Exposición Individualjun 2026 - nov 2026· Por Caridad Botella

Carlos Medina

Alonso Garcés Galería

La exposición “Geometría invisible” de Carlos Medina, con la curaduría del director de la galería, Reinaldo Annicchiarico, forma parte de la celebración de sus cincuenta años de carrera artística. Es, de hecho, su primera exposición individual en Colombia. Considerando la trayectoria del artista, su procedencia del país vecino y la importancia del movimiento geométrico abstracto en Venezuela, nos encontramos ante una exposición claramente histórica y museal. La exposición cuenta con tres series: Neutrinos espaciales (2001-2025), La suite de Guadalajara (2009-2012) y Superficies en niveles (2011-2015). Medina pertenece a la generación que supone una evolución del movimiento, incorporando la cotidianidad, el movimiento y otros aspectos, como es el caso de su obra. Además, como podemos leer en el texto curatorial, en Medina se establece algo que acompaña todo el recorrido: “Hoy, su investigación se centra en lo que él mismo define como ‘la interpretación esencial e imperceptible de la naturaleza y el universo’”. Largo es entonces el recorrido entre los inicios y la exploración y el desarrollo de un lenguaje que, aunque deriva de normas, manifiestos y convicciones, ha sido fiel a sus propias inquietudes. En este caso, los caminos se cruzan entre la geometría, la ciencia, la naturaleza y la poesía.

Acercarse a la obra de Medina no solo nos lleva a la Venezuela del modernismo, sino también al constructivismo ruso, vanguardia que el artista abrazó como referente por llevar la escultura al plano de la estructura y del espacio. Caminamos por un arte que aspiró y aspira al universalismo de fenómenos más allá de las fronteras, a reflexiones perceptivas concretas, materializadas en el espacio, el tiempo y el movimiento congelados. Medina indaga fenómenos efímeros de la naturaleza o partículas fantasma del universo, generando una escultura que, a partir de la desmaterialización, construye la materia de algo que nunca vamos a poder apreciar con nuestros ojos. El artista geometriza la naturaleza, como las hojas, las gotas y el rocío de la mañana, manifestando la perfección de lo que precede a la creación artística y haciéndola visible a través de distintos materiales. La sala principal de la galería aloja la instalación Neutrinos espaciales. Parece que el artista estuvo interesado en estas partículas antes de que la ciencia lograra registrarlas. Estas partículas subatómicas, invisibles, sin carga, que vienen del Sol y atraviesan la materia sin que nos demos cuenta, cobran vida en una instalación que desafía la gravedad y representa un espacio y un tiempo imposibles en la realidad. Deambulamos por un mundo que nos es negado: experimentar con la percepción humana. Con nailón, esferas de acetato y cuerdas elásticas, las partículas, ahora perceptibles, flotan en el espacio, dialogando con la arquitectura e interpelando al espectador. ¿Cómo sería habitar el mundo microscópico? ¿Es lo invisible y lo imperceptible parte de nuestra consciencia? Como una explosión, la dirección de las piezas va hasta las paredes, de las cuales cuelgan diez obras de la serie Neutrinos dimensionales (2025) y cinco obras de la serie Círculo neutrinos, piezas escultóricas de pared. En la nave de la sala, el color negro es protagonista, pero cuando las ondas alcanzan las paredes, aparecen el blanco y el gris, ampliando así las posibilidades de superposición de color. Desde lo plano y bidimensional a lo tridimensional, Medina nos adentra en la experiencia completa del vacío y de lo lleno, del movimiento y de la quietud, en una composición completa, una partitura de notas que flotan y vemos sonar en el vacío del silencio. Por esto, la poesía se abre camino entre la naturaleza, la geometría y la ciencia; es la visión del artista la que piensa el espacio como elemento conector de las piezas; es ella la que hace posible este otro componente que suele estar lejos de la abstracción.

En otra sala nos recibe La Suite Guadalajara, un universo blanco de un minimalismo cromático que ha permeado toda la arquitectura. Los materiales industriales, PVD, MDF y pintura acrílica se retuercen en formas geométricas sobre el plano, generando un baile de formas que crean curvas, como virutas gigantes que cobran vida y se paralizan antes de abandonar la superficie. Para terminar, la última sala contiene Superficies en niveles, una serie de obras con figuras blancas y negras cortadas sobre el plano. Lo que podría haber sido solo pintura y representación ahora se transforma en escultura con un mero gesto de rotación y de color.

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Carlos Medina, por Caridad Botella | artnexus