Constituye un evento excepcional, en cuanto a magnitud y resultado, la muestra que desde el 1 de mayo hasta el 4 de septiembre 2022 ocupa el segundo piso, las escaleras y los jardines del Castillo de Chambord y el espacio público del Dominio. Intitulada “Desbordamientos. Pablo Reinoso” (Débordements. Pablo Reinoso), es el resultado del uso amplio de la imaginación, recursos ilimitados y materiales nobles.
Nacido en Buenos Aires en 1955 y radicado en Francia desde 1978, Pablo Reinoso es un artista multidisciplinario. El proyecto del castillo, iniciado en marzo del 2020, se vio colmado de situaciones externas aleatorias, como la epidemia, varias tormentas, e incluso la restauración del castillo. Fue necesario articular las obras a la paisajística y a la arquitectura renacentista del Dominio. Las piezas en general se manifiestan como variantes de un concepto original, y con la intención de una revalorización del mundo vegetal, una referencia que se ratifica en Árbol aumentado (Arbre Augmenté), de 2019.

Los títulos sugieren paralelismos formales o acciones. No remiten a una designación explícita. Entrelacs, de 2022, es una obra impresa que recubre los andamios externos de los muros en restauración; es una pieza entre realización monumental y dibujo frágil. Pablo Reinoso da respuesta con este símbolo a una colonización intencional del espacio. En algunas de estas obras se ven soportes y otras formas de artificios. “Son métodos para prolongar la vida. Tan necesarios para existir, como para los humanos lo son todo tipo de prótesis”, sostiene el artista. Con Still Tree, de 2019, perteneciente a la serie de árboles aumentados, busca determinar un punto de encuentro, de diálogo, de selfie.
Entre las cincuenta piezas diseminadas por todo el lugar, podemos remarcar, Revolución vegetal, según Leonardo (Révolution végétale, d’ après Leonard), de 2022, donde cada peldaño se vuelve vegetal, rama, árbol. La obra hace referencia a los croquis de Da Vinci y evoca la escalera de doble revolución. La gran palabra (La grande parole), de 2022, fue especialmente diseñada para la muestra, y está asociada con la serie de los bancos hablantes (Talkings benches). Con Mirador Bosque, de 2018, hace alusión al que mira al bosque: modelo de sillas altas que permiten un momento de descanso, variantes gigantes de la mecedora.
Fuego de cualquier madera (Feu de tout bois), de 2022, fue realizada en hierro fundido. Es una locución verbal que sugiere emplear todo tipo de medio para llegar a un objetivo. Es un ejemplo de transmutación, pues figura entre los troncos una salamandra que el artista reprodujo especialmente de manera realística. Este animal es uno de los símbolos de Francisco I, quien finalizó el proyecto del castillo. Fue importante integrarlo a la instalación por su simbolismo asociado a la protección, el combate y el fuego.
En las tintas ejecutadas este año destacan sujetos evocadores como aire y fluidez, sobriedad y voluptuosidad de las formas biomórficas, explícitos en obras como Eclosión y Vibraciones, que provocan una reflexión en la búsqueda de una armonía cercana a la obra total. Es en estos últimos años que esta reflexión ha sido traducida en su forma plástica en torno a arborescencias; tanto Still Tree como Uprooted pueden leerse como desarraigos. Así como el artista presentó Articulaciones, una obra temprana del 1969, redimensionada, presentó obras nuevas creadas específicamente para la exposición, como la serie Respirantes.
Es a partir de una relación armónica entre naturaleza y cultura que el artista ha preparado su exposición, invitando a los visitantes a repensar la necesaria colaboración entre el hombre y su entorno. Los visitantes pueden establecer un diálogo formal con sus piezas escultóricas otorgándoles distintas posibilidades de uso y observación, lo que hace parte de los últimos avances en su práctica artística.
En paralelo con este monumental trabajo, tuvo lugar la primera exposición personal de Reinoso en la galería Xippas de París, del 19 de mayo al 23 de julio de 2022. Junto con otras piezas históricas, presenta Le Soleil (El Sol), una obra en bronce y madera realizada en 1993; entre El Virapita (1975) y las primeras Articulaciones, ofrece con estas dos muestras un recorrido por toda su carrera.
En paralelo con el muro de la galería, una mezcla de cuerdas y de ramas crece también, pero sobre papel, los Entramados (Entrelacs), expresando un retorno y reconsideración del mundo vegetal. Posiblemente son ejemplos que se asocian al subconsciente y a la idiosincrasia de lo viviente. Ajustados al ángulo de la entrada en la muestra de París, figuran originales en tinta de estos Entramados (2021), que fueron presentados por primera vez en la galería Xipas de Ginebra, en 2021, junto con la serie novedosa de pinturas en tinta china.
Así como en otros momentos, Pablo Reinoso se adentra en la fragilidad de los elementos: agua, aire, fuego, principalmente, y, finalmente, la tierra, el enclave sutil donde todo se sostiene. Algunas obras ya realizadas han enriquecido su propuesta para Chambord, pero el conjunto fue especialmente pensado en resonancia con los espacios externos e internos del castillo: la instalación en los jardines, las chimeneas y la escalera central.
Con autenticidad, y adaptadas a la dimensión del gigantesco espacio y los muros sobrios, las piezas se adecuan y provocan la sorpresa, tanto por su originalidad como por su realización estética, en el refinado marco en el que habitó Leonardo da Vinci.
SUSANA SULIC
