Juana de Aizpuru

Juana de Aizpuru, 1990. Foto realizada por Alberto García-Alix. Publicidad por Chus Bures.

Monografíadic 2022 - may 2023· Por Carlos Jiménez

Juana de Aizpuru

Entrevista

“Las mujeres deben destacar por lo que hacen y no simplemente por ser mujeres”. Juana de Aizpuru

Ella ha sido una brillante gestora cultural, entre cuyos logros sobresale la creación de ARCO, la feria de arte contemporáneo de Madrid, inaugurada en 1982, y de cuyas tres primeras ediciones fue directora. Así como la creación de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla, que realizó en 2003 su primera edición, bajo su orientación.

Juana de Aizpuru es un personaje excepcional. Durante medio siglo ha dirigido una galería de arte que es una referencia ineludible en el mundo del arte español, en cuyas salas, primero en Sevilla y luego en Madrid, han desfilado artistas tanto españoles como extranjeros, sin cuyo aporte no se entendería el arte contemporáneo de todos estos años. Ni su aceptación por los aficionados al arte españoles ni el notable crecimiento del coleccionismo de este. Pero siendo extraordinarios, no son estos, sin embargo, sus únicos méritos. Ella también ha sido una brillante gestora cultural, entre cuyos logros sobresale la creación de ARCO, la feria de arte contemporáneo de Madrid, inaugurada en 1982, y de cuyas tres primeras ediciones fue directora. Así como la creación de la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla, que realizo en 2003 su primera edición, bajo su orientación, y con Okwui Enwezor como su curador.

Monografía: Juana de Aizpuru — imagen 1
Inauguración Feria de ARCO, 1984. Madrid, España. De izquierda a derecho: Celia S. de Birbragher, directora de Arte en Colombia/ArtNexus; Juana de Aizpuru, directora y fundadora de la feria de ARCO; Carmen Romero; Antonio Bonet Correa, Presidente del Comité organizador de ARCO.

Cuando le pedí una entrevista, en principio se negó, abrumada por las numerosas entrevistas concedidas a distintos medios periodísticos con motivo de la celebración del cincuentenario de su galería. Pero cuando supo que su publicaría en Art Nexus cambió de idea y aceptó de inmediato. “Si es para la revista de Celia, te la concedo. Celia es una gran amiga mía, la quiero mucho, nos conocemos desde hace muchos años, desde las primeras ediciones de ARCO. Me contó que fue grande su sorpresa cuando recibió mi invitación a tener un stand en ARCO porque pensaba que su revista, que entonces empezaba, no la conocía nadie en Europa, y ni siquiera en España. Para ella fue muy estimulante compartir la sección de la feria dedicada a revistas internacionales de arte con publicaciones como Flash Art, Art Forum o Art in America”.

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Portada catálogo ARCO, 1982.

Cuando le pregunto cómo fue posible que invitara a Celia, me responde que fue una de las positivas consecuencias del amplio trabajo de promoción internacional que realizó antes del lanzamiento de ARCO. “España no contaba entonces con ninguna feria de arte y yo me di cuenta de que, si no viajaba tanto a Europa como a Estados Unidos y a América Latina a promoverla personalmente, era muy difícil que las galerías de arte importantes se decidieran a venir, como al final lo hicieron. Recuerdo el caso de Sidney Janis, el prestigioso galerista neoyorquino. Yo sabía que, si él venía, otras galerías de la ciudad se animarían a venir a una feria que apenas empezaba”. Juana ideó entonces una estratagema para seducirlo. Janis, fiel, a pesar de su avanzada edad, a su espíritu renovador, había realizado una impactante exposición de artistas del grafiti callejero, un dato que ella tuvo muy en cuenta cuando viajó a Nueva York, y le propuso: “Janis, ahora en Madrid hay mucho interés en el grafiti, y nadie mejor que tú para satisfacer esa curiosidad. Te ofrezco la posibilidad de que tus grafiteros vayan allí dos semanas antes de la feria y que hagan las obras que tú expondrás en tu stand. Aceptó encantado”.

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Glenda León. Espejismos. Historia Oculta del Espejo Roto, 2018 - 2020. Espejo, rama, árbol y madera. 250 x 122 x 15 cm (98 27/64 x 48 1/32 x 5 29/32 pulgadas). Vista de la obra en la exposición “Música de las formas” en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo - MEIAC.

La feria les consiguió a sus grafiteros un pabellón en la Casa de Campo y alojamiento en un hotel del centro. “Pero un día me llamaron de allí –cuenta Juana– y me dijeron que los grafiteros vaciaban todas las noches la nevera con licores de sus habitaciones y que estaban de juerga hasta las tantas de la madrugada. Les dije: ‘nosotros no nos hacemos cargo más que del alojamiento y el desayuno, y si quieren beber, que se lo paguen de su bolsillo’. Con esta decisión se acabaron las juergas y los chicos se concentraron en los trabajos que expusieron con Sidney Janis en la ARCO”.

