Exposición Individualjun 2026 - nov 2026· Por Alberto Barral

Elda Cerrato

Galerie Lelong, Nueva York

La exposición de Elda Cerrato en Galerie Lelong reúne el legado de 1965 a 1976 de esta artista, quien emigró de Italia a Argentina con su familia en 1942, cuando solo tenía diez años. Comenzó a exponer en 1962 y desarrolló su estilo durante esos primeros momentos, influenciada por sus interpretaciones de las ideas místicas de George Gurdjieff; más tarde, añadió una serie de composiciones más complejas que presentaban viñetas de multitudes de las masas pobres y desplazadas, en obras que ilustran las convulsiones del ambiente político que se vivía en la región en esa época.

Su serie Beta Being (Ser Beta) explora temas de energía cósmica y de entidades metafísicas. Estas piezas reflejan su interés inicial en la intersección entre la ciencia, la espiritualidad y el arte. Comunicación del Ser Beta (Entes Extraños. Epopeya del Ser Beta), de 1970, y Mute de dos antes (o Comunicaciones del Ser Beta) presentan misteriosas formas geométricas en colores vivos. En la Bienal de Venecia de 2024 había un pabellón dedicado a artistas italianos que vivieron y trabajaron durante gran parte de sus vidas fuera de Italia. La obra de Cerrato estuvo representada por una pieza parecida a estas dos: Maternidad (1971), representaciones de formas en el espacio, con figuras geométricas similares sobre un fondo dorado, que evocaba las pinturas bizantinas.

Durante las turbulentas décadas políticas de los años sesenta y a lo largo de los ochenta, en Latinoamérica y en particular en Argentina, era natural que la obra de Cerrato adoptara una postura más política. La artista incorporó a su obra imágenes que demostraban su enfoque en cuestiones de injusticia social, violencia y la imposición de la represión colectiva. Geohistografía: La dominación, de 1975, tiene una hilera de dictadores en la parte de abajo del plano de la pintura, todos con gorras militares, excepto el calvo, lo que añade un toque de ironía humorística. Al observar más de cerca, las caras se ven tan similares que el espectador podría pensar que hay una estrecha relación entre ellos o que son variaciones de un patriarca original. En la mitad del lienzo colocó el diseño más grande, que incorpora diferentes etapas de mapas, multitudes trabajando en los campos, rascacielos y equipo mecánico, que destacan, mediante los colores rojo y azul en mapamundis, la relación entre las explotadas masas trabajadoras y el aparato de la industrialización. Sus obras de este periodo, como La dominación (1975) y La memoria en los pliegues IV (1988-99), reflejan su compromiso con temas de soberanía territorial y de conflicto de clases. Una obra particularmente llamativa es Para una imagen de la mujer (Serie de la realidad) (1975-1976), en la que el plano de la pintura superior es rojo y está lleno de hombres que parecen líderes revolucionarios, retratados sobre un sector verde similar, aunque más fluido; de mujeres que son la versión femenina de los hombres rojos, y en el centro flotan cuatro círculos en un área gris que muestra mujeres en los papeles de una mujer moderna en la sociedad revolucionaria: campesina, madre maestra y ama de casa. Cerrato contradecía de manera clara lo que vio como continuación de la lucha de las mujeres por la igualdad y el reconocimiento en una sociedad que, independientemente de la convicción política, todavía se adhiere al sistema patriarcal.

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Elda Cerrato, por Alberto Barral | artnexus