Con un recorrido de más de 120 piezas de cincuenta artistas, los curadores Pollyana Quintella y Yuri Quevedo lograron conformar en el Nivel I del Museo de Arte Latinoaméricano de Buenos Aires (Malba) la muestra “Pop Brasil: vanguardia y nueva figuración, 1960s-70s”, con obras provenientes de la Pinacoteca de São Paulo, algunas de las colecciones Malba y Costantini, otras más de la colección de Roger Wright centrada en la producción brasilera de las décadas de 1960 y 1970, una de las más relevantes de arte en Brasil, actualmente en comodato con la Pinacoteca.
La exposición tomó como base dos exposiciones de importancia crucial para el arte brasileño de esa época: “Opinião 65” (Opinión) y “Propostas 65” (Propuestas 65), celebradas al año siguiente del golpe militar del 64. Multitud y espacio público, Astros y astronautas, Deseo y trivialidad, Construcción, imagen y subdesarrollo, y El Happening de las Banderas, son los cinco núcleos que funcionaron como un mapa de ideas y modos de producir arte, generados en los artistas como forma de resistencia, como contexto y difusión de una cultura de masas que tuvo en la televisión un sesgo completamente popular. Al decir de los curadores, mucho pasaba en la calle o en entornos abiertos, ya que, por esas décadas, “los museos no estaban listos para las nuevas relaciones entre la cultura popular y el arte de vanguardia”, como sostuvo Quintella. Mientras que Quevedo señaló una diferencia estructural entre ambos países: “Argentina tenía una escena cultural más grande desde inicios del siglo XX. Para Brasil es como el comienzo de una industria cultural, de las industrias editoriales, de los teatros”.
Tomar el concepto del pop para referirlo a las distintas escenas sudamericanas de esa época, es hablar de un contexto diferente del consumo evidenciado en el pop norteamericano, donde existía un desenvolvimiento más fuerte de la industria, con obras que expresan una relación con la sociedad de consumo más directa. Porque la expansión de la Guerra Fría en América Latina tuvo una avanzada generalizada de gobiernos generados por golpes cívico-militares, que creó una resistencia por parte de los intelectuales, quienes tuvieron en el Che Guevara un ícono del héroe multiplicado por miles de reproducciones. Las imágenes que circulaban en las historietas, en los periódicos, o el fotoperiodismo, y sobre todo la influencia de programas de TV, generaron fenómenos de masas y nuevas formas de interacción entre vanguardia y entretenimiento. Los festivales televisivos de música popular lograron audiencias multitudinarias y permitieron que artistas como Chico Buarque, Caetano Veloso y Gilberto Gil se convirtieran en íconos nacionales. Movimientos culturales como Tropicália o Cinema Novo contribuyeron a forjar el culto a las celebridades, tanto del espectáculo como de la música popular, el fútbol, y los “héroes” de la política.
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