En la exposición “Ensayos de lo sólido”, la artista peruana Elena Damiani nos presenta cinco conjuntos escultóricos y la serie de 36 collages The Erratic Marbles IV (2022), en los que aborda los tiempos y las escalas geológicas, de cara a los procesos formativos que dieron origen al mundo. Las esculturas, hechas en granito, mármol y travertino, y los collages, que muestran fotografías de piedras y formaciones rocosas, nos hablan del planeta como un enorme laboratorio, en el que sus diversas materias (rocas, minerales, cristales, etc.) y sus rasgos geográficos son el resultado de un prolongado y continuo ensayo.

Esta idea es sugerida, en primer lugar, por la manera en que Damiani trata sus materiales, resaltando sus características físicas y su dimensión de materia extraída de la tierra. La artista trabaja el material, dándole formas y acabados diversos que remiten a múltiples procesos geológicos e industriales que aparecen condensados en cada obra. Un ejemplo de ello es Cuñas (2022), pieza formada por dos bloques de travertino, con forma de prisma triangular. La pieza tiene lados pulidos y rugosos, cortes limpios y formas irregulares. Insertos en la superficie de la pieza, hallamos fósiles de amonites –moluscos que habitaron los mares hace cientos de millones de años–. La presencia de estos fósiles habla de procesos de formación sedimentaria, a la vez que permite asociar el patrón de la estructura de la concha del fósil y el patrón de las vetas de la piedra, dando cuenta de la relación entre lo orgánico y lo inorgánico.
El nexo entre lo orgánico y lo inorgánico es el tema que aborda Célula mineral (2022), incluso nominalmente, pues, tal como su título sugiere, la escultura toma como referente una célula: un contorno de bronce reúne un conjunto multicolor de losas ovaladas de mármol, granito y travertino, como si se tratase de una ampliación a escala gigante de una muestra celular vista con microscopio. De esta manera, la artista no solo invierte las escalas físicas macro y micro, sino que, vía la noción de célula, tiende un puente entre lo biológico y lo geológico, trazando un paralelo entre los procesos de la aparición de la vida y los de la formación de rocas y minerales, borrando la diferencia entre la materia viva y la materia inerte. Pero esta peculiar célula también evoca las formas y los materiales del diseño de muebles moderno.
Esta alusión al diseño, aunque oblicua, está presente también en Soles en la sombra (2022), una gran instalación hecha de una estructura modular de acero de color negro –que recuerda a una estantería–, y que contiene varios bloques de mármol tallado. Los “anaqueles” de esta estructura metálica trazan un marco que contiene a las tallas de mármol, que así enmarcadas adquieren la apariencia de paisajes, donde las formas irregulares de las piedras serían representaciones a escala de montañas. En otras palabras, la piedra extraída de la montaña es dispuesta de tal manera que evoca a la montaña misma, en un juego de escalas físicas, pero también temporales: los tiempos de la formación de rocas metamórficas como el mármol, y de las propias montañas, y el instante capturado en su presentación como paisaje, o en su análisis como espécimen de laboratorio (como en Célula mineral). Cuando los volúmenes se orientan hacia abajo, parecen apuntar al interior de la Tierra, como una referencia a su origen. El horizonte de lo geológico es remarcado por la presencia de pequeños discos de bronce fundido insertos en las piedras, que aluden a los “soles de pirita”, formaciones minerales de forma radial. Incluso, en los segmentos de la obra en donde hallamos la superficie plana y pulida del mármol, podemos imaginar un cuerpo de agua.
La relación entre piedra y agua se escenifica en Entre los sedimentos vitales (2022), que fue instalada en el espejo de agua de los jardines del museo. Se trata de una escultura compuesta de dos partes, mitades de un cilindro de travertino, dividido diagonalmente. Damiani trabaja la piedra exponiendo su vena, es decir, mostrando las capas calcáreas que forman esta roca sedimentaria. El cilindro cortado sugiere una continuidad (temporal) dividida, mientras que la exposición de las capas sedimentarias opera como un corte en sección del tiempo geológico. Más aún, entre los estratos sedimentarios, la artista introdujo resina y ónix, como una alteración en la historia narrada estratigráficamente. Dicha historia, como nos lo recuerda Elena Damiani en sus obras, es la de la conformación del mundo mismo, producto de los incontables cambios catastróficos (súbitos y drásticos) que le han dado forma –y que nos han dado vida–.
MAX HERNÁNDEZ CALVO
