Exposición Individualdic 2022 - may 2023· Por Victoria Verlichak

Federico Klemm

Fundación Federico Jorge Klemm

Federico Klemm fue una colorida y generosa figura de la escena artística de Buenos Aires, desde los fervorosos años sesenta hasta su muerte, en 2002. A veinte años de su fallecimiento, es celebrado durante todo el año en la Fundación Federico Jorge Klemm, creada en 1995 por el artista y animador cultural, coleccionista y mecenas, en el mismo lugar donde estaba la galería de igual nombre, activa entre 1992 y 1995.

Espacio de entrada gratuita abierto al público, la Fundación alberga muestras temporarias y exhibe una selección de alrededor de cien obras de arte moderno y contemporáneo de las más de 750 de su acervo. Las piezas pertenecieron a la ecléctica colección personal de Klemm, con artistas locales como Roberto Aizenberg, Nicolás García Uriburu, Guillermo Kuitca, Enio Iommi, Raúl Lozza, Xul Solar, e internacionales como De Chirico, Chagall, Warhol, Beuys, Basquiat, Koons, Yves Klein, Lichtenstein, Magritte, Mapplethorpe, Man Ray, Avedon, y más. Está situada frente a la Plaza San Martín, a pasos de la turística calle Florida, y es administrada, incluso artísticamente, por la Academia Nacional de Bellas Artes. Además de su programa anual de exposiciones, la Fundación organiza desde 1997 el Premio Klemm a las Artes Visuales para promover a artistas jóvenes.

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Federico Klemm. Cristales de Moravia (La mujer-madre vista como idealización mítica de la modernidad desde Medea, la encarnación de la Virgen María y la descarnada madre Coraje, a través de la visión de la madre del artista), 1994. Técnica mixta y collage-pintura. 216 x 128 cm (85 3/64 x 50 25/64 pulgadas). Cortesía Archivo Fundación Klemm.

El proyecto “Encantador de la noche. Federico Klemm 1942-2002” ocupó el espacio de la Fundación durante todo el año porque, no sólo es el veinte aniversario de su muerte, sino que, nacido en la entonces Checoslovaquia en 1942, el artista ahora habría cumplido 80 años. La propuesta, con la curaduría de Federica Baeza, Guadalupe Chirotarrab y Santiago Villanueva, contó con tres episodios desplegados sucesivamente en la sala “Bonino” (donde estaba esa tradicional galería); en paralelo a los tres capítulos, se realizaron intervenciones en la Colección permanente desplegadas en las otras salas.

Las tres partes de la propuesta exhibieron obras –foto-pinturas y foto-collages– de Klemm, objetos, documentos de archivo, mobiliario, junto con un logrado video realizado por Joaquín Aras, con fotografías pertenecientes al archivo de la Fundación. Pantallazo de su biografía, muestra al artista y mecenas con una galería de celebridades a quienes conoció, admiró y amó, como Rudolf Nuréyev y María Callas; tras la muerte de los artistas, Klemm compró el traje de pitón del bailarín ruso y adquirió un sillón que le había pertenecido a la cantante.

Expuesto a partir de marzo, el primer episodio, Telecristales y homoerotismo, estuvo ambientado con luces y sombras. Los curadores señalaron entonces que Klemm “indagó en la representación del cuerpo masculino, en figuras que se camuflan entre mitos y relatos religiosos”, tal como se observa en las pinturas Narciso y Afrodita, de 1994, o Metamorfosis Santa Clara de Asís, de 1997. En estas piezas se multiplican bellos cuerpos de mujeres y hombres jóvenes, vírgenes y santos, piedras energéticas. Las obras denotan sus preferencias sexuales, expresiones religiosas y el uso de mitos para sublimar, aunque sea someramente, lo que entonces no se podía decir ni mostrar de manera abierta como ahora. Hoy, Federico Klemm es un ícono queer, pero durante largos años fue estigmatizado y castigado por la policía, que hasta perseguía adúlteros y varones que llevaban el cabello largo. Eso no lo desanimó para llevar una vida plena, desarrollar sus relaciones, participar y animar gozosas escenas alternativas.

Rico heredero y personaje extravagante, Klemm solía lucir ropas singulares y joyas. Las celebraciones de su cumpleaños fueron legendarias. Tal como recordaron las curadoras Baeza y Chirotarrab, cuando presentaron la nueva puesta de la Colección, esta fue “configurada en torno a sus exploraciones vitales y artísticas más íntimas. […] Su vida y práctica artística estuvieron inmersas en la cultura Pop, la fiesta y el glam”.

El segundo capítulo del proyecto se inauguró en julio. El cisne en llamas se centró en la temprana complicidad y amistad colaborativa entre el artista y Mildred Burton, y mostró obras de ambos. El título de este episodio aludió a la pintura de Klemm El cisne en llamas (Los cuatro elementos del amor y generosidad del artista), de 1990. Ella contribuyó a completar la formación plástica del artista, y, además, pintó a su madre, a sus novios, los livings y los techos de varios departamentos (uno con un león que se arrojaba desde lo alto al vacío). La pintura Invasión II, de 1980, de Burton retrató un sector de la casa de Klemm invadido por una suerte de misterioso dragón-serpiente. Precisamente, ella había “invadido” con pinturas con serpientes una muestra de este a comienzos de los años 90. En la década del 80 los dos exteriorizaron su gusto por las performances y teatralizaciones, que compartieron en varias oportunidades (algunas se encuentran disponibles en YouTube). También en YouTube puede verse una selección de su programa de televisión El banquete telemático, emitido a partir de 1994, con sostén teórico del crítico Carlos Espartaco. En este ciclo de divulgación del arte universal, Klemm se destacó por la certera información que proporcionaba y por su gran histrionismo y actitud performática. A causa de su programa, se volvió una celebridad para un público que no frecuenta el arte.

La última muestra, Opera madre, abrió sus puertas en septiembre y se centró en el incondicional vínculo del artista con su madre y con la ópera. En palabras del equipo curatorial: “Federico se imaginó a sí mismo como un cantante lírico, actividad escénica que practicó y desplegó en algunas de sus performances, tanto como en sus apariciones espontáneas en eventos nocturnos. Esta ópera, un relato entre el drama, la tragedia y la comedia, se muestra en varias de sus foto-pinturas, en su adoración por Rudolf Nuréyev, María Callas o Eva Perón, y en un vínculo potente con su madre, a la que retrató numerosas veces, incluso en su velatorio”, como en Cristales de Moravia (La mujer-madre vista como idealización mítica de la modernidad desde Medea, la encarnación de la Virgen María y la descarnada madre Coraje, a través de la visión de la madre del artista), de 1994. La ambientación teatral, con tonos oscuros, amplios cortinados y espejos, subraya la estética propia de Federico Klemm, con su exuberancia y empastes. Espacio-escena, la sala destaca sus obras de gran formato que definen el recorrido: retratos, personajes, y hasta presencias fantasmales se descubren en las pinturas, el mobiliario, vestuario, y documentos del archivo en vitrinas.

Las muestras fueron acompañadas de fanzines, con textos e ilustraciones. Asimismo, a lo largo de todo 2022, la Fundación organizó programas públicos, jornadas, clases magistrales y otras actividades vinculadas a su fundador. La exposición puede visitarse en la Fundación Federico J. Klemm hasta febrero de 2023 y en la web institucional www.fundacionfjklemm.org.

VICTORIA VERLICHAK

Federico Klemm, por Victoria Verlichak | artnexus