El artista cubano Osvaldo González inauguró “Diario” en la Galleria Continua, su primera exposición individual en São Paulo. La muestra –que sigue a otras presentadas en París y San Gimignano– es, en sus palabras, “como un organismo: son los puntos altos de mi trabajo y, desde luego, los ecos de una estudiada producción”. Explica, además, que fue con la intención de convertir el registro en imagen como surgió la idea de esta muestra, y que es el diario, en sentido figurado, “más que recuerdos asociados a lo anecdótico –en un sentido pintoresco–, lo que permanece en mí es la experiencia del espacio. La arquitectura tiene una capacidad muy particular de quedarse en el cuerpo, casi como una sensación física”. “Diario” es el pretexto para el registro de sus experimentos en arquitectura. Aunque su obra ya se ha expandido al formato de instalación, aquí solo hay cuadros bidimensionales. Con obras creadas a partir del universo de su atelier y de sitios con los que crea una empatía, o donde surge una historia, el acto perceptual se vuelve el foco principal. Es hacernos notar “la manera en que la arquitectura organiza el vacío, como la luz se posa sobre el concreto”, añade el artista.
La cinta adhesiva se utiliza como su único material. El artista estudia las cantidades y los tonos para lograr el sombreado necesario y el claro-oscuro deseado. Él filtra y dibuja con la luz, una habilidad que le valió su participación en Residency Unlimited en 2018, en Nueva York, y ganar el premio de adquisición en la categoría de artista emergente en la Feria de Arte Zona Maco, en México, ese mismo año.
La elección de un material inusitado, empleado cotidianamente en el ámbito de una galería, es, para González, una forma de insubordinación y de apertura hacia otros sistemas visuales. Tal y como lo hicieron una pléyade de artistas célebres como Duchamp, Ai Weiwei y Vik Muniz, que asumieron la osadía de operar con materiales inusuales, orgánicos, comestibles o de la vida diaria. El público en general se encanta con la misma vehemencia que el intelectual conocedor. El scotch tape había sido reconocido con gran entusiasmo por el pionero del neoplasticismo de Mondrian, y para el cual una de las tareas del arte era crear esa subversión entre el mundo real, el concreto y el representado.
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