Exposición Individualjun 2026 - nov 2026· Por Andrés Cordón

Ishmael Randall-Weeks

La Galería Rebelde

El Centro Cívico de la Ciudad de Guatemala es un conjunto de edificaciones arquitectónicas construidas entre las décadas de 1950 y 1960, conformado por diversas estructuras de tipo modernista, que fue concebido bajo la impronta de la renovación y la reestructuración para romper con los cánones y derroteros estéticos tradicionalistas del país. En su dimensión estructural arquitectónica, la ruptura llegó por la implementación de un concepto funcionalista que se alejó del flujo de las estéticas colonialistas y neoclásicas, que, simbólicamente, seguían asociadas a la historia supresora y dictatorial del país. A esto se unió la necesidad de reconducir la historia hacia nuevos campos de expresión artística, por lo que, dentro del proyecto planteado, se dio espacio a la realización de obras de arte de carácter monumental que ayudaron a reafirmar el compromiso con la libertad expresiva, cimentado en los diez años del período revolucionario (1944-1954). Partiendo de la premisa de una nueva narrativa de identidad y pertenencia ciudadana, se incorporaron al proyecto, para la ejecución de estas integraciones murales, nombres de peso dentro de la escena artística guatemalteca que, hoy en día, junto con algunos otros, continúan siendo los pilares de la expresión moderna del arte plástico guatemalteco: Carlos Mérida, Dagoberto Vásquez, Roberto González Goyri, Guillermo Grajeda Mena y Efraín Recinos.

En “Parábola”, exposición individual del artista peruano Ishmael Randall-Weeks en La Galería Rebelde, el artista realiza una reflexión de la condición humana a través de su existencia en el espacio habitable, abordando un discurso que se alimenta de conceptos como la educación, la transformación y el desarrollo urbano. A través del uso de materiales como rocas semipreciosas –lapislázuli, jaspe o turmalina–, en conexión con el acabado rústico del metal, con claros guiños a la materialidad ornamental y formal del modernismo latinoamericano y, en este caso puntual, el modernismo arquitectónico del Centro Cívico guatemalteco –además de la implícita conexión con las tradiciones de las culturas precolombinas–, el artista crea todo un posicionamiento crítico alrededor del cambio. Esto, no solo en un sentido conceptual, sino en la misma naturaleza mutable de las piezas, como es el caso de Carbon Sunset Biombo, en donde el visitante puede ver su reflejo fracturado, o quizás, reconfigurado, a través de una estructura compuesta de diversos paneles móviles de espejo intervenido que se sostienen por una muy bien pensada armazón metálica que se ancla a la pared, como las ya antes mencionadas integraciones plásticas presentes en el conjunto arquitectónico.

Las referencias a las identidades constructivistas locales continúan en piezas como Formalismo cívico, con una influencia material palpable de las expresiones artísticas realizadas por los maestros guatemaltecos en las edificaciones del conjunto arquitectónico. Su propia dimensionalidad posee el Formalismo Pok-Ta-Pok, un políptico conformado por dieciséis piezas de dimensiones idénticas. Cada una de ellas posee su propia identidad y posibilidad de pertenencia dentro de una composición reconfigurable al gusto, alimentada conceptualmente por el ritual sagrado del juego de pelota maya, el cual se encuentra enlazado al mito del Popol Vuh, en donde los héroes gemelos vencen a los señores de Xibalbá, pero que, también, nos presenta un sincretismo visual con la adición de incrustaciones de lápices y cuadernos representando el adoctrinamiento a través de la academia.

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Ishmael Randall-Weeks, por Andrés Cordón | artnexus