Exposición Individualdic 2022 - may 2023· Por Isaura Ruiz

Marcela Armas

Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil

El Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil muestra el trabajo de la artista Marcela Armas (Durango, 1976), a través de una selección de trece proyectos, curados por Mauricio Marcin. El trabajo de Marcela Armas ha sido expuesto en Estados Unidos, Canadá, América del Sur, Europa, Rusia, China y la India, y esta es una interesante muestra de veinte años de trayectoria.

La artista tiene como finalidad llamar a la reflexión sobre las maneras en las que la energía, sus usos, su gasto, configuran la ética de un modelo social, político y económico sustentado en un sistema voraz de producción y consumo.

Exposición Individual: Marcela Armas — imagen 1
Marcela Armas. Tsinamekuta, 2016-2021. Instrumento de viento para exploración y re-escritura del campo magnético de la roca. Cortesía Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil.

Mediante esta premisa, las máquinas y los artefactos que la artista crea tienen el objetivo de cuestionar el capitalismo y su impacto. A la par, tiene un gran interés por la recuperación y el cuidado de los saberes ancestrales y comunitarios como forma de contrarrestar el avance negativo de la extracción de minerales, o de la agricultura sin sustentabilidad, que pueden ser depredadoras de ecosistemas enteros. Se arrasa por igual con la flora, la fauna y los seres que habitan estas regiones.

Al iniciar el recorrido de la muestra, aparece de manera llamativa la obra I-maquinarius (2008), conformada por una cadena industrial, un motor, un sistema de lubricación y petróleo.

Por medio de este combustible, se genera la forma invertida de la república mexicana. Esta obra surge durante el momento de la discusión legislativa sobre la reforma energética, que debatía las maneras de explotar y privatizar los hidrocarburos nacionales. La obra muestra un proceso que ilustra de manera contundente lo que este recurso implica para el país, y es también una obra multidimensional en la que intervienen la mirada, el sonido, y hasta el olfato, al hacerse presente el olor del petróleo que se reutiliza constantemente y que va chorreando y manchando todo alrededor.

Otra obra que destaca es Cenit (2007), que forma parte de la Colección Jumex. Esta obra se compone de una maquinaria que dibuja, mediante una manguera de plástico, la silueta de una ciudad imaginaria mientras que una bomba hidráulica va llenando la manguera con aceite automotor usado, y el dibujo se va configurando de manera paulatina. La pieza hace visible la dependencia de las megalópolis del uso desmedido de combustibles fósiles y sus derivados.

En la obra Noches incandescentes, vemos una serie de 25 cajas de luz con grabados realizados a partir de fotografías satelitales de crecimientos urbanos del mundo. La perspectiva cenital crea una similitud con el cosmos y los astros.

Irónicamente, la contaminación lumínica generada por las ciudades impide cada vez más observar el cielo. Esta contaminación visual ha sido un cambio drástico y da cuenta de la cantidad de energía que las ciudades exigen para su existencia, y cómo esto, entre otros factores, ha generado fenómenos como el calentamiento global.

La idea de progreso y de desarrollo ha sido antropocéntrica, y mientras que la luz y la energía permiten una forma de vida moderna, las consecuencias para la naturaleza y para el propio ser humano podrían ser irreversibles.

En esta sección, donde la luz es la materia de creación, vemos la obra Resistencia (2009), en la cual aparece la línea fronteriza entre México y los Estados Unidos mediante un filamento metálico que arde por medio de electricidad, y cuyo calor podemos percibir. Ese calor simboliza la tensión política. La obra cuenta con un sensor en el que se percibe la presencia del espectador, activando el encendido del filamento. Así, esta obra es una metáfora de los conflictos migratorios que en los últimos años se han agravado y que muestran la necesidad de huir de zonas de conflicto, debido al narcotráfico, o, simplemente, de buscar una mejor calidad de vida.

Por primera vez, se presenta al público la obra Tsinamekuta (2016-2021), realizada en colaboración con Gilberto Esparza, Diego LIedo y Bruno Monsiváis y Daniel Llermaly.

Después de cinco años de investigación y trabajo de campo, la artista presenta el proyecto conformado por instrumentos sonoros, story boards, acuarelas, fotografías, vestuarios, videos y mapas. Tsinamekuta significa casa de la lluvia, y es un centro ceremonial ubicado en el territorio sagrado de Wirikuta, que desde hace más de un siglo hace frente a las compañías mineras apostadas en la zona. Tomando como punto de partida la piedra mineral pirrotita, se entabla un diálogo con la comunidad que derivó en la creación de instrumentos musicales que expresan sonoramente a esta piedra, con la premisa de que este rescate y valoración de la tradición milenaria de la comunidad hacen frente a la devastación proponiendo la regeneración y la nutrición mutua entre seres.

Esta interesante exposición es una excelente muestra de cómo el arte puede ser un medio transformador en el que se generen cuestionamientos y posibles alternativas a la problemática contemporánea.

ISAURA RUIZ

Marcela Armas, por Isaura Ruiz | artnexus