Exposición Individualjun 2026 - nov 2026· Por Tiago De Abreu Pinto

Yolanda Andrade

Galería Memoria

En una de las películas favoritas de la fotógrafa mexicana Yolanda Andrade, se despliega un juego de espejos entre Petra von Kant y Karin Thimm, con la teatralidad característica de Fassbinder. La escena se respira de manera dilatada, casi como si estuviéramos leyendo una novela, revelando a un artista que no perseguía lo estrictamente cinematográfico, sino que, inspirándose en el teatro, exploraba la puesta en escena y el espacio como auténticos instrumentos dramáticos. De hecho, algunas de sus obras más potentes transcurren casi enteramente en un único interior, y esta aparente limitación espacial no es fortuita: se convierte en un recurso deliberado que potencia su fuerza dramática y convierte el espacio en un protagonista silencioso de la narrativa. No sorprende que Yolanda Andrade sienta un afecto tan profundo por esta película, pues en ella se perciben varias de las características que definen su fotografía. Sus imágenes parecen ocupar un territorio intermedio entre la estética cinematográfica y la teatral, un espacio que ella exploró directamente a lo largo de su carrera, por ejemplo, trabajando como fotógrafa de fotografía fija en producciones cinematográficas.

Lo anterior se evidencia en obras como la de un niño sosteniendo con las manos una serpiente delgada que desciende en una curva continua desde su cuello. La intensa mirada del niño se alinea con la cabeza del animal y es admirable cómo la composición sugiere movimiento, o más bien, la inminencia de este, como suele ocurrir en muchas de sus fotografías. Además, Andrade centra casi toda su obra en un único espacio: Ciudad de México, una elección de largo aliento que dota de coherencia y fuerza a su trabajo, de la misma manera que el confinamiento espacial intensifica las escenas en la obra de Fassbinder.

A este espacio dramático es a lo que intenta subrayar la exposición “cedemequis” en la galería Memoria. En la pequeña selección de imágenes, resulta curioso que incluso cuando la ciudad no aparece, ella se hace presente por elipsis. Es el caso de una fotografía que muestra una multitud compacta de jóvenes que llena el encuadre, formando una superficie continua de rostros superpuestos que se difuminan hacia un fondo indistinto, mientras, en el centro, un joven con dos pequeñas banderas sobre la frente interrumpe la uniformidad con su mirada fija, y cada rostro apenas varía, con ojos entrecerrados, cejas tensas y bocas cerradas bajo una luz plana.

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Yolanda Andrade, por Tiago De Abreu Pinto | artnexus