¿Y para soñar, hay que tener deseo? Sin dudarlo, la exposición “O trabalho e os dias” (El trabajo y los días), que se exhibió en septiembre y octubre de 2025 en la Galería Lume de São Paulo, nos ayuda a responder a esta pregunta, ya que queda claro en ella que el deseo es el impulso del sueño.
Marilá Dardot, artista brasileña, impulsa no solo sus sueños, sino también los de quienes participan en sus obras y en sus días, en una muestra con un conjunto de cinco obras, en las que se ve a una artista comprometida a contar los deseos de una alteridad unida por los sueños.
En Sonho encarnado (2025), la artista, en recortes de lino de diferentes tamaños y colores, inscribe, utilizando un pincel con óleo, un conjunto de fragmentos literarios que hablan sobre el sueño y las posibilidades poéticas para soñar. Comparte de Olga Savary, por ejemplo, la frase “y yo vivo, invento y sueño”. Dardot vive, inventa una agitación cromática fluida y de palabras que nos ayudan a perseverar en el sueño como práctica y como bandera. La artista, junto con un colectivo de autores, devuelve al sueño, al unísono, su sensibilidad, pero también su lucha aguerrida.
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