Ella también tiene un buen recuerdo del galerista Lucio Amelio, “era muy simpático y muy guapo, habría sido actor de cine, y animó mucho a sus colegas italianos a venir a la feria”. Los años 80 fueron los años del “retorno a la pintura”, del neo expresionismo alemán y de la “transvanguardia”, promovida por el crítico italiano Achille Bonito Oliva. Por lo que no sorprende que, en aquellas ediciones iniciales de la feria, la oferta galerística estuviera dominada por estas tendencias, ni que Juana cosechara otros de sus grandes éxitos como directora de esta. “Yo pensé que sería bueno para una feria de arte contemporáneo contar con un programa de conferencias ofrecidas por figuras importantes del arte y la cultura internacional; por eso, invite a gente como Nicholas Serota, Kaspar König y Jean Hut. Esto ha seguido haciendo la feria, pero ahora con una programación tan abultada que las conferencias se superponen al horario de apertura de las galerías. Yo, en cambio, programé siempre dos conferencias: una por la mañana y otra al final de la tarde”. Entre estas últimas estuvo un debate entre Giulio Carlo Argan y Achille Bonito Oliva.

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Jiri Dokoupil. SIN PENSAR EN LA MUERTE, 2018. Acrílico y hollín sobre lienzo. 190 x 230 cm (74 51/64 x 90 35/64 pulgadas).

“Aquello fue sensacional”, cuenta entusiasmada. “El público abarrotaba el auditorio y los pasillos. Ambos se conocían y eran amigos, pero Argan defendía la tesis de que el arte había muerto, mientras que Bonito Oliva defendía que el arte estaba más vivo que nunca. El debate fue tan apasionante que sobrepasó el horario asignado. Tendría que haber terminado a las 8 de la tarde, pero no fue así: siguió hasta las 9, pese a las protestas de la coordinación, que decía que los guardias de seguridad y el personal de servicio estaban contratados para trabajar solo hasta las 8 de la tarde. Fue increíble”.

Manifestaciones de entusiasmo como esta fueron la nota común de las ediciones de ARCO. Feria que gozó como ninguna otra de sus semejantes en Europa y en América del apoyo multitudinario y entusiasta del gran público. “Un público entregado –recuerda Juana–que, en muchos casos, visitaba la feria todos los días. Yo recuerdo que el día de la inauguración de la primera edición, las autoridades que debían inaugurarla se retrasaban. Entonces me asomé por una ventana y me quedé asombrada ante la enorme multitud que estaba esperando para entrar y que luego desbordó el espacio de la feria, que entonces era muy pequeño, si se compara con el que ahora dispone en los pabellones de IFEMA”.

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Sandra Gamarra Heshiki. Descubrimientos (El descubrimiento de América – El descubrimiento de Europa), 2021. Díptico que versiona el cuadro Primer desembarco de Cristóbal Colón en América, del pintor español Dióscoro Teófilo Puebla y Tolín, de 1862 y que forma parte de la colección del Museo Nacional del Prado. Técnica mixta sobre tela. 145 x 190 cm (57 3/32 x 74 51/64 pulgadas) c/u.

La entusiasta recepción del público de entonces cabe atribuirla en parte al hecho de que el nacimiento de ARCO ocurrió en un período marcado por el fin del régimen del dictador Francisco Franco, su reemplazo por una monarquía parlamentaria y el triunfo arrollador en las elecciones generales de 1982 de Felipe González, líder de los socialistas españoles. Se respiraba un aire de libertad, y a esta se la asociaba con el arte contemporáneo: de allí el interés que despertaba. Pero esta condición favorable quizás no se hubiera cumplido de no mediar el incansable trabajo con los medios periodísticos de Juana de Aizpuru. “ARCO gozó desde el comienzo del favor de los medios”, recuerda. “Y no fue por casualidad, sino porque yo me empeñé desde el principio en contactar con ellos y en mantenerlos continuamente informados de nuestras actividades. No pasaba un día sin que mi encargada de prensa les enviara una nueva noticia. Por eso la gente supo de nuestra existencia, incluso antes de que la feria se inaugurara. Ya para entonces se había creado una expectativa enorme”.

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Tania Bruguera. Plusvalia. Reproducción de objeto robado a escala 1:1. Metal y herramientas de trabajo. 80 x 520 x 5 cm (31 ½ x 204 23/32 x 1 31/32 pulgadas).

