“Cantar, comerte a besos”, “Dignidad y respeto”, “Sentir tu peso”, “Sin olor a miedos viejos”, son algunas de las frases que Iván Argote ha hendido en una mezcla de yeso coloreado, con el cual ha rellenando, en un gesto poético y contundente, ínfimas grietas urbanas en el exterior de la galería Albarrán Bourdais en la ciudad de Madrid, donde celebra su segunda exposición individual, titulada “Una lucha de paisajes”. La muestra presenta nuevas piezas de series recientes como Clouds (Nubes), Cracks (Grietas), Prints (Huellas) y Breathings (Respiros).
Sus particulares “Nubes” son pesados arcos de cemento dorados que penden del techo de la galería, llevando inscritas por ambos lados poderosas palabras, tanto en inglés como en español; leemos: CUERPOS, MANOS, MEMORIES, JUNTXS, WE, OUR, atesorando las primeras claves para iniciar la lectura de la exposición.
Con clara vocación para comunicar su enorme universo sensorial y llevarnos al incómodo pero necesario lugar en el que nos cuestionamos la literalidad de aquello que leemos/sentimos, la coherencia discursiva en el trabajo de Argote puede entenderse como un epílogo, una recapitulación cada vez más compacta y madura de sus intenciones. Iván Argote nos interpela siempre en mayúsculas, con frases que pueden ser leídas desde la complacencia hasta la irreverencia que paradójicamente albergan.
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