Exposición Individualdic 2022 - may 2023· Por Eugenia Macías

Ana Montiel

Galería OMR

En la galería OMR, en Ciudad de México, Ana Montiel impulsó su montaje “Initiation” por etapas, que incluyó la transformación como proceso eje de su propuesta y las experiencias que son puntos de partida para el cambio y lo móvil como factor vital, parafraseando la intención que ha declarado para este proyecto, desplegado a través de tres estadios: “I. Departure. II. Limbo. III. Transfiguration”.

En estos momentos, la resolución de la técnica pictórica en las obras desempeña un papel decisivo como gesto expresivo. La combinación que resultó de las decisiones creativas subyacentes y la configuración plástica del lienzo conformó el andamiaje libre con el que la artista nos convocó a expandir los sentidos a través de su obra.

Exposición Individual: Ana Montiel — imagen 1
Ana Montiel. INITIATION Etapa I, 2022. Vista de la instalación. Foto: Ramiro Chaves. Cortesía de OMR.

Las intervenciones a la sede en cada etapa, también formaron parte del proyecto. La estructura arquitectónica de la galería OMR se transformó en la intención de cada fase y nos recibió para adentrarnos en ellas y en nosotros mismos.

Un factor central de “Initiation” fue la cromaticidad. Como indagación del potencial del color en sí, resguardó sus infinitas posibilidades al despertar en la emergencia desde un fondo, o por superposición. Algo estallaba en el lienzo mientras que otras cosas permanecían simultáneamente como sentidos latentes entre muchos otros caminos en estos trabajos.

También, las rutas que la materia pictórica tomó en sus comportamientos azarosos al depositarse sobre la superficie, suscitados en cada decisión de esta creadora por una apuesta abstracta, que eludió la figuración como narrativa, para postular con su propio despliegue en el trabajo, el gesto del pintar como relato.

El estar entre es la convocatoria indispensable que Ana Montiel nos sugirió en estos tres momentos de “Initiation”. Internarnos en su bosque para que la experiencia suceda al recorrer el espacio, y alternar nuestros acercamientos sensibles a las obras y a las intervenciones que la artista ha hecho como resonancias de ellas en el suelo, las pilastras y la techumbre de la sede.

En “Departure”, las tonalidades eran cercanas al inicio de una jornada, de un día, de un trabajo, a través de las entradas de luz en las obras y en las intervenciones en el espacio. Y funcionaron como el alba del viaje al que Ana Montiel nos ha invitado.

¿Cómo las decisiones creativas en “Limbo” nos conectan con lo que hay en nosotros de esos periodos del existir introspectivo como seres liminares, indefinidos, flotantes? Lo que irrumpió en los planos es el contraste entre tonos cálidos-rojizos, fríos-azules y blanquecinos-vacíos para construir alguna plataforma en donde estar. La intervención en un domo del techo de la galería fue una galaxia recóndita de nosotros mismos. Puntos infinitos en un universo inasible.

Las acciones con las que la artista ha acompañado cada etapa son una comunión de lo que ella propone para trasladarnos de un mero rol receptivo a uno activo en un acompañarnos mutuo. En la acción de apertura de la etapa “Transfiguration”, las superposiciones sonoras, de seres y espaciales, así como el diálogo entre los elementos en la superficie y los subyacentes en las obras confirmaron el espíritu de preservar los estados de transformación en sí como caminos de vida.

En “Transfiguration”, ahí estábamos los que éramos. Juntos resonando con una música. Ana Montiel cerraba sus ojos para internarse en el puro presente. La ausencia de luz despejaba caminos para mirar otras cosas en colores latentes en las obras que se revelaban por fluorescencias. Ana Montiel bailaba con personas cercanas. Y la sutileza de las transparencias en las obras postulaba surgimientos, alternativas, inicios, atisbos entre claridades.

EUGENIA MACÍAS

Ana Montiel, por Eugenia Macías | artnexus