De Juana de Aizpuru se puede decir con toda justicia que ella es una mujer hecha a sí misma. Porque todo el impresionante conocimiento que ha llegado a tener sobre el mundo del arte y su mercado, tanto nacional como extranjero, es fruto de su voluntad de aprender en la práctica. Que fue lo que empezó a hacer en los años 70 del siglo pasado, cuando, siendo la esposa de un alto funcionario del gobierno de Sevilla, decidió abrir una galería de arte. “Yo ya había entrado en contacto con los artistas jóvenes de la ciudad”,  relata; “les compraba obras e incitaba a las esposas de los oficiales americanos de la base militar de Morón a que lo hicieran. Entonces pensé que lo que necesitaba Sevilla era una galería de arte que enriqueciera su vida cultural y le ofreciera asimismo una salida al talento juvenil. Y la verdad es que tuve mucho éxito” añade. “En 1973 fundé mi galería, que pronto se convirtió en un punto de referencia en la ciudad, en un centro de reuniones frecuentado por arquitectos e intelectuales y por los jóvenes artistas, que se sentían como en su casa. Fue increíble. Pero yo siempre quería ir a más, no quería quedarme solamente en Sevilla. Viajaba con frecuencia a Barcelona, de donde traía obra gráfica de los artistas consagrados de entonces: Miró, Tàpies, Chillida, el Equipo Crónica, etcétera. Y no pasó mucho tiempo antes de decidirme a participar en las ferias internacionales de arte, que entonces empezaban, entre ellas las de Colonia y de Basilea. Gracias a estas experiencias aprendí mucho sobre de ferias y me propuse que en España hubiera una feria internacional de arte contemporáneo. Primero se lo propuse a Manuel, que era el director de la Feria de Barcelona, pero él no lo vio claro y se negó. Pero murió Franco, vino la democracia, en Madrid crearon IFEMA (Institución Ferial de Madrid), y su primer presidente, Adrián Piera, se trajo de Barcelona a Manuel Coronado y lo nombró director. Yo me reuní con él y le dije que ahora sí tenía que hacerme caso. Él se lo comentó a Piera, y los dos fueron a Sevilla y se reunieron conmigo a comer en el restaurante “El Burladero”; les expliqué qué clase de feria tenía en la mente; estuvieron de acuerdo y me propusieron que fuera su primera directora. El nombre de ARCO se le ocurrió a Piera, que lo escribió en una servilleta”. Las obligaciones que contrajo como directora la llevaron en 1983 a abrir una nueva sede de su galería en Madrid; la de Sevilla la cerró en 2004.

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Joseph Kosuth. W.F.T # 2, 2008. Texto: water. Neon cobalto azul, cables y transformadores. 300 x 530 cm (118 7/64 x 208 21/32 pulgadas) aprox.

La participación de Juana en la feria de Colonia la puso en contacto con el llamado nuevo expresionismo alemán, que le atrajo mucho y despertó su deseo de exponerlo en su galería. Tanto por que le parecían muy buenos pintores como porque pensaba que, si conseguía exponerlos, su galería alcanzaría el rango de galería internacional. Sin embargo, le costó conseguirlo. Su galerista de Colonia le daba largas y la mantenía en espera. Pero el azar se interpuso y resolvió el problema. “Jiří Dokoupil era en ese momento una de las estrellas en ascenso del arte joven alemán”, cuenta Christian Domínguez, sobrino de Juana. “Quiso el azar que perdiera en el aeropuerto de Madrid la conexión de su vuelo a las islas Canarias, por lo que decidió quedarse en la ciudad y visitar la galería. Mi tía no estaba porque convalecía de una operación de los ojos, pero yo estaba y le caí bien a Dokoupil, entre otras cosas porque, como nací y me crie en Berlín, hablo bien el alemán”. A raíz de esa inesperada visita, Dokoupil decide exponer en la galería de Juana, y su decisión estimuló la de otros jóvenes pintores de esa generación: Albert Oehlen y Martín Kippenberger. Y tras de ellos expusieron también figuras tan destacadas como Wolfgang Tillman, Heimo Zobernig y Joseph Kosuth.

La galería de Juana también se ha destacado por exponer a artistas mujeres. En su nómina actual figuran las españolas Alicia Framis, Dora García, Cristina de Middel, Cristina García Rodero y Carmela García, así como la cubana Glenda León y la peruana Sandra Gamarra. Eso, sin contar con la cubana Tania Bruguera, que igualmente expuso e hizo un performance. “Yo, sin embargo, no he elegido a estas artistas porque sean mujeres”, aclara, “sino por la calidad de su trabajo. Las mujeres deben destacar por lo que son capaces de hacer y no simplemente por ser mujeres”.

Para concluir, le pregunto cuál, entre todos los artistas que ha expuesto en su larga carrera de galerista, más le ha impresionado. Se queda en silencio, y luego, conmovida, me responde: “Kippenberger. Martin fue muy especial, audaz, talentoso, inteligente, divertido”. Después guarda silencio.

(Entrevista realizada por Carlos Jiménez entre el 5 y el 6 de mayo de 2022)

CARLOS JIMÉNEZ

Juana de Aizpuru, por Carlos Jiménez | artnexus