Exposición Individualjun 2026 - nov 2026· Por Sylvia Werneck

Vivian Caccuri

A Gentil Carioca

Hay artistas visuales que nos invitan más a escuchar que a mirar. Más aún, volver a aprender a escuchar. Para Vivian Caccuri, el sonido no es una ilustración ni un complemento de la visualidad, sino un campo de fricción, un territorio inestable donde la percepción, el cuerpo y la política se contaminan mutuamente. Escuchar se convierte en un ejercicio activo de toma de posición. En tiempos marcados por la aceleración de la imagen y la fragmentación constante de la atención, el sonido funciona como una fuerza que nos atrae al ahora y amplía nuestra experiencia de lo sensible.

La relación de Caccuri con la música es estructural y precoz. Proveniente de un entorno familiar imbuido de diversas prácticas musicales, su formación no se organiza en torno a un paso lineal entre campos, sino a una convivencia continua entre escuchar, tocar, componer, dibujar y construir. Esta indiferenciación inicial se intensifica a lo largo de su trayectoria, en la que la artista, también musicóloga y compositora, desarrolla esculturas sonoras, instalaciones y performances que relativizan las fronteras entre las artes visuales y la música.

Su práctica se desarrolla en la paradoja entre la materialidad minuciosa de las obras y la naturaleza inmaterial del sonido. Líneas, abalorios, bordados, redes, mosquiteros y soportes domésticos se trabajan con un cuidado pausado, a menudo a mano, evocando técnicas artesanales y temporalidades lentas. Esta materialidad contrasta con lo que ella busca captar: ondas sonoras, pulsaciones, ritmos, frecuencias. Algunas obras se acercan a verdaderos mapas visuales del sonido; otras parecen registrar su cadencia, su impacto físico, su insistencia en el cuerpo. En este contexto, el sonido no solo se escucha, sino que también se toca, se borda e inscribe.

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Vivian Caccuri, por Sylvia Werneck | artnexus