El fotógrafo venezolano Leo Álvarez presenta el ensayo fotográfico “Sorte, sector Sorte”, donde aborda un conjunto de rituales ofrecidos a María Lionza, deidad que habita la montaña de Sorte, enclavada en el estado Yaracuy, en la zona central venezolana.
Un impresionante conjunto de 64 fotografías divide en cuatro “momentos” o ámbitos el acucioso trabajo documentalista de Álvarez.
Un primer momento expositivo representa la entrada a la montaña, rituales preparativos, misas, rezos y bautizos; el segundo momento expositivo comprende las ofrendas de humo y ceniza, el rito del tabaco y el altar; el tercer momento expositivo es dedicado a las velaciones, rituales de sanación y el paso sobre el vidrio y el fuego; el último y cuarto momento expositivo se titula “La noche y el fuego”.

Para comprender este rito en Sorte, es indispensable conocer quién es María Lionza y qué representa en el imaginario venezolano. Pese a la poca documentación existente sobre María Lionza, hallamos su origen a principios del siglo pasado, sustentándose esta leyenda en la tradición oral indígena que la define como diosa de las aguas, de las montañas, regente de la naturaleza. María Lionza es una diosa que personifica los misteriosos poderes asociados universalmente a lo femenino.
Durante el siglo XX, Europa condensó en mujeres turgentes y poderosas la idea de nación, alegorías nacionalistas, que en Latinoamérica representan la fusión de razas y el ideal mestizo como un componente universal, como un valor que cohesiona nuestra pluralidad. Diferentes esculturas monumentales erigidas en Venezuela a mediados del siglo XX glorifican la raza indígena y mestiza.
María Lionza corporiza la tradición y las raíces culturales del venezolano, es la alegoría de diosa/madre que reúne los diferentes grupos de una nación, pese a sus diferencias.
María Lionza es representada sentada sobre una danta, alzando gloriosa una pelvis femenina, en la famosa escultura de piedra artificial de Alejandro Colina (1951), la cual hoy es una réplica entronizada en su contexto inicial y “ultramoderno” (en mitad de una de las principales autopistas que surcan Caracas). María Lionza fue pintada muchas veces por Pedro Centeno Vallenilla. Las María Lionzas de Centeno observarán a hombres en trance, llaneros dormidos, hombres básicamente vulnerables.
Múltiples María Lionzas, desde entonces, conforman el panteón sincrético conocido como “la corte” sobre altares paganos, muy populares en Venezuela. María Lionza conforma la parte europea o blanca de “las tres potencias”, junto con el Indio Guaicaipuro y el Negro Primero, en todas sus variantes.
El trabajo de Leo Álvarez trae a la esfera del foto-documentalismo su impactante experiencia personal en Sorte, y disfrutar de una visita guiada por él mismo en Madrid ha sido una fortuna. Luego de un riguroso ritual iniciático, incluida la lectura del tabaco, Leo Álvarez nos cuenta cómo recibe autorización de las entidades espirituales que rigen el sector, y con todo respeto se dispone a acceder a estos predios. Confiesa que, para un documentalista, este “acceso” es todo. A partir de este momento, se descalza y emprende su camino reiteradas veces (a lo largo de cinco años) a la montaña de Sorte.
El visitante que por primera vez contempla el conjunto de fotografías, prácticamente puede sentirse inmerso en las humeantes y difusas atmósferas presididas por chamanes o guías espirituales. Álvarez comenta que trabaja en película “para no perder la magia, el peso y la gravedad que da el grano de plata”.
Técnicamente impecables, las fotografías han sido capturadas con un gran angular y película de 35 mm; Leo Álvarez escanea los negativos y trabaja con inyección de tinta sobre un papel muy concreto, 100% algodón.
Los ritos representados definen perfectamente el término sincretismo, entremezclando elementos propios de las tres culturas que confluyen en Venezuela: indígena, africana y europea. En estos predios, se suscita un trance acompañado de tambores para guiar a cientos de peregrinos que se congregan cada año en torno al 12 de octubre, y los viernes o sábados correspondientes a Semana Santa, respectivamente. El trabajo expuesto fue levantado entre 2015-2019, durante dichos períodos álgidos.
Con humildad y mucho respeto, el fotógrafo honra este privilegiado acceso concedido y nos acerca a los velatorios de sanación o de crecimiento espiritual, donde los feligreses buscan elevar el espíritu fuera del cuerpo para sanarlo y para “renacer”. Esta muestra nos acerca a una humanidad deseosa de trascender, desde un rito que incorpora tabaco, agua bendita y sangre.
El Museo de América de Madrid, de la mano de la Fundación Sala Mendoza, Caracas, y de la galería Carmen Araujo Arte, unen esfuerzos para presentar en este significativo espacio el extraordinario trabajo de Leo Álvarez, quien es capaz de concentrar, con este selecto portafolio, una de las manifestaciones vivas de la cultura en Venezuela.
La muestra “Sorte, sector Sorte” cuenta con una publicación de edición limitada a cien ejemplares, con texto curatorial de Sandra Pinardi e introducción de Patricia Velasco.
