay varios que muestran con exactitud la luz del día y otros citadinos y con fondos de muros. Entre ellos sobresale uno de los últimos óleos: Nocturno, un tríptico de 2001, inconcluso, según el pintor, pero no porque no esté terminado, sino porque puede continuar luego del tercer panel que le da el título al paisaje y que en tres etapas se ha oscurecido. No es difícil pensar que en esta ocasión el artista hace una referencia al devenir y al ocaso de la existencia, así como es factible imaginar que los personajes fantasmales de muchas de sus obras nos recuerdan la fragilidad y la caducidad de la vida del hombre. En paisajes desolados y fantasmagóricos también aparece la violencia: Paisaje con animales, de 1999, y Cadáver, de 2000, entre otros. Óleos terribles que corresponden a una constante reflexión de Cárdenas que se ve incluso en algunos autorretratos: sobre la verdad de la muerte, a la que observa sin subterfugios. Mención especial hay que hacer de los retratos, en su mayoría de personajes desconocidos. Son de una gran variedad, pero en todos hay una nítida relación con el artista, no sólo en la mirada, sino en la forma como presenta a los personajes, en ocasiones con acentos manieristas, como sucede con Mujer al piano, de 1982, y Zoológico de cristal, de 1990. Un retrato fino y evanescente es Mujer con zorros, de 1979, y otro cargado de soledad y muy introspectivo es Retrato de mujer, un lápiz de carbón de 1983. De los muchos autorretratos de Cárdenas, pueden señalarse varios en los que aparece individualizado, o en su taller, rodeado de objetos o en compañía de algunas figuras. Entre los primeros sobresale Autorretratos, carboncillo de 2000, con seis retratos llenos de humor, en los que la solvencia de todos los recursos gráficos trazos y manchas deja al descubierto cuánto goza el artista burlándose de sí mismo. Y entre los segundos resulta admirable la calidad del Autorretrato sobre papel, óleo de 1971, hecho a los 32 años, así como la claridad meridiana y la composición impecable de El artista entre los espejos, óleo de 1988. Con esta obra también se llega al tema del taller del artista, el motivo más constante de la producción de Cárdenas. En este espacio tan misterioso como mágico, en el que pasa la mayor parte de su vida, surge el trabajo de este pintor y dibujante que tiene la certeza de que el mundo es pura ilusión, y está completamente convencido, pese a sus conocimientos y a su larga experiencia, de que su creación artística es solamente intuitiva. Según Juan Cárdenas: "Puede que yo hable mucho de ciencia, pero cuando me paro junto al lienzo y unto el pincel, queda todo atrás. He tratado de ser lógico cuando pinto, pero no puedo. Y si no fuera así, además, qué aburrido sería pintar. Uno nunca sabe lo que va a pintar. Por eso es que tapo tanto. En mis cuadros todo está borrado, tapado; hay toda una evolución, todo un proceso". 

*Obras que hacen parte de la colección del artista.

GERMÁN RUBIANO CABALLERO 

Historiador y crítico de arte.

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