Con los mismos propósitos con los que comenzó su carrera a fines de los años 80 del siglo XX, sumando algunas variantes y recurrencias hasta la actualidad, Alicia Herrero volvió a mostrar su notable capacidad para trasladar datos y estadísticas a sus obras, tanto bidimensionales como tridimensionales. Haciendo señalamientos que ya enuncia el título de la muestra “Inequidad, desplazamientos, ondulaciones”, celebrada en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (MNBA), y montando una gran instalación en la sala de muestras temporarias, con la curaduría de Mariana Marchesi, directora artística del museo. Construida por distintos núcleos, sostiene un repertorio de imágenes materializadas como objetos tridimensionales y en pintura, en un plan que pasará a integrar la colección institucional del MNBA, a la que se suma Mise à nu, una escultura donada por la artista en 2021, cuando fue distinguida con el Premio Nacional a la Trayectoria Artística.
La primera inclusión de los datos dentro de la obra fue una muestra individual en el influyente Instituto de Cooperación Iberoamericana en 1998. Tomó los datos de unos jarrones de porcelana de la casa de subastas internacionales Christie’s, a los que asignaba un patrón promedio por cada pieza; todo lo que era más caro que esa media se estiraba solo en la horizontalidad. Los precios operaban hasta una cuasi desaparición, ya que la porcelana más cara medía 5 metros y medio. El mercado del arte, la crítica institucional y señalamientos muy propios de esa década, con datos de la economía, observados a partir del precio del mercado del arte y de los valores a los que se vendían las obras en casas de subastas.
Las invitaciones a la Bienal de La Habana y una serie de viajes y muestras individuales preparan otro señalamiento que acá se reitera. Los repasadores blancos de rayas en los costados, aliados de la limpieza del hogar, han mantenido un lugar especial en su obra, al principio para dar cuenta de lo femenino acorralado por la cultura dentro de la hegemonía masculina, como en la muestra “Violaciones Domésticas”, celebrada en el Espacio Giesso, Argentina y Manzana de la Rivera, Paraguay, que tuvo su espacio en la reciente exposición con el mismo título, celebrada en el Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA). Compartida con dos artistas, en esta exposición se acude a sus obras de los años 90, donde los utensilios de la economía del hogar se transforman en signos de adhesión a las luchas de liberación femenina. Declaró recientemente: “estudio todo lo que construye el precio y el valor de una obra en el mercado del arte”.
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