Exposición Individualjun 2026 - nov 2026· Por Carlos Jiménez

Gonzalo Lebrija and Jorge Méndez Blake

Travesía Cuatro, Madrid

Un faro del fin del mundo, un faro en Finisterre, en Galicia, en el extremo noroeste de España, ha unido, por primera vez, que yo sepa, a dos magníficos artistas mexicanos que, aunque contemporáneos y coetáneos, no habían tenido hasta ahora la oportunidad de realizar juntos un trabajo artístico tan ambicioso como este. Doy por hecho que ambos han aportado por igual a su realización, pero creo que en este proyecto primó el interés de Jorge Méndez Blake por la literatura y las obras seriales. No solo porque el faro es un tema muy literario, con antecedentes en las fogatas en lo alto de acantilados que guían a los marinos en la Ilíada y la Odisea, y con hitos tan significativos en la literatura moderna como El faro del fin del mundo, la novela póstuma de Julio Verne, publicada en 1901. También lo es porque la inversión radical de la visión clásica del faro que propone La niebla que nos rodea y nuestra luz nos encierra en ella, el video digital proyectado en una de las salas de la galería, inspirado, a mi juicio, en una obra maestra de la literatura dedicada al faro. Me refiero a la novela En el faro de Virginia Woolf.

El faro está diseñado esencialmente para que se vea y, subsidiariamente, para que desde él pueda verse el mar que se extiende ante él. En este video, en cambio, el faro es un faro introspectivo, un faro que se mira a sí mismo, como en un espejo. Lo demuestra el hecho de que está grabado desde el punto de vista de la luminaria o fuente de luz del faro, por lo que puede mostrarse desde adentro cómo va girando la pantalla cilíndrica de cristal que lo protege y regula sus emisiones. Por esta razón, no resulta caprichoso asociar esta inversión radical de la visión del faro con la inversión radical de la estructura narrativa tradicional que ocurre en la novela de Woolf. Esta novela no es una novela extrovertida que narre, en una cierta secuencia, los acontecimientos y los hechos protagonizados o padecidos por sus personajes. Es, por el contrario, una novela introvertida que narra exclusivamente lo que sus personajes sienten y piensan para sí. Entrelazado con lo que piensa de todos ellos, una narradora omnisciente, capaz de penetrar en la vida interior de sus personajes y sacarla a la luz. Algún crítico literario afirmó que la autora de En el faro “salta de una conciencia a otra, sin hacer ruido”. Como lo hace el haz de luz proyectado por el faro, que se desliza sobre el paisaje, en sombras que lo rodean, sacándolo a la luz sin hacer ruido.

Esta asociación es reforzada por el audio y los correspondientes textos que en este vídeo acompañan el flujo de imágenes. Es el registro de los diálogos de unos marineros que escuchamos, pero nunca vemos. El conjunto carece de la unidad narrativa tradicional, al igual que la novela de Woolf. Leamos algunos de ellos:

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