“Si nada pasase, no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente”. San Agustín (Confesiones, XI, XIV, 17) (1)
San Agustín plantea esta reflexión sobre el existir y el presente para invitarnos a ser conscientes del instante que se vive. De cierta forma, es esta la idea que resuena en la exposición “Un lugar en el presente” de los artistas Alexander Wtges y María Camila Bernal (Remedios), curada por Loliett M. Delachaux. Esta nos invita a tomarnos un momento y dejar de pensar en el futuro o en el pasado para disfrutar del hoy, haciendo uso de obras como detonantes de emociones, reflexiones y recuerdos, que nos ofrecen la posibilidad de vivenciar el momento actual. Ese, donde coexisten las memorias que las piezas evocan.
Esta invitación no sería posible sin el espacio que resguarda y permite este encuentro, uno de los más longevos dedicados al arte en El Salvador, la Galería 1-2-3, fundada en 1971 por María Celia de Cohen.

La exposición “Un lugar en el presente” nos permite conocer la obra individual de cada artista. Las piezas de Wtges nos muestran infinitas composiciones, con sus territorios geométricos como espacios fragmentados que se reconstruyen de maneras rítmicas y ordenadas, a través de formas que parecen insinuar una gráfica personal. En ellas, se podrían percibir las influencias estéticas del cinetismo latinoamericano y el universalismo constructivo de Joaquín Torres García.
Remedios, por su parte, nos invita a adentrarnos en una selva espesa, como si estuviésemos ante un collage de planos, personajes, follajes, insectos y otros elementos. Sin dudas, esto nos recuerda la superposición de hojas, ramas, arbustos, árboles y animales que se observan cuando se camina entre la vegetación. Sus obras parecen fragmentos de una aventura que nos invita a ir un poco más allá, como si se tratara de un viaje por una selva tropical imaginaria, fantástica, mágica, que solo existe en nuestros sueños, y donde hay un tesoro por descubrir.

Pero lo más interesante de esta exposición son las obras que crean juntos, donde fusionan estas dos estéticas que parecen contradictorias cuando se observan individualmente, con las que construyen metafóricas formas de armonía.
La disposición para construir en conjunto es un valor para tomar en cuenta en la reflexión, pues el ejercicio de co-construcción y mutua intervención exige la convivencia de distintos factores. Y no suele ser fácil, pues son dos maneras diferentes de hacer arte que han colisionado para generar una composición única y profundamente equilibrada.
Estas piezas son en especial relevantes en un contexto como el salvadoreño, que destaca internacionalmente por la inseguridad y la violencia (2). El proceso de producción de Bernal y Wtges es un ejemplo de co-construcción armónica entre dos formas de crear que parecen contradictorias, pero están dispuestas a invadirse mutuamente, construyendo un diálogo en el proceso y consiguiendo un equilibrio como resultado. Esto debería ser un objetivo de la sociedad salvadoreña.
Y aunque estos índices se han reducido, sigue siendo un país marcado por una historia de contiendas y conflictos políticos que repercuten en lo social y económico. La alta criminalidad ha propiciado la desconfianza en el otro, lo que se ha visto reflejado en las diversas y abundantes medidas de protección en la capital, las cuales, lejos de provocar la sensación de seguridad, pueden llegar a ser inquietantes. Y aunque existe una enorme cantidad de personas amables y el trabajo colaborativo es parte de la cotidianidad, como en cualquier otra sociedad, estas situaciones han marcado la imagen del país internacionalmente y, a su vez, la vida de los salvadoreños.
Es importante mencionar estas particularidades del contexto local porque contrastan de manera positiva con la propuesta que nos ofrecen Remedios y Wtges. Gracias a esta exposición, y a la presencia de reflexiones como las que brindan estas obras dentro del territorio salvadoreño, podemos ver la enorme necesidad que tiene esta sociedad de construir colaborativa y pacíficamente un futuro más armónico.
NOTAS
1. Obras de san Agustín. II. Las confesiones. XIV, 17. BAC. Madrid. MMII.
JAIME IZAGUIRRE
